Vientos de cambio en la bahía de Oakland

Vientos de cambio en la bahía de Oakland

La franquicia que en 2017 atravesará el ‘Golden Gate’ para trasladarse a San Francisco pasa un momento de transición. Cinco años sin meterse en Playoffs y cuatro temporadas consecutivas en récord negativo. Sin embargo, este puede que, por fin, sea el año de Golden State Warriors.  Y es que el potencial de los de Oakland es más que interesante. Sí, es cierto que llevamos varios años esperando a que exploten y siempre decepcionan, pero es que el verano ha sido especialmente fructífero para ellos, y les ha dado motivos para pensar en convertirse en uno de los equipos de referencia de la Costa Oeste en tres o cuatro años. Eso pasa por las manos de Mark Jackson(entrenador jefe) y Bob Myers (General Manager), y por supuesto de la suerte.

Los tobillos de Bogut y de Curry

Gran parte de las posibilidades de mejora en los resultados deportivos de la franquicia pasan por los tobillos de Andrew Bogut y Stephen Curry, sus jugadores de mayor estatus. El primero lleva casi año y medio de calvario, prácticamente sin ritmo de competición. A principios de abril del año 2011, todavía como jugador de los Bucks, se quedó sin unos Playoffs en los que Milwaukee prometía mucho tras sufrir una escalofriante caída en la que se rompió el codo derecho ( http://www.youtube.com/watch?v=Dqv2LlrIFWE ), además de acabar con diversas lesiones menores. Tras una larga recuperación, el center australiano volvió a las canchas tras el lockout, pero al poco tiempo de empezar la temporada se fracturaba el tobillo y volvía a ver los partidos vestido de calle. Así ha pasado toda la temporada, y así se enteró de su traspaso a los Warriors, con quienes todavía no ha disputado un solo encuentro.

El caso de Curry no es muy distinto. El base intentó zanjar sus problemas en el tobillo derecho operándose de éste el pasado verano. Sin embargo, los 4 esguinces que ha sufrido durante esta campaña, que han hecho que se pierda 40 de los 66 partidos de su equipo y que sus números sean los peores en sus 3 años como profesional, le hicieron replantearse la opción de volver a pasar por el quirófano.

Ambos jugadores fueron operados a finales del pasado mes de abril de sus dañados tobillos. Las dos intervenciones fueron realizadas a cargo del doctor Richard Ferkle, especialista en este tipo de procedimientos. Ahora, toca esperar y ver si se han rehabilitado correctamente. De momento, Curry ya ha dicho que todo va bien y que él estará listo para los training camps que dan comienzo a finales de septiembre. Con Bogut habrá que aguardar un poco más. El australiano ha declarado que no cree que llegue a esos training camps, pero que estará listo para el inicio de temporada.

Mucho material joven

Los Warriors han sido los grandes dominadores de la Summer League de Las Vegas, donde sus jóvenes promesas han aplastado a todo el que se la ha puesto delante. Así lo confirma el espectacular balance de 5 victorias en 5 partidos, que les ha proclamado como el mejor equipo de la liguilla. A continuación, algunos de los principales responsables.

La marcha de Dorell Wright a Philadelphia deja el camino libre a Klay Thompson. Su sólida temporada de rookie, en la que fue claramente de menos a más, le ha valido para convertirse en una de las piedras angulares del proyecto warrior. Comenzó la campaña jugando muy poquito, pero Thompson bordeó los 40 minutos de juego en muchos de los partidos del último mes de liga. Demostrando que su gran temporada no ha sido producto de la casualidad, el escolta sophmore ha promediado 20’5 puntos en los dos partidos que ha jugado en las Vegas, y esta campaña, en la cual seguramente empezará ya desde la titularidad, puede ser un filón para Mark Jackson. El otro sophmore es Charles Jenkins, que el año pasado jugó poquito. Su gran papel en Las Vegas debería proporcionarle minutos de juego, pero lo cierto es que tiene mucha competencia por delante.

Pero vamos a los rookies, que son un punto notable a comentar. La promoción del draft 2012 puede ser una auténtica mina para los de Oakland, y es que todos los especialistas hablan de los Warriors como uno de los grandes ganadores del draft celebrado el pasado 28 de junio en Nueva Jersey.

Harrison Barnes es un auténtico diamante en bruto. Tiene una suspensión sobervia, que no se corta un pelo en mostrar en momentos calientes, cuando no tiene problemas en asumir responsabilidades. Bajo presión es magnífico. Además, tremendamente fuerte, y con 2’02 de altura, sabe utilizar su cuerpo para anotar, y también para rebotear con frecuencia. Está verde en aspectos como el manejo de balón y debe ser más rápido penetrando, pero si logra adelantar en la rotación a Richard Jefferson, cosa más que probable dado el estado de forma del ex de Spurs, Bucks y Nets, este prospecto de North Carolina será el 3 titular de este equipo, y sin duda un firme candidato al ser el ‘Rookie of the year’. Su fantástica Summer League, con 16’8 puntos y 5’6 rebotes invita a soñar.

Por otro lado está Draymond Green, que llega como uno de los posibles robos de este draft. Alavado por los expertos en NCAA como un fabuloso defensor, Green, de 22 años, debería tener minutos desde el principio. El prospecto de Michigan State es un “todo en uno”, uno de esos jugadores que cualquier entrenador quiere tener en su plantilla. Defensivamente es un dolor de cabeza para su par, ya sea dentro o fuera, y va genial a las ayudas. Su inteligencia y su fenomenal lectura del juego le valen para ser un gran pasador, un excelente reboteador y también para jugar de libro el dentro-fuera. Su gran hándicap, y la razón que le ha hecho ser una elección de segunda ronda, es su condición física. Con 2’01 y con 105 kg, Green se debate en las posiciones de 3 y 4. En la universidad, su astucia le valía para economizar de maravilla sus facultades y cubrir sus deficiencias atléticas, pero la NBA es otro nivel, y Green podría ser demasiado lento para marcar a aleros y demasiado bajito para marcar a ala-pívots como Garnett, Stoudemire o el propio Gasol. Aún así, doy por seguro que Green tendrá un sitio en los esquemas de Mark Jackson.

Finalmente está Festus Ezeli, un pívot cumplidor que fue el último pick de la primera ronda. Procedente de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville (Tennessee), este chico ha cumplido sus 4 años de formación, al igual que Draymond Green. Y a pese de no haber cumplido todavía los 23 años, casi acaba disputando los recientes Juegos Olímpicos de Londres con Nigeria. Con 2’12 y cercano a los 120 kg, Ezeli es una roca en la pintura, y se vale de su cuerpo, ya sobradamente preparado para jugar en la NBA, y de su descomunal envergadura (2’29) para desarrollar las cualidades que le han traído hasta la NBA: su capacidad reboteadora y sobre todo su defensa en el poste. Este center de corte clásico puede disputar bastantes minutos dando descanso a Andrew Bogut.

Buen trabajo extra en los despachos

Además de recuperar a Bogut y a Curry, y de sumar jóvenes talentos desde el draft, Bob Myers se ha encargado de poner un puntito extra desde los despachos realizando tres acertadas operaciones.

Primero, en un traspaso a tres bandas con Philadelphia y Nueva Orleans, Myers adquirió a Jarrett Jack y soltó a Dorell Wright, que se había acomodado en exceso esta segunda temporada en Golden State. A Jack le queda un año de contrato, y 5’5 millones de dólares por cobrar, pero es un precio más que asequible para un base que el año pasado promedió 15’6 puntos, 6’3 asistencias y 3’9 rebotes con los Hornets, y que dispara las posibilidades. En teoría Jack viene a dar descanso a Curry, pero podríamos verle perfectamente como titular si el tobillo sigue dando problemas al 30 de los Warriors, o incluso ser ambos compatibles, jugando Curry de escolta tirador, que no sería mala idea. Además el base da a un conjunto tan joven un extra de veteranía que puede ser de mucha ayuda en ese vestuario. Pero sigamos, porque Jack no es la única perlita que ha conseguido Myers este verano. El “buscavidas” Carl Landry, también un hornet el año pasado, es la otra gran incorporación. El ala-pívot, que el año pasado promedió 12’5 puntos y 5’2 rebotes, firmó por 8 millones y 2 años, y se une al gran juego interior que se está construyendo en Golden State.

Cerramos este capítulo no sin antes comentar la exitosa renovación de Brandon Rush para los próximos dos años. Rush, que percibirá 4’1 millones de dólares anuales, se desquitó la pasada campaña de las cuerdas que tuvo en sus primeros años en Indiana, y promedió 9’8 puntos y 3’9 rebotes el año pasado. Además, hay que añadir a Kent Bazemore, un escolta de 23 años con fama de tener una gran ética de trabajo y de buen defensor, y que tras su gran actuación en Las Vegas se ha ganado su primer contrato NBA.

El caso Andris Biedrins

Para ponernos en situación, hablamos de un tipo que en los últimos 3 años sólo ha disputado 139 de los 246 partidos de su equipo, y que firmó 1’7 puntos y 3’7 rebotes en esta pasada temporada. Su situación es preocupante y su rendimiento va muy en declive.

Por si fuera poco, la actitud de Biedrins fuera de la cancha es lamentable. A mitad del pasado mes de Julio, en una página web de Letonia, se publican unas fotos en las que Biedrins aparece con sus amigos en escenas más que comprometidas, que deberían enfrentarle a una sanción importante por parte de la franquicia californiana. Podéis ver aquí las escabrosas fotografías ampliadas: http://puaro.lv/lv/legalize-foto-galerijas/biedrina-seksa-foto

Sólo unos días después, salía a la luz que el jugador de los Warriors es acusado junto a otras dos personas por evasión de impuestos que podrían alcanzar los 16000 euros. El complejo caso gira en torno a la importación de un barco Wakeshetter Malibu desde Estados Unidos a Letonia en noviembre de 2011 que, según la fiscalía, se usó para una empresa de alquiler creada con el fin de evadir tasas y impuestos estatales. En un principio, podría considerarse un delito penal, pero el proceso judicial ha avanzado y parece que el jugador tendría que pagar una multa que ascendería a unos 80 000 euros.

Y lo peor es que al amigo Biedrins le quedan por cobrar 18 millones en los próximos dos años. Una atadura económica importante para el conjunto de Oakland, teniendo en cuenta el pésimo rendimiento del pívot letón. Con 26 años, y después de ocho en la NBA, su etiqueta de promesa se ha oxidado por completo. Y lo peor es que la situación de Biedrins impide a los Warriors deshacerse de ese desmesurado contrato.

Conclusiones positivas

A pesar de los líos en los que se mete Biedrins, la temporada pinta realmente bien para los de Oakland. Myers, que fue muy criticado después de traspasar el pasado mes de marzo a Monta Ellis, le ha hecho más de la mitad de los deberes a Mark Jackson, que, en su segundo año al frente del banquillo warrior, se hará cargo de una plantilla más competitiva, y con unas grandes perspectivas de futuro. Eso sí, en plazos cortos, la salud de Steph Curry y Andrew Bogut se antoja fundamental para marcarse objetivos serios. Y tan serios: Myers ya ha avisado a Jackson, aunque de manera indirecta, de que si no mete al equipo en Playoffs, no continuará en el cargo.

David Lee no hay que pedirle demasiado, su bestial pasada temporada justificó por completo su contrato. 20’1 puntos, 9’6 rebotes y cerca de 3 asistencias por noche. Con un poco de suerte, Lee tendrá ahora a Bogut al lado, y esa pareja puede dar una producción de mucho calibre en ambos lados de la cancha. Por otra parte, seguiremos esperando a que Curry explote de una vez, cosa que, como sabemos, pasa por su tobillo.

Con estos tres rindiendo a su nivel real debería bastar para echar la candidatura a Playoffs. No obstante, no hay que olvidar que estamos en el salvaje Oeste, donde la postemporada está más cara que en el Corte Inglés, por lo que Mark Jackson deberá exprimir su maquinaria un poco más. Cosa, por otra parte, no muy difícil. Las expectativas sobre el posible backourt Curry-Klay Thompson-Harrison Barnes son altísimas, y sumando a Ezeli, Landry, Green, Jefferson, Rush, Jack, etc. debería estar garantizada la intensidad de los 48 minutos al completo. No hablamos ni mucho menos de que se tengan que alinear los planetas para que los Warriors hagan una buena temporada, pues tienen piezas más que suficientes para ello. El objetivo de “mejorar la última campaña” es presa fácil para un equipo que, si se compenetra medio bien, debería ser carne de Playoffs.