Blancos de Rueda Valladolid - Gescrap Bizkaia Bilbao Basket: en busca de la intensidad

Blancos de Rueda Valladolid vs. Bilbao Basket // Polideportivo Pisuerga // Sábado 27 de octubre de 2012 (19:00) // Sin TV // Dos equipos en buen estado de forma, especialmente los bilbaínos, se enfrentan con el punto de mira puesto en la defensa de ambos conjuntos, sobre todo en la del vallisoletano, uno de los que más puntos ha encajado en las cuatro primeras jornadas de Liga Endesa

Blancos de Rueda Valladolid - Gescrap Bizkaia Bilbao Basket: en busca de la intensidad
El entrenador del Blancos de Rued Roberto González buscará mejorar la intensidad defensiva de sus hombres ante el Bilbao Basket - foto: cbvalladolid.es

Aún con la resaca de los dos triunfos en tierras catalanas frente a Barcelona y Assignia Manresa, el conjunto de Valladolid recibe en la Jornada 5 a uno de los claros candidatos a colarse entre los ocho primeros de la ACB, el Bilbao Basket. Un nuevo escollo en el difícil calendario que les ha tocado en gracia a los vallisoletanos en este inicio de campaña 2012/2013.

Mucha diferencia de potencial

Sin embargo, después de haber superado a tres de los grandes de la competición – faltaría el Baskonia para completar el cuarteto – puede decirse que para el Blancos de Rueda lo peor ya ha pasado. Lo cual ni mucho menos quiere decir que el nivel de exigencia vaya a disminuir, pues hay que recordar que cualquier plantilla es, sobre el papel, más poderosa que la vallisoletana, confeccionada en base al presupuesto más bajo, con diferencia, de la ACB.

En este sentido, cabe afirmar que el conjunto bilbaíno es, en relación al pucelano, un equipo noble o incluso aristócrata. Su posición natural es la mitad alta de la tabla, como ha recordado Roberto González esta mañana. “Bilbao es un equipo grande, de Copa del Rey y play-off”. Cabría añadir que incluso le puede llegar a discutir en determinados momentos el liderazgo a los dos reyes Madrid y Barça y a sus dos consejeros Baskonia y Unicaja.

Menos puntos convertidos, menos encajados

Pese a que el equipo vasco ha perdido a algunos de sus más importantes activos, como Aaron Jackson o Marco Banic, sigue manteniendo un bloque básico de garantías, capitaneado por Mumbrú y bien secundado por el polifacético Hervelle y el artillero Vasileiadis. Componen un trío temible, más todavía por su carácter luchador, capacidad batalladora y confianza en sus posibilidades que por su calidad baloncestística. No hay que olvidar al veterano Roger Grimau, que también imprime mucha energía, la cual no se traduce tanto en sus estadísticas como en la moral de sus compañeros. Sirva como dato de la combatividad de este equipo el hecho de que esté primero en el ranking de faltas cometidas.

Esa personalidad indomable es la aplicación perfecta del carácter de su temperamental entrenador, Fotis Katsikaris, y se impregna al resto del conjunto. Son capaces de remontar partidos en los que tienen una gran desventaja en el marcador, por su garra y agresividad. La jornada pasada frente al Estudiantes dieron una demostración de ese afán de superación y del espíritu que les lleva a no darse nunca por vencidos.

El Blancos de Rueda tomó buena nota de ello en el choque del año pasado cuando acabó perdiendo un choque que tenía prácticamente en el bolsillo, cuando contaba con una holgada ventaja de 15 puntos, dos tiros libres y posesión, a pocos minutos de que finalizara el tercer cuarto. Katsikaris había provocado una técnica, lo cual enrabietó a sus hombres de negro, que  fueron minando la moral de los morados hasta dar la vuelta al electrónico ante la incredulidad de la afición local.

Junto a ese cuarteto de guerreros, también ha continuado en la disciplina vasca todo un ex base NBA, Raúl López, quien atraviesa un momento especialmente dulce, tal vez el mejor desde que llegó a tierras bilbaínas, y que ya ha dado varios recitales de dirección esta temporada.

Los vascos han incorporado este año al base Zisis para sustituir a Jackson, y a Hamilton y a Rakovic como refuerzos interiores. El entrenador vallisoletano ha destacado a los dos primeros, señalando que la entidad vizcaína había acertado con sus fichajes. Zisis está manteniendo una buena línea de regularidad desde que empezó la competición, aunque juega pocos minutos, posiblemente por el buen momento de Raúl López, y Hamilton fue uno de los jugadores importantes en la victoria de su equipo frente al Estudiantes de la semana pasada. El ala pívot Moerman puede hacer daño a los equipos contrarios por su buen tiro desde posiciones exteriores, circunstancia que le suele costar defender especialmente al Club Baloncesto Valladolid.

Una defensa que precisamente está siendo la mejora principal de los de Katsikaris en este arranque de Liga Endesa con respecto al año pasado, cuando se convirtieron en el peor equipo defensivo de toda la competición, lo cual compensa su bajón en la producción ofensiva.

Roberto González: “Sinanovic no ha ganado los partidos solo, pero ha sido fundamental”

El Blancos de Rueda Valladolid tiene bastante que envidiar a los hombres de negro en ese apartado. La defensa morada es bastante peor que la bilbaína. A pesar de las alabanzas que ha recibido el equipo de Roberto González por sus dos meritorias victorias como visitante, no se puede negar el hecho de que los morados tienen un problema serio en ese aspecto. En Manresa recibieron 56 puntos en los primeros 20 minutos. Grimau ponía énfasis en ello en unas declaraciones realizadas esta semana: “Estamos en una buena situación, pero no hay que olvidar que la primera parte no fue buena y aún hay bastantes cosas que seguimos haciendo mal”.

El equipo pucelano cuenta, al igual que el bilbaíno, con todos sus efectivos para el choque del sábado. Othello Hunter ya se entrena con total normalidad y en el partido contra el Manresa salió de titular. Su aportación no fue excesivamente brillante, si bien metió una canasta muy importante en los últimos momentos del encuentro. El americano necesita más minutos para demostrar todo su potencial. “Othello Hunter quizá es al que más le cueste aclimatarse”, ha admitido Roberto González.

Sobre Sinanovic, cuya participación se está mirando con lupa desde que se inició la temporada, Roberto ha reconocido que les ha ayudado mucho en esos dos partidos y que, aunque “él solo no los ha ganado, ha sido fundamental”. El gigante hispano-bosnio también ha hablado para los medios esta semana, asegurando que se encuentra muy a gusto en Valladolid. Hay que recordar que se vinculó solo por dos meses a la entidad pucelana, por lo que podría estar en negociaciones con otro club, o bien con el propio Blancos de Rueda para ampliar su contrato con el equipo de Pucela. “Sina” no quiso desvelar nada. “Hablé algo con Eduardo (Pascual) pero nada concreto”.

La intensidad defensiva y de la grada, claves

Con todos estos condicionantes, parece claro que el duelo se decidirá principalmente en la parcela defensiva. El que mejor – o menos mal – guarde sus espaldas tendrá bastantes opciones de llevarse el gato al agua. En un hipotético escenario con ambos equipos lanzándose a la guerra ofensiva, los pucelanos tienen poco que ganar y mucho que perder, pues Bilbao Basket los supera en calidad y capacidad anotadora, aunque las estadísticas ACB de momento digan lo contrario y el Pucela venga de endosarle 83 puntos al Manresa.

Habrá que ver si Roberto se decide nuevamente por su ya famosa zona 2-3, que fue importantísima tanto en Barcelona como en Manresa. En principio, los bilbaínos no están destacando desde la línea de tres (30%), pero sí que cuentan con artillería. Por dentro, los hombres de negro tienen más músculo y fuerza que los morados, aunque les faltan centímetros. El Blancos de Rueda Valladolid es el segundo mejor equipo de la liga en rebotes totales y los bilbaínos no andan sobrados en esta parcela, donde son el quinto peor equipo. Una vez más, Sinanovic puede resultar muy determinante.

Otro de los aspectos que pueden decantar el choque de uno u otro lado es el relativo a la afición. A Pucela arribará mañana un buen número de seguidores bilbaínos, como sucede cada año cuando Bilbao Basket visita Pisuerga. Su capacidad de empuje es muy grande y no paran de animar a los suyos durante todo el encuentro.

Por el contrario, en Valladolid las cosas no circulan por su mejor cauce en este sentido. A pesar de que el abono para ver al Blancos de Rueda es el más barato de toda la ACB, los seguidores del Pucela este año aún no son legión, si bien han ido creciendo paulatinamente gracias al buen comienzo del equipo.

El Polideportivo del barrio Arturo Eyries lució un aspecto bastante desangelado en el primer compromiso liguero en casa de los pucelanos, y eso que el rival era el Real Madrid. A ello también contribuyeron los altos precios de las entradas, política que el club ha variado radicalmente de cara al choque contra los bilbaínos, ya que los precios son muy asequibles (12 euros adulto y 5 infantil). Lo que está claro es que el equipo morado necesita de su afición, pues la simbiosis entre ambos elementos normalmente es clave – y así lo ha sido en Pisuerga otras temporadas – para que un equipo de cualquier deporte obtenga éxito. A la fiereza de la hinchada bilbaína, Pisuerga tratará de ofrecer el tradicional colorido morado y amarillo de una grada habitualmente más proclive a los aplausos y a los gritos de aliento que a los cánticos y vítores.

Todo ello deberá conjugarse para que Pisuerga vuelva a ser el hervidero que fue no hace tanto tiempo, sin ir más lejos hace dos años, en la última temporada de Porfi Fisac, cuando los bilbaínos cayeron derrotados por 68-60 en el ochentero pabellón y un seguidor de los hombres de negro confesó a un servidor que en otras ciudades se comentaba que “en Valladolid no hay quien gane”. Desde luego, el conjunto morado se ha ganado de momento en la cancha ese respeto del que habló Jordi Grimau tras la victoria frente al Barça, lo cual se interpretó como un mensaje dirigido al público. “En realidad me refería más a los jugadores y a la liga en general, era decirles algo así como esperaos, que puede pasar esto”.

El bueno del escolta catalán se irá dando cuenta con el tiempo que Valladolid no es una ciudad fácil y puede resultar algo hostil, pero también suele ser justa y dar a cada uno lo que se merece.