La primera vez que escuché esta canción fue versionada por un chico que tocaba en la calle. No la había oído nunca, pero me atrapó de tal manera que, cuando terminó, me acerqué a él (un tanto avergonzada, pero era un tema demasiado precioso como para quedarme con la duda), y le pregunté cómo se llamaba lo que había interpretado. “Tears In Heaven, de Eric Clapton”, me respondió.