El Club Baloncesto Valladolid vuelve a ser ACB

El Club Baloncesto Valladolid vuelve a ser ACB

El CB Valladolid ha abonado dentro del plazo establecido la cantidad de 189.000 euros correspondientes al Fondo de Garantía Salarial de la ACB que la Asociación le exigía como condición para volver a ser readmitido como socio e inscribirse en la Liga Endesa, después de dos semanas de complicadas negociaciones y de unas últimas horas dramáticas en las que la entidad pucelana estuvo mucho más cerca de la LEB que de la ACB

Fin al culebrón del verano. Después de los ríos de tinta que corrieron tras la decisión de la ACB tomada el 16 de julio de expulsar al club vallisoletano, las duras acusaciones vertidas desde el seno de la entidad morada y el cruce de declaraciones suscitado, finalmente la guerra ha concluido, al parecer habiendo un armisticio de por medio firmado por las dos partes.

El CB Valladolid ha depositado a primera hora de la tarde en la ACB el dinero que le separaba de volver a ser considerado equipo de la máxima categoría nacional del baloncesto y miembro de la Asociación. Los 189.000 euros destinados al ya célebre Fondo de Garantía Salarial han sido considerados suficientes por el Organismo para readmitir a la entidad vallisoletana, pese a que esta continúa debiendo dinero a jugadores y cuerpo técnico.

No hubo condiciones adicionales. Finalmente se relajaron todas las posturas y poco ha faltado para que la historia de la confrontación más dura que ha vivido en los últimos años el deporte de la canasta en España se convirtiera en un dulce matrimonio contraído a la luz de la luna.

Una reconciliación obligada

Fue la ACB quien hizo el primer guiño al Club Baloncesto Valladolid, cuando el viernes pasado anunció la venta de la plaza del Lucentum Alicante al CB Canarias - dicen las malas lenguas que fue una operación destinada a sanear las maltrechas arcas del Organismo -, con lo cual la Liga Endesa quedaba configurada con la impensable cifra de 17 equipos. Más claro agua. Se daba por hecho que el Valladolid pagaría y la competición quedaría formada por 18 equipos.

La ACB hizo un segundo gesto inequívoco al hacer que su presidente, el sempiterno Eduardo Portela, se desplazara hasta Valladolid para entrevistarse el miércoles 25 de julio con el presidente del CB Valladolid, José Luis Mayordomo y con el alcalde de la ciudad del Pisuerga, Francisco Javier León de la Riva. La reunión sirvió para acercar posturas sobre la polémica, para que Portela comprobase el apoyo total de la propiedad del club – el Ayuntamiento, o lo que es lo mismo, la propia ciudad – respecto al proyecto deportivo y para que el máximo dirigente de la Asociación garantizara personalmente que la entidad morada sería inscrita en la Liga si pagaba los casi 190.000 euros de la discordia.

El presidente Mayordomo salió muy satisfecho de aquel encuentro. A él le tocaba mover ficha en el “flirteo” con la ACB para lograr la reconciliación. Reconoció que no podían seguir con esa situación de tensión y enfrentamiento continuos y dijo que además Portela le había asegurado, para su tranquilidad, que no tenían ninguna intención de quedarse con el Fondo de Ascensos y Descensos del club si finalmente este no podía pagar el dinero y salía la temporada que viene en LEB. Mayordomo se vanagloriaba de tal actitud coherente.

Un final de infarto, con triple sobre la bocina

Pero el problema que aún quedaba en el alero de la entidad era uno que en otros tiempos hubiera resultado fútil y hasta irrisorio: el dinero, que no terminaba de llegar. Mayordomo se mostraba confiado en ese sentido, pues el alcalde y él habían estado reuniéndose con empresarios de la ciudad y su apoyo había sido importante, pero no podía asegurar con certeza absoluta que los fondos llegaran a tiempo.

Los dos últimos días han sido de infarto y durante los mismos se han producido situaciones surrealistas y varios cambios de tendencia sobre el destino final del club en la campaña 2012/2013. Del “no creo que haya problemas para pagar el dinero” se pasó en pocas horas al “imposible” y, consecuentemente, al “tenemos que salir en LEB”. Esa era la decisión que desde última hora de la tarde del jueves y hasta bien entrada la mañana del viernes se barajaba en las oficinas anexas a Pisuerga. El ridículo absoluto esperaba al club si dicho hecho se consumaba, después de tanta sangre verbal como se había derramado. No solo el descrédito por parte de la ACB, sino también la decepción y el enojo procedente de sus aficionados.

Pero todo cambió hacia la una de la tarde. Al parecer Mayordomo se desplazó hasta el Ayuntamiento y allí, de alguna manera, apareció un milagro en forma de antídoto contra la esquizofrenia que ya se había instalado en Pisuerga. Hubo algunos ingresos procedentes de varios empresarios y el club se acercó a la deseada cifra, aunque no llegó aún a la misma. Sin embargo, donde había reinado la más absoluta desconfianza ahora dominaba el optimismo más exultante. Del negro se había pasado al blanco gracias a unos mecenas cuyo nombre no ha trascendido.

Hasta tal punto era firme la decisión del club de renunciar a la posibilidad de ser ACB que, según anunciaron varios medios locales, había convocado una rueda de prensa con carácter de urgencia a las 2 de la tarde – 50 minutos antes de la hora se avisó a los medios – para comunicar tal extremo. Pero dicha comparecencia se aplazó – dejando a los periodistas plantados en las oficinas del club – ante el cambio de panorama. La misma aún no se ha celebrado, pero hacia las 18,15 el Departamento de Prensa enviaba un escueto comunicado a los medios en el que se comunicaba definitivamente la buena nueva, casi al mismo tiempo de que la ACB lo hiciera oficial a través de su página web.

Así que, una vez más, como tantas otras veces en los últimos años, el Club Baloncesto Valladolid se salvó in extremis, con la soga apretándole el cuello hasta el límite de lo soportable, el cuello a punto de resquebrajarse y las piernas colgando desesperadamente en el vacío.

Sin embargo, esto ni mucho menos soluciona los problemas de la entidad, que seguirá sufriendo estrecheces y agobios económicos para cerrar las negociaciones con su antiguo patrocinador principal la D. O. Rueda, pagar sus deudas, configurar una plantilla – que probablemente será la más modesta de la historia de la entidad – y, en definitiva, hacer lo mismo que muchos equipos de baloncesto España: sobrevivir a duras penas.

Después de este nuevo episodio rocambolesco de la historia del CB Valladolid, que ya se parece más a una tragedia griega que al Grand National del que hablaba Mayordomo hace unos días, los dirigentes no deberían de olvidar nunca que los que han salvado de la quema y del bochorno más absoluto al club han sido pequeños y medianos empresarios de la ciudad y también la fe y el apoyo inquebrantable de sus aficionados y de los medios de comunicación pucelanos, muchos de los cuales se han “pegado” en foros y redes sociales durante las últimas semanas con los que acusaban al CB Valladolid de tramposo e ilegal y que trataban de manchar su buen nombre. Porque este club histórico que para muchos es parte de su vida no pertenece ni a Endesa, ni a la ACB, ni a Mayordomo ni al alcalde León de la Riva. Es propiedad de la ciudad de Valladolid y de todos los vallisoletanos.