Un gol para el recuerdo

En la ciudad de Turín fue fundado en 1897 uno de los mejores clubes del mundo, el Juventus FC de Turín, más conocido popularmente como la Juve. Para Italia y el mundo del fútbol, la “Vecchia Signora” o “La Fidanzata d'Italia” (La Novia de Italia), el club con el mayor número de simpatizantes en su país y con un gran número de seguidores repartidos por todo el planeta. Quizás por ello muchos de nosotros siempre contemplamos con especial cariño y admiración el aura especial que desprende el Piamonte y su camiseta bianconera, generadora del tremendo caudal histórico y sentimental que noveló en oro las más bellas páginas de los libros históricos del Calcio y la serie A. Primera camisa en portar la Estrella de Oro al Mérito Deportivo otorgada por la Federación Italiana de Fútbol, en tiempos del “Trío Mágico”. Una tripleta ofensiva que marcó época a finales de los años cincuenta y que desde el pasado fin de semana ha vuelto a la primera plana periodística mundial por la magia de otro grande de la historia bianconera como Alessandro Del Piero.

Un gol para el recuerdo
Boniperti y Del Piero

Sobre “Pinturicchio”  poco o nada queda que contar que no hayáis podido ya vislumbrar de la especial sensibilidad que desprende su ambidiestro fútbol y la magia que exhibe su pierna diestra. Leyenda activa y a sus 36 años hombre récord de la brillante y dilatada historia del club turinés. Desde el pasado sábado un poco más “Alejandro Magno” tras anotar en San Siro su gol nº 179 en serie A, que le convierte en máximo anotador de la historia del club superando a otra leyenda como Giampiero Boniperti. En este último caso el perfil esférico de un personaje difuminado en el brillante pasado histórico de “La Fidanzata d'Italia”. Componente de aquel “Trío Mágico” de los cincuenta que cité anteriormente y protagonista de este pequeño recuerdo.

El recuerdo de un joven piamontés que comenzó a quebrar defensas, vencer porteros y romper redes en las filas del Momo, club en el que logró llamar la atención de los técnicos al marcar 11 goles en un solo partido. Talento con el que en 1946 trazó su camino y particular Puente Humberto, desde el que cruzó el legendario río Po con dirección a la evocadora ciudad de Turín. Lugar en el que se convirtió en leyenda y figura bianconera, pues resulta complicado encontrar en la historia de la Vecchia Signora a alguien tan respetado y querido como Boniperti.

Excepcional delantero que a su innato talento goleador sumaba el peso de una marcada personalidad, un tremendo carisma y una polivalencia ofensiva que le convertía en uno de los más valiosos futbolistas italianos de su generación. Desde su debut en serie A, un 2 de marzo de 1947 ante el Milán, no hizo otra cosa que dar clases magistrales de cómo debe desenvolverse un futbolista ofensivo en las posiciones de ataque. Al llegar a la Juve empezó a jugar como delantero centro, pero poco a poco fue retrasando su posición para jugar de interior, de extremo derecho e incluso como “mezzala”, como se conoce en Italia a los enganches.

Llegó a ser capocannonieri de la serie A con menos de veinte años en la temporada 1947/48, anotando 27 goles y superando por dos tantos a Valentino Mazzola del mítico "Grande Torino". Fue figura del equipo durante una década, aquellos finales de los cincuenta por tanto, le agarraron en el último tramo de su carrera, pero para nada en el ocaso de fútbol. Aún le quedaba lo mejor por vivir al bueno de Boniperti, pues este legendario capo de la serie A, dejó lo más brillante de su carrera para aquellos años, en los que el por entonces presidente, Umberto Agnelli -hermano menor de Gianni-, tuvo la feliz idea de incorporar al club a dos futbolistas con los que conectó de inmediato. El argentino Enrique Omar Sívori, procedente de River Plate y el galés John Williams Charles, procedente del Leeds United.

Juntos y con Boniperti haciendo de jugador diez por brillante iniciativa del técnico Teobaldo Depetrini, -que le había retrasado unos metros para que trabajara en la creación-  conformaron una de las tripletas ofensivas más brillantes de la historia del club y de la serie A. Aquella que pasó a los libros de historia del Calcio con el sobrenombre del “Trío Mágico”. El éxito de aquella tripleta se construyó sobre la diversidad y la genialidad de sus tres protagonistas, pues eran tres futbolistas muy diferentes. Sívori “El Cabezón” era puro potrero, un alma de “Carasucia”, incontrolable y “dribbleador” empedernido, un genio. El galés Charles "The Good Giant", era un delantero centro tan grande en estatura y talento, como nobleza. Y Giampero Boniperti fue el elemento básico capaz de amalgamar los perfiles tan opuestos del controvertido delantero argentino y el gigante bonachón galés. Giampero hizo de enganche, fue la creación, la experiencia, el escudo y bandera de aquel equipo que marcó época y puso broche de oro a su carrera.

Aquella sociedad ofensiva produjo la conquista de tres títulos de la serie A en las temporadas 57-58, 59-60 y 60-61; más dos Copas de Italia en 1959 y 60. Los 91 goles de la temporada 1958-59 y los 95 de la temporada 1959-60, sirven para hacerse una idea sobre el pánico que generó en las defensas rivales de la época la letal sociedad que constituyeron. Firmaron innumerables tardes de gloria en aquellos fructíferos años, en los que el conjunto juventino logró lucir en su camiseta la Prima Stella d’Oro, con la que se constató la conquista de diez campeonatos en serie A.

Boniperti no hizo otra cosa que batir registros históricos, especialmente en la que fue su última campaña –la 60/61-, logrando su quinto título de Liga y llegando a la que ha sido una cifra inalcanzable para los mortales hasta el pasado sábado 30 de noviembre. Y es que sus 178 goles le convirtieron en máximo goleador de la historia del club en serie A  y sexto máximo realizador del Calcio, además de sus 444 partidos y quince años defendiendo los míticos colores bianconeros del club piamontés.

Puede que aquel gol para el recuerdo de Alessandro Del Piero haya difuminado un poco más el perfil legendario de Boniperti como jugador, pues Giampiero ya no encabeza las listas de mérito de la historia del club, pero seguro que al armar su pierna diestra para clavar el segundo en la meta de Abbiati, y en un pequeño rincón de la memoria de 'Pinturicchio' se generó el tremendo orgullo de suceder en la historia a un hombre tan admirado y querido como Boniperti, presidente también -entre 1971 y 1990- de la Vecchia Signora en el ciclo más legendario de su historia.

Y es que "Juventino si nasce: tre parole che sintetizzano Giampiero Boniperti".