Miami Heat, campeón de la NBA tras superar a Oklahoma City (121-106)

Partido muy acertado en ataque de los locales, que se mostraron superiores la mayor parte del tiempo. LeBron James, que por fin gana su ansiado anillo, puso la guinda con un triple-doble. Mike Miller anotó 7 triples y Bosh 24 puntos.

Miami Heat, campeón de la NBA tras superar a Oklahoma City (121-106)
Miami Heat, campeón de la NBA tras superar a Oklahoma City (121-106). Foto: Getty

Los gritos de "Let's Go Heat" marcaban el camino. Normalmente ser local en un público no tan caliente como el europeo no supone una ventaja crucial, pero esta vez, el público del American Airlines estaba enchufado, y se produjo una de esas situaciones en que no se sabe muy bien si es el público el que empuja al equipo o el equipo al público. Porque el partido no empezó de la mejor manera para nadie en ataque, con tres minutos de dudas e intensidad defensiva, con Sergé Ibaka de protagonista al poner dos tapones (uno a Bosh de fuera a dentro y otro a Chalmers), conseguir un mate, un par de rebotes ofensivos y sacar un par de faltas a la defensa de los Heat.

 

 

En principio cierta igualdad hasta el 6-6. Y entonces los Heat encuentran la primera clave: balones al poste bajo para que LeBron James castigue a Thabo Sefolosha, el mejor defensor de perímetro especialista de Oklahoma. La primera, canasta, la segunda, falta y personal, la tercera, personal a secas. Mientras Shane Battier abría la puerta de los triples, Mario Chalmers corría y daba 4 asistencias en 3 minutos. Con estas tres premisas, Miami se fue de 6 en el marcador, 16-10, y es entonces cuando entra el segundo del “Big Three” en juego: Chris Bosh, de fuera a dentro, comienza a castigar a Kendrick Perkins con canastas y personales. Sin embargo lo mejor estaba por llegar. Un invitado inesperado a la fiesta de LeBron, un número uno del Draft que fue en su día mejor sexto hombre de la NBA, veía su momento, como si fuera la “Cenicienta”, Mike Miller anotó 4 triples y con 12 puntos fue el máximo anotador de los Heat hasta que a 4 minutos del descanso vio como le sacaban la cuarta falta personal. Pero de mientras, el acierto Heat se imponía y ya se iban las diferencias a 9 puntos (28-19). En ese instante, los Heat habían anotado sus 9 últimos ataques, con una variedad de jugadas y una velocidad de circulación impresionantes. En cuanto a los Thunder, aguantaron muy bien el vendaval al inicio, gracias primero a las penetraciones de Russell Westbrook y sobretodo, a su gran acierto en el tiro libre. Sin embargo había dos problemas: Miami había conseguido aislar a Durant, y cuando recibía, no tenía ningún compañero que le apoyara. En defensa las ayudas llegaban tarde. Aún así, estaban vivos. Y cuando apareció Kevin Durant, con una jugada de tres puntos y un mate antológico consiguen reducir la distancia a 5 puntos al final del primer cuarto (31-26).

 

 

Los porcentajes no bajan: el ritmo sigue alto

 

 

En el inicio del segundo se produjo el gran momento visitante. La superioridad de Miami en porcentajes de tiro y asistencias, y en sensación de juego era evidente, pero no se despegaban del marcador. Hasta el punto que con 34-32 para los locales, Russell Westbrook falló el mate que podría haber empatado el partido. Eso fue un punto de inflexión ya que a partir de ahí se inició un parcial de 19-4 hasta el 53-36. Este parcial fue propiciado por una alta velocidad de los Heat, y sobretodo, un acierto increíble en los tiros de campo (55 % en triples, 54 % en tiros de campo, mientras los Thunder llevaban un 1/5 en triples). Miller ya había anotado sus cuatro triples, y LeBron James llevaba 11 puntos con 5 rebotes, 5 asistencias, y 5/6 en tiros de campo, y la sensación que los calambres del cuarto partido eran historia y que sabía perfectamente que este día y esta hora era su momento. Entonces llegó un momento que hizo dudar un poco a Miami e hizo que los Thunder tuvieran esperanzas. Mike Miller cometía su cuarta personal a 4 minutos del descanso, y ahí se produjo un parcial de 6-13 para Oklahoma y dejar el 59-49 tras dos cuartos. La clave de Oklahoma en ataque era buscar el choque, la falta personal, con penetraciones muy evidentes de Westbrook. En ese momento, lo que mantenía en el partido a los Thunder fue el tiro libre (17/18 para un destacable 94 %), pero ni la sensación de juego era buena ni los números. Con poco más de un 35% en tiros de campo, no había la circulación que se podía ver en los locales.

 

 

Despegue definitivo: Tercer cuarto demoledor

 

 

Como un equipo campeón y grande, Miami cerró el partido en el tercer cuarto. Tras un pequeño tira y afloja en que Miami se precipitó en algún ataque (61-56), dos triples de Chalmers y Battier rompieron el partido de nuevo. Un par de triples de Battier dejaban el 75-62 y mientras Westbrook seguía forzando personales y seguía en un laberinto de brazos locales (3/11 en tiros de campo). Volvió Miami a buscar a Bosh, que sin hacer ruido se plantaba en 22 puntos, para poner la máxima diferencia de 80-63. Dos triples más, uno de Bosh y el otro como no de Mike Miller (el sexto en siete intentos) dejaban el marcador en un 88-63 que sonaba a humillante. Los Heat que llevaban 12/20 en triples en ese momento estaban muy dulces, además habían anulado ya las entradas de Westbrook que eran el único problema hasta inicio del tercer cuarto. Miami se gustaba con tapones de Bosh, combinaciones entre Wade y LeBron, e intentos de alley-oops imposibles. James, ejerciendo de líder maduro, calmó a un Mario Chalmers eufórico con un “It's not yet” (Todavía no está). Hasta ese momento, Miami había ganado los 3 primeros cuartos sin bajar de 25 puntos de anotación por periodo. Al terminar el tercer cuarto, 95-71 y partido completamente sentenciado.

 

 

El último cuarto sirvió de celebración y para que Spoelstra uno de los artífices de la victoria, usara los jugadores más jóvenes e inexpertos. El periodo empezó, cómo no, con dos triples de Mike Miller, que así completó su extraordinaria actuación con 7/8 en lanzamientos exteriores y 23 puntos. A todo esto, “King” James iba sumando rebotes y asistencias, hasta lograr un espectacular triple-doble con 26 puntos, 13 asistencias (algunas de ellas magníficas) y 11 rebotes, con 9/19 en tiros de campo y 6 pérdidas. Un parcial de 7-1 redujo a 20 la ventaja de Miami, gracias a Durant que se fue a los 32 puntos, a partir del 109-89 hubo un momento de atasco de intercambio de tiros sin intensidad fallados, que permitió a James llegar a los rebotes necesarios para el triple-doble. A 5 minutos del final con 112-89, Scott Brooks dio por perdido el anillo al hacer entrar a Cole Aldrich, Daequan Cook y Gordon Hayward por Durant, Westbrook y Collison. Un minuto después, Spoelstra hacía levantar al American Airlines cambiando al Big Three y a Mario Chalmers, que se llevaban una sonora ovación. La tercera unidad prácticamente de Oklahoma City, con Royal Ivey a la cabeza, consiguió reducir al final la derrota a 15 puntos, pero no logró cambiar el instante en que por fin, LeBron James, Chris Bosh y compañía se proclamaban campeones de la NBA.

 

 

Por su parte, Oklahoma City es una franquicia joven con mucho que aprender, Kevin Durant estuvo demasiado solo hoy y anotó 32 puntos con 11 rebotes y 13/24 en tiros de campo. Westbrook, obsesionado en entrar por donde no podía se quedó en 19 pero un triste 4/20 en tiros de campo, y Harden esta vez estuvo a su nivel pero con 19 puntos su esfuerzo se quedó corto, a pesar de algunos errores. Ibaka, el defensor más intenso, se fue apagando a medida que pasaban los minutos y se quedó en 9 puntos, 4 rebotes y 2 tapones, la mayoría conseguidos al inicio del partido.