Marea blanca y exhibición en Charleroi

El Real Madrid debuta con una abultada victoria a domicilio (76-100) frente al Belgacom Spirou. Los de Laso no dieron ninguna opción a la cenicienta del grupo y dominaron el partido con solvencia. Felipe Reyes y Rudy Fernández fueron los mejores en el encuentro inaugural de Euroliga. Los merengues anotaron más de 20 puntos en cada cuarto con una progresión ascendente.

Marea blanca y exhibición en Charleroi
"Espartaco" Reyes estuvo intratable

Magnífico triunfo de los merengues en tierras belgas. Los de Laso dieron todo un recital ofensivo ante el Spirou, equipo que va a tener casi imposible sobrevivir al grupo de la muerte en esta primera fase de la Euroliga. Los blancos dominaron el partido desde el comienzo, y las distancias se fueron acrecentando sin remisión hasta el minuto final. La actuación anotadora del capitán Reyes (titánico en la pintura con 19 puntos, 9 rebotes) y un supersónico Rudy Fernández (19 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias, 2 robos) fueron los dos pilares básicos en los que se cimentó la sonada victoria.

El primer reto del Madrid en la máxima competición europea ha sido resuelto con una superioridad manifiesta. Desde los minutos iniciales del primer cuarto se mostraba con claridad el enorme salto de calidad entre ambos clubs. El triunvitaro interior compuesto por Reyes, Tomic y Mirotic pasó literalmente por encima del equipo belga, propiciando una ventaja inicial que se fue a los siete puntos en apenas tres minutos.

Pese al devastador dominio del Madrid, en los últimos minutos de la primera parte se notó cierta relajación que permitía una tímida remontada local. De esta manera se llegaba al descanso con un 37-45 que permitía soñar a los belgas. Un auténtico espejismo que se difuminó con rapidez gracias a una salida en tromba en el tercer cuarto. Parcial que los blancos ganaron por ocho puntos. Esa misma diferencia la afianzaron en los diez minutos finales, en los que Carlos Suárez y Sergio Llull se sumaron a la fiesta.

El buen comienzo blanco permitió las habituales rotaciones del entrenador Laso, que dió juego a los doce componentes de la presente plantilla blanca. Si el dominio en la pintura quedó patente, no lo fue menos la facilidad con la que los hombres del perímetro percutieron la débil zona rival. A un iluminado Rudy Fernández (si el lockout de la NBA se prolonga, esta puede ser la Euroliga del mallorquín), se sumaron los puntuales pero acertados triples del escolta norteamericano Jaycee Carroll (14 puntos con 3/5 desde la larga distancia), y la intensidad y buen balance entre ataque y defensa de Martynas Pocius (el lituano empezó gris, pero se fue asentando y proporcionando un trabajo de 24 horas que sanea notablemente las disfunciones merengues).

El Spirou belga es el rival más asequible a priori, pero nada puede oscurecer el gran partido de los madridistas, que no dieron el más mínimo cuartel a los locales. Tan sólo dos ex de la ACB como Desmond Mallet  (27 puntos), y el antiguo madridista Justin Hamilton (9 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias) hicieron un partido digno, dentro del vendabal ofensivo que sufrieron. El georgiano Shengelia (11 puntos, 9 rebotes) fue de los pocos que cogió algún rechace ante los brazos largos del Madrid. Otros como el veterano Jiri Welsch (desquiciado terminó con cinco faltas), la gran promesa belga Beghin o Riddick (como el de las crónicas, pero esta vez de una muerte anunciada), se vieron superados por defensas al hombre pegajosas y zonas cuatro-uno que los atraparon irremisiblemente.

El habitualmente bullicioso y abarrotado Spiroudome se quedó en silencio en varias fases del partido, acallados por un marcador de escándalo para los patrones FIBA. Además el resultado tiene un sabor doblemente dulce, tras la inesperada derrota que el Madrid cosechó en este mismo escenario la pasada campaña.

Los blancos dominaron en todas las facetas del juego, y más allá del acierto en los porcentajes de tiro, siempre por encima del 50 % en todas las categorias (25/40 en tiros de 2, 10/20 en triples y 20/26 en libres), también cerraron la zona (diez rebotes más que el Spirou). Muy destacado el manejo y transición de balón del Madrid, que llegó a repartir hasta 21 asistencias, una cifra de escándalo que evidencia la calidad del roster. Seis jugadores madridistas estuvieron por encima de doce en valoración y ninguno cometió más de tres faltas. Datos que hablan de lo quirúrgico en su actuación grupal.

Primera misión cumplida de manera superlativa, y ahora a pensar en los terribles rivales de las próximas jornadas. El Madrid se enfrentará casi de manera consecutiva a los mejores componentes del Grupo C que se completa con: Armani Milán, Maccabi Electra, Partizan y Efes. Una dura batalla campal, en la que los merengues tendrán que confiar en la amplitud de plantilla y el indiscutible liderazgo de Reyes y Rudy (uno baluarte seguro y el otro variable de lujo que amenaza con desaparecer de la ecuación ante noticias NBA).

                                                                                               

76 BELGACOM SPIROU (16+21+18+21): Jiri Welch (3), Desmond Mallet (27), Justin Hamilton (9), Chistophe Beghin (9), Shengelia (11) -Quinteto inicial- Hill (3), Green (3), Oveneke (2), Riddick (8). Entrenador: Giovanni Bozzi.

100 REAL MADRID (23+22+26+29): Llull (7), Carlos Suárez (9), Rudy Fernández (19), Velickovic (-), Ante Tomic (9) -Quinteto inicial- Pocius (8), Felipe Reyes (19), Mirotic (9), Sergio Rodríguez (2), Begic (4), Jaycee Carroll (14), Jorge Sanz (-). Entrenador: Pablo Laso.

ÁRBITROS: Recep Ankalari (TUR), Robert Lottermoser (ALE), Jurgis Laurinavicius (LIT). Jiri Welsch fue eliminado por faltas.

PABELLÓN: Spiroudome de Charleroi (Bélgica). Unas 5000 personas abarrotando las gradas.

INCIDENCIAS: primer partido de la presente edición de Euroliga para el Real Madrid, que terminó con el resultado más abultado de esta primera jornada.