El Madrid conquista la Copa del Rey (74-91) frente al Regal Barcelona

Los blancos ganan el título en casa de su máximo rival y rompen 19 años de sequía. Llull, nombrado MVP del campeonato, y Jaycee Carroll destrozaron la defensa blaugrana a base de triples y velocidad. El equipo merengue fue siempre por delante en el marcador y dominó a un desdibujado Barcelona, en el que Ndong fue el hombre más destacado. Con el triunfo el Madrid vuelve a ser el Rey de Copas (23 trofeos).

El Madrid conquista la Copa del Rey (74-91) frente al Regal Barcelona
Foto: ACB

Enorme partido el desarrollado por el Real Madrid en el Palau blaugrana. Los pupilos de Laso siempre fueron por encima y no tuvieron ningún momento de debilidad frente al poderoso equipo azulgrana. Duelo espectacular desde el comienzo, lleno de ritmo y con los hombres más importantes de ambos conjuntos totalmente enchufados. En los blancos tomó rápido protagonismo Llull que conectó dos triples y grandes entradas a canasta para irse a los diez puntos y doce de valoración. En la zona, Ante Tomic se cargó con dos personales, por lo que Ndong y Mickeal se hicieron con la pintura con sendos mates y Alley Oop en la fructífera conexión con Huertas.

Una de las claves del partido fue la encarnizada lucha por el rebote. Ambos técnicos eran conscientes de que en las finales la intensidad en esta faceta es clave para impedir segundas oportunidades.

A tres minutos para el término del primer cuarto entraba en cancha un barbado Juan Carlos Navarrro, buena muestra de la monstruosa profundidad de la plantilla culé. El eterno capitán forzó una falta a los pocos segundos de pisar el parqué, con la que el Madrid entraba en bonus y luego estrenaba su casillero desde el 6.75.

Aunque la Bomba estaba funcionando en ataque, en defensa le tocó bailar con Kyle Singler (de mayor envergadura), lo que produjo un desajuste perfectamente aprovechado por el siempre inteligente Chimpa Suárez para romper desde los laterales.

El primer parcial finalizaba con 17-22. Los dos conjuntos se habían medido a base de buenas transiciones y baloncesto de calidad, pero el ataque de los blancos hizo más daño.

Dominio blanco

En el segundo cuarto las plantillas volvían a rotar. Fran Vázquez y Mirza Begic se enfrentaban en un duelo de gigantes interiores, mientras Pocius y Sergio Rodríguez entraban para dar mayor movilidad y celeridad a las contras. El Regal subsistía a base de tiros libres, pero no conseguía secar el grifo de los merengues en el que todos los jugadores habían anotado algún punto.

Tras una magnífica asistencia del Chacho, que rompió la zona y dobló atrás para que Begic se colgara cual jamón, Xavi Pascual tuvo que pedir su primer tiempo muerto del partido. El resultado era de 23-32 y la defensa blaugrana no encontraba la manera de frenar el ataque madridista, muy intenso y físico.

Ndong era un titán en los rebotes, pero también se llevó un buen par de pinchos de Begic, que estuvo superlativo durante varios minutos, hasta que se cargó con la tercera personal. Duelo encarnizado en todas las posiciones y más cambios estratégicos de los dos entrenadores. Rabaseda y Wallace entraban en juego por los locales, mientras Laso activaba al cañonero Carroll y al aguerrido Velickovic, totalmente recuperado de su lesión de rodilla.

Boniface Ndong era ya el dueño y señor de la pintura, por lo que el Barcelona cargó mucho el juego interior, con continuos bloqueos y continuación al gigante de ébano.

En los compases previos al descanso hubo un intenso intercambio de canastas. Con los dos equipos en bonus se produjo un carrusel de tiros libres que no fueron totalmente aprovechados. El Madrid está ciego este año en esta crucial faceta, a cambio Navarro falló dos tiros casi consecutivos, algo profundamente anómalo en un killer como él.

Con un triplazo estratosférico de el Aeroplano de Mahón terminaba la primera parte. El Madrid también dominó el segundo parcial y todos a vestuario con 33-42 en el electrónico.

Los blaugrana rebotearon más (17 por 12) y lanzaron hasta 16 tiros libres por tan sólo dos del Madrid. Pese a ello los de Laso se fueron con una jugosa ventaja gracias a su clarividencia en los tiros de dos (16/25 para un 65 %) y lo saneado en su balance entre ataque y defensa.

El Palau se quedaba un tanto frío ante la intensidad y concentración demostrada por el Madrid, pero con la sensación de que toda remontada es posible en su cancha.

Esfuerzo blaugrana

La reanudación fue una copia del comienzo. El Madrid seguía anotando, pero Tomic se cargaba de inmediato con la tercera falta. El pívot croata estuvo distraído y poco férreo en las marcas, como un turista paleto que acaba de bajarse del bus. Cogerle un rebote ofensivo parecía un juego de niños.

El partido era cada vez más físico y rocoso, los jugadores percutían en todo bloqueo y se luchaba por cada balón.

Un enorme triple de Lorbek era respondido por otro misil de larga distancia de Mirotic, en una batalla abierta entre dos de los mejores cuatros de Europa. Navarrro se jugaba todas las transiciones en sus características entradas a canasta y explotaba su perfección en los libres.

El Regal se creció apoyado por la grada y llegó a ponerse a un sólo punto (51-52). Sin embargo, la remontada blaugrana fue cortada drásticamente por Jaycee Carroll, que conectó un triple desde Utah para abrir ligeramente las diferencias.

Cada tiempo muerto era una lección táctica, pero también anímica, en la que Xavi Pascual instaba a los suyos a no irse nunca del partido.

Erazem Lorbek seguía superlativo desde el perímetro ejecutando triples con la frialdad de un pianista, pero Llull daba la réplica y demostraba que era el mejor hombre del partido por acierto, intensidad y pundonor. Otro de sus misiles de larga distancia cerraba el tercer cuarto sobre la bocina. El Barcelona ganó este parcial por un más que escueto 23-22, pero el Madrid seguía por delante como durante todo el encuentro. El Regal había hecho una defensa monstruosa durante la Copa, y sus rivales sólo le habían endosado 55 puntos de media. A falta de un cuarto el Madrid ya les había enchufado 65 y ganaba de +9.

Un Madrid asesino

Las buenas sensaciones blancas durante todo el partido se vieron ratificadas por la explosión definitiva de Carroll. El escolta mormón sacó la metralleta de tambor y llenó el Palau de casquillos, dos triples consecutivos y una circense entrada a canasta le daban un parcial de 0-8, para un máxima de +17. Xavi Pascual pedía otro tiempo mientras le daba vueltas a la pizarra buscando alguna milagrosa fórmula para frenar la sangría.

Navarro y Ndong concatenaron varias canastas de mérito, pero el capitán estaba muy cansado y le faltaba su habitual punta de velocidad.

Carroll y Llull seguían dando una exhibición absoluta. El mormón tenía la muñeca a la temperatura que se quema el papel y no paraba de ver aro, llegando y tirando o fintando con frialdad y armando el brazo de manera quirúrgica.

Las diferencias llegaban a los 20 puntos mientras parte del público local abandonaba el Palau y de fondo se escuchaban los vítores de los cerca de 1000 aficionados blancos que se habían desplazado. La enorme ventaja adquirida en los compases finales impedían toda reacción. El Madrid había ganado la Copa del Rey 19 años después, y lo hacía en el mejor escenario posible: la cancha del eterno rival.

Junto a la liberación de volver a ganar un título, se devolvía la afrenta de los dos últimos años, donde los culés fueron los verdugos del Madrid en sendas finales.

La fiesta blanca continúo con las canastas de Pocius y Espartaco Reyes, que cosecha su segunda Copa después de la conseguida con el Estudiantes hace más de una década.

La ventaja abismal en el marcador permitió que el chaval Jorge Sanz debutara en una final que terminó con un rotundo 74-91. El dominio blanco fue patente y mantenido durante todo el encuentro. Un gran trabajo de todo el equipo de Laso, que se ratifica como un entrenador sólido y experimentado, que le da al Madrid un título ansiado desde hace 19 años.

Los nombres de la final

Dos jugadores blancos destacaron sobremanera. Por un lado MVP Llull (23 puntos, 5 asistencias, 5/7 en triples para 25 de valoración). Un torbellino extraordinario que llevó los mandos con criterio y estuvo especialmente lúcido desde la larga distancia. El balear recibía el más que merecido premio al mejor jugador del torneo entre los vítores de hinchas y compañeros "LLull,Llull, Llull..." resonaba en el Palau.

Jaycee Carroll (22 puntos, 4 rebotes, 3/3 en triples para 27 de valoración) fue una torreta humana, un tirador de raza que resultó absolutamente inaccesible para todos los defensores blaugranas. El mormón apenas falló dos tiros de campo y fusiló al rival en menos de 18 minutos. Una exhibición de su terrible arsenal, con 14 tantos en el último cuarto.

Por el Regal Barcelona destacar el trabajo de Boniface Ndong (19 puntos, 11 rebotes, 2 tapones para 24 de valoración). Boni es un guerrero imperecedero que está viviendo una segunda juventud, y se fajó en la pintura, siendo el único de su equipo que dominó en las marcas individuales.

En segundo plano también aportaron Lorbek (15 puntos, 4 rebotes) y Navarro (16 puntos), ambos hicieron un papel correcto pero estuvieron a eones de su mejor actuación en una final.
                                                                                                                                                                  

74 REGAL BARCELONA (17+16+23+18): Huertas (2), Chuck Eidson (5), Mickeal (10), Lorbek (15), Ndong (19) -Quinteto inicial- Navarro (16), Sada (-), Fran Vázquez (2), CJ Wallace (-), Ingles (-), Rabaseda (5). Entrenador: Xavi Pascual.

91 REAL MADRID (22+20+23+26): Llull (23), Carlos Suárez (9), Singler (4), Mirotic (9), Ante Tomic (2) -Quinteto inicial- Pocius (6), Reyes (2), Sergio Rodríguez (2), Carroll (22), Begic (10), Velickovic (2) Jorge Sanz (-). Entrenador: Pablo Laso.

ÁRBITROS: Daniel Hierrezuelo (5), Emilio Pérez Pizarro (35), Juan Carlos García González (15). Ante Tomic fue eliminado por faltas.

PABELLÓN: Palau Sant Jordi de Barcelona. 15.128 espectadores abarrotando las gradas en el récord histórico de asistencia en una final de la Copa del Rey.

INCIDENCIAS: el Real Madrid ganó la Copa del Rey 2012 después de 19 años de sequía. Con este título cosecha 23 trofeos y vuelve a ser el equipo que más entorchados posee (por 22 del Barcelona). Chuck Eidson tuvo que abandonar el partido en el segundo cuarto por una elongación en su rodilla derecha.