Desde Ibiza con balón

A veces, para cumplir un sueño, hay que hacer grandes sacrificios, más si cabe si en tu lugar de origen es imposible disfrutar del balonmano en la élite.

Desde Ibiza con balón
Foto: Alcobendas Digital

Coincidiremos todos en señalar a Ibiza como uno de los lugares más paradisíacos y visitados del mundo. Siempre ha estado de moda, pero últimamente es un templo de peregrinación, sobre todo en épocas estivales.

Con estos ingredientes, parece que la vida en esta preciosa isla tiene que ser lo más parecido a vivir en el cielo. Sin duda, pero existe algún inconveniente. Si tu ilusión es dedicarte profesionalmente a un deporte como el balonmano femenino, la cosa empieza a complicarse y se hace casi obligado, saltar el charco con destino a la península, dada la poca cantidad de equipos existentes en la isla y a que ninguno de ellos milita en la élite del balonmano femenino nacional.

Algo así ocurrió a nuestra protagonista. Un buen día, siendo una joven de 17 años, dejó su querida isla de origen, con una maleta repleta de ilusión y ganas de comerse el mundo, para enfrascarse en la aventura del balonmano más profesional que le ofrecía la península. Así, desembarcó en uno de los mejores sitios para hacerlo cuando eres una joven prometedora, Alcobendas. Pocos sitios tan adecuados como La Factoría, para hacer de alguien una buena jugadora de balonmano.

Son cinco años ya los que  Ana Ferrer lleva en las filas del Alcobendas. Cada año, sobre todo tras las inevitables salidas de las jugadoras más emblemáticas y prometedoras, el peso de la ibicenca en el equipo va subiendo progresivamente. Hoy es la segunda capitana de la entidad y una titular indiscutible en el esquema de Félix García, formando junto a Silvia Arderius, el emblema del equipo.

Destacar las bondades de Ana es ser un poco repetitivo. Constancia, trabajo, ilusión, calidad y esfuerzo podrían ser los adjetivos que mejor califican sus aptitudes. Si con todos esos ingredientes, aderezamos una ensalada, estamos ante una de las mejores y más completas jugadoras de la competición. Así es Ana. Una más en el equipo, pero sin duda, una de las que más equipo hace. Se involucra en todo, ataque, construcción, defensa, responsabilidad … Creo que no arriesgo demasiado si digo que es la jugadora que todo entrenador quisiera tener en su equipo.

Ana Ferrer, con solo 22 años, tiene mucho balonmano por delante y su juego cada día va a más. Hoy por hoy es un producto típico de la Factoría Alcobendas, lo que garantiza calidad. El futuro, depende de ella.