Vacas flacas

Chicago Bulls tiene puestos los cinco sentidos en la rodilla de Derrick Rose. Se habla de que el base podría perderse la campaña completa. La preocupación y la frustación es lógica en el entorno de la franquicia, pero los de Thibodeau deben pensar a corto plazo.

Vacas flacas
La suerte ha sido retorcida con Derrick Rose y los Bulls. (Getty Images)

Malos tiempos en Chicago. Toca pasar hambre y rezar para que Derrick Rose vuelva lo mejor posible. Una rotura de ligamento cruzado anterior es una cosa muy seria y es complicadísimo recuperar al nivel anterior a la lesión. La rodilla no vuelve a ser la misma, y lo peor es que la cabeza tampoco. Por el momento, sólo sabemos que la vuelta de Rose va a demorarse bastante. Hasta su regreso, los hombres de Tom Thibodeau tratarán de tapar un agujero intapable.

La situación de Rose

El MVP de 2011 condiciona al conjunto de Illinois mucho más de lo que parece, y eso quedó retratado en los últimos Playoffs. Los Sixers de Philadelphia enfrente. Un equipo joven, físico, y muy trabajado, pero no lo suficiente como para poner en problemas al mejor equipo de la ‘regular season’.  Los Bulls, que habían solventado con aparente facilidad los 27 partidos en los que había faltado Rose, con un saldo de 18 victorias y 9 derrotas, se veían por primera vez en cuatro años sin su base titular en postemporada. Los Sixers terminaron por ganarles la eliminatoria en seis partidos, y les dejaron tocados y hundidos. Pero volvamos al punto de inflexión.

Todo ocurre a falta de un minuto y 20 segundos del final del primer partido de la serie. Los Bulls, ganan de 12, pero Thibodeau continúa con cuatro de los cinco titulares dentro del parquet. Es un hecho al que no hay que darle más vueltas. Rose recibe un bloqueo abierto de Joakim Noah, que le permite emparejarse directamente con Spencer Hawes. Mucho más rápido y ágil, el base se dispone a encararle. Rose penetra y termina haciendo lo que se llama un ‘jumpstop’. Consiste en hacer una parada pisando con ambos pies de manera casi simultánea con el objetivo de coger más impulso a la hora de saltar. Al posar el pie izquierdo siente el pinchazo, y a partir de ahí ya no hay nada que hacer.

Corren hacia él Noah, Boozer, y algunos miembros del cuerpo médico de los Bulls, todos con rostros de preocupación. El público del United Center huele la tragedia y enmudece por completo. Dos minutos después de haber transcurrido la desafortunada acción, Rose es ayudado a levantarse, y el pabellón, fundido en un escalofrío generalizado, lanza un tímido aplauso, consciente de que su estrella podía quedarse sin Playoffs, como luego terminó sucediendo.

  

Rose fue operado el pasado 12 de mayo por el doctor Brian Cole, y los pronósticos no son muy alentadores. Si hace tiempo que los médicos fecharon su vuelta a las canchas alrededor de marzo de 2013, en las últimas semanas se habla de que podría perderse la temporada completa. El caso es que por muchos vídeos sentimentales de “The return” que lance Adidas, los Bulls van a tener que asimilar que han perdido a su jugador franquicia prácticamente para el año entero.

El caso es que los de Illinois tienen que pensar a corto plazo. La temporada regular comienza el 30 de octubre y hay que concentrarse en encontrar lo más rápido la química en un grupo muy renovado. El bloque que tan buen rodaje ha llevado en las últimas dos temporadas regulares ha terminado por transformarse. Este verano han abandonado el barco Omer Asik, Ronnie Brewer, Kyle Korver, CJ Watson y John Lucas III; y también son muchos los que se suman al proyecto.

Los referentes

Omer Asik marcha a Houston Rockets por una cifra que los Bulls ni podían ni querían pagar. Nazr Mohammed tratará de cubrir lo mejor posible el pequeño papel del turco en el reparto, y dar diez o quince minutos de intensidad al descanso de Joakim Noah. El guerrero francés encara la temporada con una perspectiva diferente a la de años anteriores. Parece que ha superado la lesión de tobillo que le dejó sin Olimpiadas, y la ausencia de Rose coloca sobre su espalda gran cantidad de responsabilidades, pues parece el más apto para convertirse en el líder del vestuario este año. No hay que extrañarse si le vemos en el Allstar.

El crédito de Carlos Boozer se acaba, y su nombre resulta un tema asterisco. La campaña pasada firmó sus peores números desde su año de rookie. Ciertamente sus 15 puntos y 8’5 rebotes son todavía muy decentes, pero lo que realmente preocupa es su irregularidad. Un jugador de su estatus debería hinflar sus números en postemporada, y no empeorarlos. La inconsistencia del ala-pívot criado en Alaska desde que llegó a Chicago hace un par de veranos le colocan en el punto de mira. Por otro lado, la energía y el buen hacer de Taj Gibson cobran cada vez más importancia en los esquemas de Thibodeau. Gibson ha trabajado en muchos aspectos de su juego este verano, y ahora, con un repertorio mucho más afilado, amenaza paulatinamente la titularidad de Boozer.

        

Luol Deng será otro de los “most wanted” y su anotación debería dispararse. El alero de 27 años es el jugador con más talento de este equipo (evidentemente considerando al margen a Rose) y si se mantiene sano debe ser una referencia. Deng arrastraba una pequeña rotura de ligamentos en la muñeca izquierda desde enero de este año, y había aplazado su paso por el quirófano para este verano. Sin embargo, después de disputar los Juegos Olímpicos de Londres apenas sin dolores, y tras pedir diferentes opiniones, ha decidido cancelar la operación. Dice encontrarse bien y estar preparado para mejorar su campaña pasada. Los Bulls así lo necesitan.

La figura del base

Dos años después de separar sus caminos, Kirk Hinrich y los Bulls vuelven a encontrarse en carretera bajo un acuerdo de dos años y 8 millones de dólares. El veterano base vuelve al que fue su equipo durante 7 años. Una nota a su favor: los mejores años de Hinrich en la NBA coinciden con el mandato de Scott Skiles, que lo llegó considerar la extensión de su propio cerebro dentro de la cancha, por todo lo que le recordaba a él cuando era jugador. La cosa es que Skiles es un entrenador de corte defensivo, no igual, pero parecido al de Thibodeau, y las características de Hinrich son muy acordes al estilo del actual entrenador de Chicago, por lo que podría encajar bien en su ajedrez. Con la baja indefinida de Rose y la marcha de CJ Watson a Brooklyn Nets, Hinrich tendrá el camino semidespejado. Semidespejado porque hay un hombrecillo llamado Nate Robinson.

          

Catalogar a Robinson simplemente como “enano saltarín” es infravalorarlo. Le hemos visto meter 40 puntos con los Knicks, le hemos visto liarla en las Finales de 2010 con los Celtics y le vimos el otro día liándosela a Brandon Jennings. “Nate The Great” lleva un par de años sin protagonismo, y es hora ya de recuperarlo. No cuajó en Oklahoma, y se quedó sin repercusión en Golden State. Ahora, por lo que hemos podido ver en esta “preseason”, Robinson está hipermotivado con su papel en los Bulls. Si Thibodeau no le pone riendas, puede ser un activo importante.

Buenos complementos

Gusta ver a Richard Hamilton volver a estar en buenos números, aunque sea en pretemporada. El año pasado no sólo no encajó, sino que además, una lesión en el hombro hizo jugase únicamente 28 encuentros. Ahora ‘Rip’ parece recuperado para su décimo cuarta campaña en la liga. Marco Belinelli será su competencia. El italiano llega a “Windy City” después de firmar en Nueva Orleans los mejores números de su carrera, pero su pretemporada esta siendo mediocre. Por el momento, salvo lesión, Hamilton parte con ventaja para ser el escolta de inicio.

Vladimir Radmanovic lleva tres años y medio sin optar a nada serio. El hombre se quedó sin anillo con Lakers al ser traspasado a Charlotte en febrero de 2009. El serbio tiene todavía 31 años y si se le da un rol “medioqué” dentro de la segunda unidad puede ser un buen experimento. Me temo que menor será el protagonismo de su compatriota Marko Jarić. El base de 34 años va a tener muy caros los minutos teniendo por delante a Hinrich, Robinson y Teague. Su contrato es además no garantizado, y es muy posible que los Bulls no tarden en cortarlo.

Y todavía queda alguna tinta para hablar sobre una joven promesa recién llegada al vestuario del United Center: Marquis Teague. Teague, de 19 años, y todavía con cara de niño, llega vía draft para ser base reserva. Está un poco verde aún, pero, no obstante, este prospecto de Kentucky, hermano de Jeff Teague (Atlanta Hawks), fue capaz de ser el ‘point-guard’ titular del ‘college’ campeón de la NCAA en el pasado mes de marzo; y todo en su primer año universitario (freshman). Otro joven que puede tener minutos este año es el alero sophmore Jimmy Butler, ya en el equipo el año pasado, y ha tenido muchos buenos detalles en pretemporada.

Conclusiones

Desglosado el róster, sólo queda decir que Tom Thibodeau, que firmó a finales de septiembre una renovación que le vincula al banquillo de los Bulls durante los próximos cuatro años, tiene en su mano el hacer que la campaña su equipo sea algo más que un largo ‘waiting for Rose’. El ‘head coach’ de los de Illinois ya ha dicho que no hablará ni semanal ni mensualmente de la recuperación de Rose. Lo ideal es centrarse en los recursos que hay y pensar a corto plazo, y eso concuerda con las intenciones de Thibs. No estarán entre los mejores del este, pero los Bulls tienen de sobra razones para incluirse en la zona de playoff del Este. La química, la continuidad, la defensa y el banquillo son algunas de ellas.