Bass desatasca el encuentro y Boston se pone al mando

La victoria de Celtics tuvo un protagonista inesperado, Brandon Bass, que realizó el partido de su vida para colocar a su equipo con un 3-2 favorable frente a Philadelphia. La actuación del ala-pívot (terminó con 27 puntos, 6 rebotes y 2 robos) junto a la de Rajon Rondo (13 puntos y 14 asistencias) se antojó demasiado para unos Sixers que dieron guerra en la primera mitad, pero que se desinflaron en el momento clave.

Bass desatasca el encuentro y Boston se pone al mando
Brandon Bass captura un rebote frente a Evan Turner y Elton Brand

La mala actuación ofensiva de Evan Turner y Andre Iguodala fue demasiado lastre para su equipo. Boston toma ventaja (3-2) en una eliminatoria que no está siguiendo ningún guión, y en la que todavía pueden pasar muchas cosas. El partido comenzó lento, sin intensidad, perezoso. Como si fuera un choque más. Un enfrentamiento más propio de mediados de enero que de un quinto encuentro de playoff. Ni siquiera parecía que el ardiente ambiente del TD Garden fuera el mismo. Los primeros 12 minutos transcurrieron rápido, sin casi tiempos muertos ni faltas. Con fallos impropios de jugadores de este nivel, y aciertos espectaculares. Todo transcurría por un camino poco convencional. Quizá gracias a ello, los Sixers dominaron casi desde el principio. 23-27.

No es que los Celtics sean viejos o no. Ese debate cansa. Lo que sí es cierto es que algunos de los jugadores más importantes de la franquicia no están en óptimas condiciones físicas. El caso más claro es Paul Pierce. El capitán quiere y no puede. Se esfuerza, lucha contra su forma física de manera admirable, pero parece cada vez más claro que no consigue llegar a su nivel. Además de él, Ray Allen, Avery Bradley (ayer ni siquiera jugó después de su reciente cuarta dislocación de hombro)… Puede que sean muchas piedras en el camino, pero Boston lucha. Siempre lucha. Mérito, en gran parte, de Doc Rivers. Enfrente un conjunto joven. Sin grandes estrellas, pero que se lo está creyendo poco a poco. En primera ronda les ayudó (muchísimo) la grave lesión de Derrick Rose, pero dieron la cara y la talla. Ahora, en semifinales, cuando nadie apostaba por ellos, se rehicieron. Tienen corazón y recorrido. Gracias a ello, y a Elton Brand, dominaron también el segundo cuarto. Siempre por delante en el marcador, atacando de manera inteligente. Buscando espacios y pases extras (47-50).

MVP BASS

Si los principales no aparecen, los secundarios tienen oportunidad de destacar. El tercer cuarto de los Celtics fue casi perfecto, apoyado en Greg Stiemsma y, sobre todo, Brandon Bass, que realizó el ‘cuarto de su vida’ con 18 puntos, 2 rebotes y 2 robos. Boston había dado un vuelco a la situación (75-66) y afrontaba el último cuarto con ventaja en el marcador y también en lo moral, que quizá era lo más importante. Philadelphia había dejado de ser fiel a su juego, se había traicionado, y lo podía pagar caro.

Los últimos 12 minutos fueron un mero trámite porque Rajon Rondo así lo quiso. Con viento favorable, los Celtics suelen ser infalibles (el cuarto partido de la serie puede ser la excepción).  Así que mediado el último cuarto se había acabo el encuentro. La ventaja a favor de los de Massachusetts se alargó hasta los 20 puntos, mientras que Philadelphia parecía despeñarse poco a poco. La eliminatoria entra en su fase decisiva con un 3-2 favorable a los de Doc Rivers. Los Sixers afrontarán el primer ‘match-ball’ en el Wells Fargo Center con la idea de forzar el séptimo y definitivo encuentro de la serie. Se acabó el tiempo para los errores. Cada fallo a partir de ahora puede suponer la eliminación.

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