El Madrid destroza (85-59) al Regal Barcelona y domina la final 2-1

Espectacular partido en un abarrotado Palacio de los Deportes. Los blancos impusieron un ritmo frenético y gran acierto ofensivo para borrar la resistencia blaugrana. Reyes, Carroll y el Chacho desmantelaron la defensa rival. Los barcelonistas no pudieron aguantar el reto anotador y se encuentran al filo del abismo. Partido espectacular que se tornó bronco por momentos.

El Madrid destroza (85-59) al Regal Barcelona y domina la final 2-1
Los blancos sacaron pecho

Tras el triple alienígena de Huertas en el primer duelo, y la gran reacción blanca en el segundo, el Palacio mostraba su mejores galas para esta final apasionante y deseada. Los blancos terminaron derrumbando las puertas blaugranas a base de fuego e ira, en un partido plagado de jugadas brillantes y enfrentamientos personales.

 

Espectacular comienzo

 

Eléctrico comienzo de encuentro en medio de un ensordecedor ambiente en el Palacio. Pete Mickeal corroboraba que se encuentra muy enchufado en la final y, además de aportar en ataque, cargaba con dos faltas a Kyle Singler. La primera hondonada blaugrana la respondían los blancos de la mano del acierto interior de Tomic y la onmipresencia desde los mandos de Llull.

 

Los árbitros tenían la mano caliente y el Madrid llegó al cupo cuando todavía no se llegaba al ecuador del primer cuarto. Entre los efervescentes cánticos de las casi 14.000 almas que abarrotaban las gradas, llegaba el mate estratosférico del Aeroplano de Mahón. El Madrid ponía más carne en el asador de la mano del asesino mormón Carroll, pero los catalanes tenían las ideas claras y no se dejaron llevar por la emotividad de los compases iniciales.

 

El ritmo era frenético, alocado, por momentos puro run and gun en el que la defensa blanca tuvo que bajar la intensidad por los problemas con las faltas. En medio de la vorágine llegó el primer tiempo muerto, adecuado para que la testoterona no explotara de manera tan prematura. Las continuas personales empezaban a exigir aportación de los hombres de banquillo: Reyes, Ndong, Wallace y Pocius entraban en pista.

 

Con una canasta sobre la bocina del pianista Lorbek acababa un tremendo primer parcial (25-23), pletórico de jugadas ofensivas e intensidad, en el que destacaron varios hombres, pero especialmente un Carroll (12 puntos) con los ojos inyectados en sangre.

 

El Madrid activa KERS y DRS

 

Tras el vertiginoso inicio, el segundo parcial moderó un tanto el ritmo. El Chacho Rodríguez intentó continuar su alienígena serie de triples (llevaba un 80 % en la serie), pero erró dos consecutivos. Los blancos percutieron con entradas a canasta y forzaron las faltas del Regal. En medio de la igualdad generalizada la tensión se cortaba con un cuchillo. Buena muestra de ello fue la enganchada entre Rabaseda y Mirotic, que por poco no terminan a tortas.

 

Corriendo la pista cual correcaminos, el Madrid imponía un parcial de 7-0 y tomaba una pequeña ventaja en el marcador. Al sector pijo Xavi Pascual les saltaron las alarmas, respondiendo con inmediato tiempo muerto y posterior entrada en cancha de Navarro y Mickeal.

 

El arreón de los blancos no tenía límite y el parcial seguía ampliándose. Espartaco Reyes veía canasta desde cinco metros con facilidad, mientras los blaugranas seguían estancados en el marcador. El balance ofensivo llegaba a un sangrante 16-1 y la avalancha merengue era sonora. En medio de la zozobra barcelonista el capitán Navarro frenó el daño y Pascual pidió un tiempo en el que las pizarras quemaban.

 

Un volcánico Llull prolongaba la fiesta anotadora y entró a canasta de manera titánica para conectar una bandeja de ensueño. Con ello terminaba una primera parte primorosa (46-32), en la que los madridistas se iban a vestuarios con ventaja de +14 y ratificaban que se encuentran en un estado físico y anímico de aplauso. Reyes ya estaba en 17 de valoración y los pupilos de Laso habían desmontado tuercas y tornillos de la defensa catalana a base de martillo pilón.

 

Una historia de violencia

 

Desgraciadamente el espectáculo baloncestístico se vio profundamente deteriorado por la ensalada de mamporros que se vivió poco después de la reanudación. La intensidad y los nervios del decisivo partido llevó a que Pete Mickeal entrara en modo berserker y se liara a galletas con Mirotic y Velickovic. El guerrero serbio no dudó en responder, y el carrusel de improperios culminó con tres faltas y dos antideportivas que dieron con los huesos del sobre-excitado Mickeal en el banquillo.

 

El desagradable incidente marcó varios minutos del parcial con continuas faltas ofensivas y una persecución continua por parte de los árbitros, motivados para intentar acabar con la batalla campal. Todo repercutió negativamente en el magnífico ritmo vivido hasta el momento, y desmejoró las estadísticas de tiros.

 

La fiesta del baloncesto se reactivó con el quirúrgico triple de Carroll, un killer cuya única batalla es enchufarla en el aro. Pese a las guerras de guerrilla, el Madrid seguía fino y la lejana bomba inteligente de Llull subrayaba una diferencia que llegaba a los 20 puntos. Los blaugrana veían de manera impotente como su excelsa y amplia plantilla se veía ampliamente superada, mientras que su grifo anotador seguía en una sequía sin precedentes (sólo 4 puntos en más de diez minutos).

 

Cuarto belicoso, titánico, culminado con un reverso imposible de Mirotic y un tímido triple de Wallace que cerraba un resultado anómalo (69-42). El Madrid estaba literalmente destrozando al eterno rival en un torbellino de acierto anotador.

 

 Amplia victoria blanca

 

Con absolutamente anómalas diferencias que oscilaban sobre los 30 puntos de ventaja se disputó el último cuarto. El Madrid había finiquitado el partido a base de fuego e ira, y los últimos minutos fueron una sucesión de transiciones en la que los hombre importantes se dedicaron a lucirse. Un poco de maquillaje y muchas jugadas individuales que no tenían mucho que aportar al resultado definitivo.

 

En medio de la comedieta final, el Chacho se dedicó a dar plásticas asistencias, mientras que los desdibujados Huertas y Eidson se tiraban las sillas dando algo de pintura a sus malas estadísiticas globales.

 

Xavi Pascual aprovechó sus tiempos muertos para probar nuevas alternativas tácticas, consciente de que el próximo duelo puede ser el definitivo. El Madrid machacó a los blaugranas, pero el sabio entrenador catalán se guardó ases en la manga, como dejar a Navarro todo el cuarto en el banquillo y recolocar estrategias.

 

El resultado final fue insultante (85-59). El Madrid pasó por encima del eterno rival. El rotundo resultado se fraguó en una absoluta superioridad en rebotes (48-23) y en asistencias (19-6) demostrando que en este partido sólo hubo un equipo. Los blancos arrasaron de manera contundente, pero el cuarto partido será una batalla campal en la que todos los números se resetean.

 

Los mejores del partido

 

El Madrid destruyó al Barcelona, y lo hizo de manos del eterno capitán Felipe Reyes (15 puntos, 8 rebotes, para 21 de valoración). Espartaco dominó la pintura con criterio y dio fuego de cobertura en los momentos importantes. Un trabajador omnipresente, un líder de 24 horas que volvió a mostrarse sobrio y resolutorio.

 

Gran partido del cañonero Jaycee Carroll (17 puntos, 4 rebotes), que volvió a conectar el microondas para freir al enemigo con una celeridad primorosa. El escolta mormón estuvo acertado y presto para armar el brazo con una celeridad que envidiaría todo arquero de élite.

 

El Chacho Rodríguez (6 puntos, 3 rebotes, 9 asistencias) no estuvo acertado de cara al aro, pero repartió el juego de manera asombrosa y llegó a guarismos de asistencias que en la NBA estarían cerca de los dobles dígitos.

 

El Regal Barcelona estuvo fallón y taciturno. Sus magníficos componentes no tuvieron su noche. Tan sólo nombrar el trabajo digno pero insuficiente de CJ Wallace (13 puntos), como máximo anotador de sus equipo. Que un hombre habitualmente secundario se proclame como su jugador más destacado demuestra lo gris y errático de la amplia plantilla blaugrana.

                                                                                                                                                                       

85 REAL MADRID (25+21+23+16): Sergio Llull (12), Kyle Singler (4), Carlos Suárez (2), Velickovic (3), Ante Tomic (8) -Quinteto inicial- Sergio Rodríguez (6), Felipe Reyes (15), Martynas Pocius (1), Mirotic (12), Jaycee Carroll (17), Mirza Begic (5). Entrenador: Pablo Laso.

 

59 REGAL BARCELONA (23+9+10+17): Sada (4), Juan Carlos Navarro (8), Pete Mickeal (9), Erazem Lorbek (9), Fran Vázquez (2) -Quinteto inicial- Marcelinho Huertas (4), CJ Wallace (13) , Rabaseda (3), Boniface Ndong (-), Chuck Eidson(3), J. Ingles (4) . Entrenador: Xavi Pascual.

 

ÁRBITROS: Juan Carlos Arteaga (3), José Ramón García Ortíz (36), Antonio Conde (27). Sin eliminados por faltas.

 

PABELLÓN: Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. 13.500 personas abarrotando las gradas para un histórico: no hay billetes.

 

INCIDENCIAS: tercer partido de la final de la Liga Endesa en la que el Real Madrid toma ventaja de 2-1 en la serie.