La ACB perjudica al CAI Zaragoza
‘Espere su turno para jugar’ parece decirle la ACB al CAI Zaragoza. En las 12 jornadas ya disputadas en la Liga Endesa el conjunto maño se ha visto obligado a cambiar su planificación en dos ocasiones. Aplazamientos provocados por motivos ajenos al cuadro rojillo, que cuanto menos, han trastocado el ritmo de entrenamiento y han adulterado una competición tan apretada como la ACB.
El primero de ellos se produjo en plena puesta a punto de todos los equipos de la máxima categoría del baloncesto español. El partido perteneciente a la primera jornada entre el CAI Zaragoza y el Blancos de Rueda Valladolid era aplazado debido a los problemas que el equipo del Pisuerga mantenía con la FIBA en relación a la tramitación de los transfer de dos de sus nuevos jugadores, Herve Touré y Bagaric.
La ACB emitía un comunicado haciendo público el aplazamiento apenas dos días antes de la disputa del encuentro, amparándose en la solicitud del Juzgado Mercantil de Valladolid que requería a la Asociación de Clubes el aplazamiento del partido para “preservar los derechos deportivos del Blancos de Rueda Valladolid”. Casi mes y medio después, Bagaric, uno de los motivos de la resolución, miraba en ropa de calle como su equipo caía en el Príncipe Felipe apartado de la disciplina vallisoletana y a la espera de encontrar destino.
Como cualquier asociación, la ACB tiene la obligación de defender la equidad de oportunidades entre todos sus componentes, intentando fomentar la competitividad de una liga ya de por sí rota por la enorme brecha económica que separa a un grupo de equipos del resto. Y en esta ocasión la ACB no obró en consecuencia.
Todos los equipos tienen un plazo de contratación, unas condiciones legales y unas restricciones en torno a la nacionalidad de sus jugadores que deben cumplir por igual. La decisión de la ACB, disfrazada bajo la consigna autoimpuesta de “preservar los derechos deportivos del Blancos de Rueda Valladolid”, chocaba frontalmente con los ‘también’ derechos deportivos y el trabajo realizado hasta la fecha por el CAI Zaragoza.
¿Si un equipo es capaz de impulsar una plantilla para clasificarse a Europa y quedar subcampeón, no lo es para jugar tres partidos en una semana? Bajo el paraguas de la Ley Concursal a la que se había acogido, el Blancos de Rueda ha ido beneficiándose de una serie de sentencias que han protegido sus intereses en contra del juez que rectifica y encauza las decisiones del resto de equipos: La FIBA. Tanto en el partido contra el CAI como en el anterior caso de la deuda contraída con Lamont Barnes, la justicia ordinaria adjudicó la razón al equipo pucelano en pos de preservarlo como empresa.
Pese a todo, la acción de la ACB en este caso perjudicó al CAI como podría haber perjudicado a cualquier otro equipo que se hubiera enfrentado al Valladolid en la primera jornada. Sin embargo, el bochornoso espectáculo al que se prestó la Liga la semana pasada difiere mucho de tener explicación. El partido perteneciente a la 12ª jornada ante el Gescrap Bizkaia era aplazado al 12 de enero.
El Bilbao solicitó el retraso del encuentro debido a que el jueves de esta misma semana disputa un importante encuentro ante el Caja Laboral en el que se juega sus opciones de seguir en Europa. La duda que surge en la siguiente: ¿Si un equipo es capaz de impulsar una plantilla para clasificarse a Europa y quedar subcampeón, no lo es para jugar tres partidos en una semana? El CAI lo hizo debido al aplazamiento del partido contra Valladolid.
Con una clasificación tan ajustada como la de la ACB, y en puertas del cierre de la clasificación para la Copa, cualquier alteración del calendario puede identificarse como una contaminación palpable de la competición. La directiva maña emitía un comunicado explicando su queja, pero en esta ocasión, su petición cayó en saco roto.
El daño ya está hecho. La jornada anterior, el CAI se encontraba jugando contra el Fuenlabrada sin pívots disponibles. Las lesiones de Archibald, Hettsheimeir y Fontet dejaban la pintura caísta con la única presencia de Aguilar y del bendito comodín de Legasa. Ante la necesidad de solucionar este despropósito, la directiva acometía el fichaje casi inmediato del pívot Pervis Pasco, sabedor de que pesaban más las urgencias del juego interior que su condición de extracomunitario.
Su fichaje, en principio para un mes, ha dejado de tener sentido con el aplazamiento. Las urgencias ya no lo son tanto, Rafa y Fontet están disponibles y ahora se abre la pregunta de si esa plaza de extracomunitario usada debido a la comprometida situación hubiera estado mejor empleada en la contratación de un tres, el mal endémico del conjunto maño durante toda la temporada.
Solo sabremos si todos estos problemas han perjudicado al CAI si llegado el 23 de enero el equipo ha conseguido clasificarse para la copa, posibilidad que estaba cobrando cada vez más cuerpo gracias a la cadencia de victorias obtenidas durante las últimas jornadas.
Por cierto, el Bilbao disputa la Euskal Copa durante la segunda semana de enero.




