Roberto González: "No sé si los milagros existen, pero tendría que ser algo grandioso"

El técnico del Blancos de Rueda Valladolid ha hablado en rueda de prensa sobre la épica tarea que su equipo está obligado a realizar para ganarse la permanencia en la Liga ACB, labor que ha de comenzar necesariamente por ganar el próximo partido frente al Fuenlabrada.

Roberto González: "No sé si los milagros existen, pero tendría que ser algo grandioso"
Rueda de prensa de Roberto González previa al partido contra el Fuenlabrada - Foto: Alberto Blanco Paredes

 

Roberto González no es un hombre de frases grandilocuentes ni amigo de las exageraciones verbales. Normalmente es discreto, serio y templado. Mantiene durante las comparecencias ante la prensa un discurso equilibrado, racional y moderado.

Sin variar un ápice esas maneras durante la rueda de prensa ofrecida este mediodía en las oficinas del Club Baloncesto Valladolid, el entrenador del farolillo rojo de la ACB ha utilizado una frase de matiz algo epitáfico cuando se le ha preguntado por las declaraciones emitidas ayer por Nacho Martín sobre la necesidad de obrar un milagro para que el equipo se salve. “No sé si existen los milagros, pero lo que sí tengo claro es que para que nos salváramos tendría que suceder algo grandioso”.

A pesar de esta afirmación más propia del guión de Misión Imposible – cuya sintonía, por cierto, es utilizada al principio de las retransmisiones que realiza la Cadena SER de los partidos del Blancos de Rueda –, Roberto González dijo que sigue habiendo posibilidades matemáticas y que, por tanto, lo van a seguir intentando. “El equipo está animado, está trabajando”. Si bien reconoció igualmente que “cada vez se aleja un poco más”.

"Hablo con Porfi todas las semanas"

En cuanto al próximo rival de los vallisoletanos, el Fuenlabrada – próximo sábado, a partir de las 19 horas, en el Pabellón Pisuerga –, el preparador del Club Baloncesto Valladolid ha asegurado que es un equipo que ha jugado muy bien toda la temporada y, pese a la dinámica negativa que han sufrido hasta el día de ayer, en el que derrotaron al Estudiantes, ha dicho que no se fía de los madrileños: “Fíate tú del diablo y corre”, ha parafraseado con una sonrisa en los labios. “Todos sabemos como juegan los equipos del entrenador que dirige al Fuenlabrada”.

Si algo hace verdaderamente especial al choque contra los fuenlabreños, es la presencia en el banquillo visitante de Porfirio Fisac, técnico de los pucelanos durante las tres últimas campañas, en las cuales Roberto González fue su segundo. Eso hace evidentemente que se conozcan a las mil maravillas y que el encuentro adquiera un atractivo diferente. El técnico vallisoletano admira y aprecia a Porfi. Su gesto algo contraído se ha relajado tremendamente cuando ha salido a la palestra el nombre de su antiguo primero. “Hablamos todas las semanas, nos escribimos por wassap” ¿Y esta semana?: “Hablamos todas las semanas”, ha reiterado en tono afable. “No tengo ninguna duda de que viene con muchas ganas de ganar”.

Factores que pueden condicionar el partido

En la última tanda de preguntas, Roberto González se ha referido a los puntos clave que pueden decidir de un lado o de otro la vital contienda del próximo sábado. En cuanto al público, ha señalado que no le preocupa si Pisuerga se llena o no, pero sí evitar que se genere un ambiente frío. “Si el equipo está metido, los cuatro mil que haya parecerán seis mil. Contra el partido del Unicaja se llenó y sin embargo la gente estaba fría porque el equipo no estaba metido”.

El técnico pucelano cree que en Fuenlabrada están analizando, al igual que él, el desequilibrio que existe entre su frágil juego interior y el potencial que atesora en este sentido el Blancos de Rueda. “Estarán estudiando maneras de parar a nuestros hombres altos. Me preocupa Mainoldi, es difícil defenderle por su movilidad”. Por eso ha dejado entrever que la clave puede estar en el juego exterior. “Tal vez dejen a nuestros tiradores más solos pensando que van a fallar. Entonces veremos a ver”.

Precisamente este es uno de los males acuciantes del equipo a lo largo de las últimas jornadas, una vez que ya no se toca el asunto del base tirador, cuya adquisición hasta los directivos del club parecen haber descartado definitivamente – a pesar de las muchas ocasiones en las que el presidente Mayordomo aseguró que se iba a fichar a alguien –. Es innegable que existe inquietud por el desacierto desde la línea de tres puntos, especialmente por parte de los aleros Jason Robinson e Issac López, que ahora mismo da la impresión de que “no la meten ni en una piscina”, como ha dicho el propio técnico al aludir de forma genérica a las malas rachas que atraviesan los tiradores. “Sí, hablo con ellos y les digo que lo que no pueden hacer es dejar de tirar porque las estén fallando”.

También se le ha interrogado sobre las casi cuatro perdidas por partido que promedia Songaila, en gran parte provocadas por los pasos de salida. “Es complicado cambiar el chip NBA, ha estado ocho años allí, le hace falta tiempo”. El problema es que ese preciado e intangible bien ahora mismo escasea enormemente en la casa morada. “Lo único que podemos decirle en los entrenamientos cuando los hace es “be careful, que aquí por eso te pitan pasos”, pero no podemos hacer más”, ha indicado con resignación.

Tal vez no se pueda hacer más para evitar que el lituano cometa este tipo de infracciones, pero el equipo en su conjunto sí tiene la exigencia de hacer algo más para conseguir por fin lo que parece tan obvio y simple como esquivo para la escuadra pucelana: ganar partidos.