Tigre, una hazaña épica para quedarse en Primera
26/06/2012 -En una definición emocionante, el Matador cumplió con su objetivo de quedarse en la máxima categoría del Fútbol Argentino. Además, estuvo a un paso de quedarse con el título, que finalmente conquistó Arsenal. Toda la información en Vavel Latinoamérica.
Respira Tigre, respira y festeja. Y no es para menos, porque el cuadro de Victoria redondeó una campaña fenomenal para salvarse de todo. Siempre desde abajo y es por eso que la satisfacción y la alegría es única ahora que se lo mira desde arriba y en frío. Con audacia y con mucho corazón Tigre consiguió lo que se propuso en el inicio de la temporada, cuando su Promedio lo condenaba con 1,078 puntos, quedarse en la elite del Fútbol Nacional.
Los números estremecen. El equipo de Arruabarrena fue el segundo mejor equipo de la temporada, después de Boca. Cosechó un total de 63 puntos en los dos torneos. En el Clausura 2012, de los 19 partidos, Tigre ganó en 10 oportunidades, empató en 6 y conoció la derrota en tan sólo 3 cotejos. Y como si fuera poco, Carlos Luna se consagró como el goleador del campeonato con 12 tantos. Además, en la lucha por la permanencia, le descontó 17 unidades a San Lorenzo y 38 a Banfield, en 37 partidos.
Pero hablar de números es algo muy abstracto y es por eso que vale el llanto y la emoción de Galmarini y cía. El 2-2 ante Independiente -junto con la caída de San Martín de San Juan ante San Lorenzo- le alcanzó al conjunto de Victoria para que se salve de la Promoción y para que quedara en la puerta del título. Otra vez a un pasito, como sucedió en la definición del Apertura del 2007 contra Lanús y en el final del Apertura del siguiente año -con triangular incluido- donde el Matador estuvo a tan sólo un gol de llevarse el título. En cinco años, éste es el tercer subcampeonato de Tigre desde su vuelta a la Primera División.
Por una situación totalmente paradójica pasó Tigre en el último tramo del Clausura. Podía alzarse con el campeonato y al mismo tiempo jugar la Promoción, algo que sin dudas dejó en claro las deficiencias y lo absurdo del Sistema de Promedios. Pero esa es otra historia.
En cuanto a lo futbolístico, conmovió a todos el nivel y el entusiasmo demostrado por los jugadores del Matador. La sociedad Román Martinez - Diego Morales brilló en gran parte de la temporada. La solidez en el fondo, con Lucas Orbán como abanderado, junto con la seguridad de Javier García bajo los tres palos, se fusionaron en un cóctel imposible de forzar por los rivales. Arriba, el peso específico del Chino Luna fue determinante y reflejó, al mismo tiempo, la situación que atravesaba el club: el sacrificio, la lucha y el corazón. El resto del plantel se complementó de manera homogénea, a tal punto que la salida de un jugador del once titular por un compañero no afectó nunca el rendimiento del equipo.
Por todo esto, si no reconocer como legítimo el título de Arsenal es un absurdo, peor es hacer oídos sordos a la campaña de Tigre porque, al fin y al cabo, “un campeón es mejor campeón, con un digno subcampeón”.

