Esta noche o nunca

LeBron James tiene el anillo más cerca que nunca. Los Heat reciben esta madrugada a los Thunder en el American Airlines Arena de Miami. 3-1. Con todo a favor los Heat tratarán de ganar su segundo título de la NBA, mientras que Durant y los suyos intentarán dar un puñetazo en la mesa y que la serie vuelva a Oklahoma.

Esta noche o nunca
El monstruo de tres cabezas de Miami busca su primer anillo desde que se juntó el verano 2010.

Esta noche es la noche de LeBron James. Quizás el día más importante en la vida del astro de Akron. En sus 9 años en la NBA, nunca antes había tenido una oportunidad tan favorable para ganar el anillo. Nunca había tenido un match ball.

Las críticas han hecho todo lo posible por destrozarle. Le han restregado cada vez que han tenido ocasión el hecho de no tener un solo anillo en su haber. Se le han vendido como un jugador chaquetero, por cambiar Cleveland por Miami. Se le ha martilleado una y otra vez por basar su juego en un físico prodigioso, olvidando lo sumamente bueno que es este chico. Se han quemado camisetas suyas en Ohio. Sus eliminaciones en Playoffs se llevan celebrando desde hace no pocos años, entonando a modo de burla eso de “No rings for The King”. Y en definitiva, se ha convertido en el jugador más odiado del planeta. No obstante, LeBron, inmune como Aquiles, ha pasado por encima de todo eso, y ha demostrado sobradamente que es el mejor baloncestista del momento. Hoy tiene la chance de romper con ése mito que dice que un equipo en el que juegue él no puede ganar el campeonato. En frente, los jóvenes Thunder de Oklahoma.

A pesar del resultado de la serie (3-1), no es complicado imaginar a los chicos de Scott Brooks ganar en el American Airlines Arena teniendo en cuenta que en todos los partidos que han perdido en esta serie han mantenido la mecha hasta los últimos instantes del encuentro. En el Game 4 del martes Russell Westbrook se encargó de tirar por la borda con una falta incoherente una de las mejores actuaciones individuales del año. Sus 43 puntos, con una serie de 20 de 32 en tiros de campo, hicieron que OKC se mantuviese con vida hasta el final. El partido autoretrata a Westbrook, tan capaz de destrozar una defensa como de perder un partido en unos segundos. Pero no hay que cebarse con él: es un error humano, comprensible.

Excelente Spoelstra, que se ha encargado de comprimir toda la tormenta (los Thunder) a sólo un par de truenos (Durant y Westbrook), nunca mejor dicho. Ni Harden, ni Ibaka, ni Sefolosha, ni Perkins han rendido como es habitual en ellos. El joven entrenador se ha ganado con creces seguir al mando del barco de South Beach. Su gestión de los egos que componen el Big Three y el rendimiento defensivo que le ha sacado a esta plantilla merece un aumento de crédito en su puesto de trabajo. Además, ha conseguido que sea difícil hablar de fracaso en el superproyecto de Miami: 2 años, 2 Finales.

Mención especial para Shane Battier. El veterano alero está siendo el "Factor X" de estas Finales. Mientras que en el resto de Playoffs ha promediado 5’6 puntos y un 30% en triples, en los cuatro partidos disputados en estas Finales alcanza casi 12 puntos y nada más y nada menos que un 63% de acierto en los 19 triples que ha lanzado. También para Chris Bosh, cuya incorporación ha sido vital para los Heat. Si no le hubiesen recuperado, tal vez el cuento sería distinto.

Pero esto no ha acabado. Nunca con Kevin Durant de por medio. Para ganar hoy en Miami van a necesitar algo más que suerte. En primer lugar necesitan a Durant y/o Westbrook anoten como lo hacen habitualmente. Que entre ambos sumen es imprescindible casi siempre para OKC. Sin embargo, los puntos clave son tres:

 a) Que James Harden sea el de siempre. El de la barba. El escolta formado en Arizona State llegaba a la gran final con unos promedios de 17’6 puntos con un 44% en triples. En estas series se queda en 10’8 puntos con un 28% desde el perímetro.   

b) La defensa: los Thunder necesitan como el agua esa hacer gala de esa telaraña defensiva que construyen en su Oklahoma City. Ya demolieron así a San Antonio, pero en estas Finales la cosa no está siendo igual. Los pupilos de Brooks suelen comer mucho de los puntos al contrataque, propiciados por pérdidas que provocan con una fuerte defensa. Es importante que hoy defiendan con machete en mano y logren correr la pista.

c) Dywane Wade: Probablemente sea el hombre con más sangre fría de ambos conjuntos esta noche, y junto a Udonis Haslem y Kendrick Perkins el único campeón de la NBA. Éso le resta mucha presión. El posible hándicap de Wade hoy es que anda enzarzado en una lucha por la custodia de sus hijos durante estos días. Sin embargo, es difícil que veamos a un jugador como Flash con la cabeza en otro sitio en un momento como este. Aún así, son sus finales más flojas.

Análisis y números a parte, todas las miradas estarán puestas en LeBron James. Al fin y al cabo es su noche. Vive por, y para el anillo, y jamás estuvo tan cerca de él. Hay que esperar mucho hoy de un jugador absolutamente antológico. El más dominante del último lustro con mucha diferencia. Si consigue 29 puntos más en lo que queda de Finales, se unirá a Allen Iverson, Michael Jordan, Hakeem Olajuwon y Shaquille O’Neal como los únicos jugadores en anotar 700 puntos en una postemporada. Veremos cómo de motivado pisa hoy el parquet.