Corinthians sorprendió a Boca sobre la hora

28/06/2012 -

Cuando todo parecía sentenciado tras el gol de Facundo Roncaglia, Romarinho se la picó a Orión y puso el 1 a 1 final que obligará a Boca a ganar en Brasil para poder coronarse campeón de la Copa Libertadores.

Corinthians sorprendió a Boca sobre la hora
Boca Juniors
1
1
Corinthians
Boca Juniors: Agustín Orión; Facundo Roncaglia, Matías Caruzzo, Rolando Schiavi, Clemente Rodríguez; Pablo Ledesma (Rivero, min. 82), Leandro Somoza, Walter Erviti; Juan Román Riquelme; Pablo Mouche (Cvitanich, min. 86), Santiago Silva (Viatri, min. 84).
Corinthians: Cássio; Alesandro, Chicáo, Leandro Castán, Fabio Santos; Ralf, Paulinho, Danilo (Romarinho, min. 82), Alex; Jorge Henrique (Liedson, min. 39), Emerson.
MARCADOR: 1-0, min. 73, Roncaglia. 1-1, min. 85, Romarinho.
ÁRBITRO: Enrique Osses (Chile). Amonestados: PT: 18' Roncaglia (B), 41' Riquelme (B).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la final de la Copa Libertadores de América. Estadio Alberto J. Armando, "La Bombonera" (Buenos Aires, Argentina).

Tenso, trabado, rígido y lleno de especulaciones. Así fue el miércoles 27 de junio en la República Argentina, desde que el Sol apareció por el horizonte hasta que se oyó el pitazo final del chileno Enrique Osses en La Bombonera.

El ritmo del primer capítulo de esta final de Copa Libertadores fue similar al clima que se vivió en el centro de la Ciudad de Buenos Aires debido a una movilización sindicalista que transformó en intransitable a la zona más importante de la capital. Llevando la comparación al mundo del deporte, el estudio del prójimo que hicieron Boca y Corinthians fue similar al vínculo imaginario que se establece entre el primero y segundo de una carrera de autos, que cuidan sus maniobras con una minuciosidad exhaustiva.

Revolear la pelota lo más lejos posible del suelo no es sinónimo de solidez en defensa y el equipo local, ni bien interpretó en las dificultades que ponía a su rival cuando lo presionaba, comenzó a avanzar en el campo, a paso lento pero firme. Tal es así que recién en cerca de la primera media hora de juego se vislumbró un tenue dominio de los dirigidos por Julio Falcioni, aunque dicha supremacía era más zonal que efectiva. Sólo hubo un momento en el que los hinchas pegaron un salto, cuando Silva ensayó una pirueta que no terminó en gol porque la pelota encontró en su camino un obstáculo vestido de blanco. Antes, los miles de fanáticos pasaron un instante de consternación, cuando Orión tuvo que volar hacia su palo izquierdo para desviar un remate de Paulinho que iba directo al ángulo.

Sin embargo, la velocidad de los delanteros visitantes también dejó en evidencia la lentitud de la defensa del Xeneize, excluyendo obviamente a Clemente Rodríguez, que utiliza su rapidez mayormente en ataque, llegando hasta el fondo de la cancha, sobre todo cuando se asocia con Riquelme.

El intervalo de la película llegó sin la certeza de quién era el protagonista. Si se cae en el error de analizar el partido según el esfuerzo hecho por los arqueros, quien mereció algo más que un empate en la primera mitad fue el conjunto brasileño por aquel disparo de Paulinho. Al ampliar la óptica de observación, fue justo el empate transitorio al cabo del cuarto inicial de esta final, si se toman en cuenta los dos encuentros.

 

Por cómo se continuó desarrollando el partido en el complemento, parecía que el desnivel en el marcador sólo llegaría como consecuencia de un error insalvable de uno de los dos equipos. Porque Boca seguía toqueteando cerca del área de Corinthians, y el Timao amenazaba con algún contragolpe que se diluía con la misma premura con la que se originaba.

 

Si bien no fue una falla grosera, permitir que una pelota pique en el área chica tras un cabezazo del rival puede ser considerado desacierto grave en estas instancias. Lo curioso es que Roncaglia, quien empujó la pelota sobre la línea para convertir el tanto del equipo local, debió haber sido expulsado en el primer tiempo por una falta desde atrás cuando ya estaba amonestado.

 

Parecía que la confianza adquirida luego del desnivel en el marcador traería consigo un crecimiento en el nivel grupal de Boca, pero Riquelme y compañía no lograron nunca imponerse completamente y dominar con supremacía y el equipo brasileño aprovechó. Pase al vacío de Emerson y definición exquisita del desfachatado Romarinho, que en ningún momento se puso a pensar en romperle el arco a Orión a pesar de estar jugando la final de la Copa Libertadores.

Con el empate consumado y pocos minutos por jugar, no parecía haber lugar para una situación más en alguna de las dos áreas. No obstante, sobre el final, el travesaño le negó el grito a Viatri y luego Cvitanich se topó con la pelota y no pudo darle dirección al cabezazo para meterla con el arco vacío.

El encuentro terminó y a los hinchas locales, tanto como a los jugadores de Boca, les quedó la amarga sensación de que por una falencia propia deberán salir a ganar en Brasil para poder quedarse con la tan ansiada Copa Libertadores.