Evan Turner decide para los Sixers y empata la eliminatoria

Philadelphia consiguió una importante, trabajada y merecida victoria en el TD Garden (81-82) para igualar su semifinal de conferencia (1-1). En un partido malo de ambos equipos, los de Doug Collins fueron más consistentes, y cimentaron su triunfo en el tercer cuarto, donde Boston desapareció. Jrue Holiday anotó 18 puntos, pero fue Evan Turner el que apareció en los momentos calientes para anotar 6 de sus 10 puntos en los últimos minutos. Los Celtics pagaron su horrible tercer cuarto (solo anotaron 11 puntos) y dejaron escapar una victoria que parecía segura al comienzo. Los problemas físicos lastraron el partido de Paul Pierce, que se quedó en 7 puntos.

Evan Turner decide para los Sixers y empata la eliminatoria
Evan Turner trata de anotar ante la presencia de Kevin Garnett

Salida en tromba de los Celtics. Parecía que querían liquidar este segundo partido por la vía rápida, de la mano de un gran acierto en sus primeras acciones. Pronto consiguieron una cómoda ventaja de ocho puntos y, junto al ambiente del TD Garden, se podía intuir un despegue en el marcador peligroso para Sixers. Un partido que igual en temporada regular ya estaría visto para sentencia, pero no en playoff. Los Sixers se mantuvieron en el parquet, comenzaron a defender, a cerrar su aro, y a correr de la mano de Jrue Holiday. Al final del primer cuarto todo se había equilibrado y se esperaba un partido igual de apretado que el primero de la serie.

 Los dos equipos se encuentran ante una gran oportunidad. Philadelphia no llega a una final de conferencia desde el año 2.001 (entonces llegó a las finales de la NBA), y tras eliminar a Chicago, se encuentra con unos Celtics que no son muy superiores a ellos. Además, la baja de Bosh en Miami puede hacer al equipo de Florida mucho más accesible. Por su parte, Boston, con su Big-Three a la cabeza, busca un segundo anillo antes de que se desmantele el equipo. Con estas premisas, es normal la actitud de ambos equipos en su enfrentamiento. Dar un partido por perdido es demasiado regalo y demasiada relajación. Cada minuto de la eliminatoria va a contar, y despistarse uno puede desembocar en una derrota. Jrue Holiday seguía mandando en los suyos, anotando sin parar (13 puntos al descanso) y sin encontrar un defensor capaz de pararle. La lesión de Avery Bradley podía trastocar los planes de los Celtics, pero como suele ocurrir en las adversidades, Rajon Rondo salió al rescate de los suyos. No en puntuación, pero sí en liderazgo sobre el parquet. El fabuloso base céltico repartió 8 asistencias en la primera parte, encontrando siempre la mejor opción para los suyos. Al descanso, 38-36 para los locales, y 24 minutos por delante de tensión y baloncesto.

Boston desaparece

Los Celtics son el equipo que mejores tercer cuartos había hecho durante toda la temporada. Los que más habían anotado en ese periodo. No fue el caso. Misteriosamente, desaparecieron del TD Garden. Solo 11 puntos en 12 minutos. Horroroso. Philadelphia, sin hacer nada del otro mundo, se puso con 10 puntos de ventaja. Era necesaria una reacción.

Y ésta llegó con la aparición de Bradley de nuevo en el partido. Como si de un conquistador se tratara, su llegada a la pista encendió al público y el orgullo céltico apareció. El inicio del último periodo fue fulgurante. Defensa, intensidad, dos triples de Pietrus y el partido en dos puntos.

Es de agradecer que en un partido malo de los dos equipos, con muchas pérdidas, tiros fallados y errores incomprensibles, se guarden lo mejor para el final. Los últimos tres minutos de partido fueron maravillosos. Cada canasta era contestada por el rival. Si Rondo realizaba una penetración magnífica, Turner respondía con otra no peor. Si Holiday anotaba un triple para silenciar el TD Garden, Allen respondía con otro para encenderlo. A falta de 1 minuto para el final, 75-76 para Sixers. La tensión se palpaba en cada rincón del pabellón.

Alguien tenía que fallar. Fue Ray Allen en un tiro forzado a falta de 30 segundos. Los dos tiros libres de Evan Turner ponían a su equipo tres puntos arriba a falta de 12 segundos. La última oportunidad de los Celtics se resolvió de manera sorprendente. Los árbitros señalaron una falta en ataque a Kevin Garnett en un bloqueo para Paul Pierce. Riguroso o no, lo cierto es que los Sixers conseguían robar un partido en cancha rival, y volverse a Philadelphia con el factor cancha a su favor. La eliminatoria, abierta. Por todo lo alto. Los dos equipos, ante una oportunidad única.


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