La decimoctava jornada de la Liga ASOBAL BAUHAUS bajará el telón en Pamplona. Y lo hará con un partido a priori muy desigualado. Mientras los navarros luchan por las zonas europeas, el BM Zamora trata de evitar el descenso y conseguir asentarse en la máxima categoría del balonmano español. Sin embargo, estamos ante la liga más reñida de la historia y ningún equipo -excepto el todopoderoso Barça- puede permitirse el lujo de afrontar algún partido con la mínima relajación. A pesar de que la clasificación refleja una diferencia de ocho puntos entre ambos equipos, no cabe duda de que será un encuentro marcado por la intensidad y que el resultado final dependerá de pequeños detalles.

Además, el Anaitasuna no ha comenzado con buen pie la segunda vuelta. El equipo pamplonica cuenta sus dos últimos encuentros por derrotas (21 - 22 ante el Benidorm y 35-25 ante el Barcelona). A pesar del mal inicio que le ha relegado a la sexta posición, el equipo de Iñaki Ániz mantiene intacto su sueño europeo y podrá tener la oportunidad de acariciarlo de nuevo. Y es que esta jornada el Helvetia Anaitasuna también se juega mucho en Pontevedra, donde se enfrentan el Benidorm y el Cangas, los dos equipos que se sitúan que le separan de su objetivo y que solo le aventajan en dos y un puntos, respectivamente.

Por su parte, el BM Zamora se sitúa en la antepenúltima posición con 11 puntos y viene de caer derrotado en su feudo contra el BM Aragón (22-25), penúltimo clasificado. Además, en la primera jornada de la segunda vuelta tampoco pudo sumar ningún punto en León (32 - 25). Por lo tanto, no cabe duda de que el equipo zamorano saltará a la pista con el objetivo de recuperar sensaciones y sumar algún punto que le permita tomar aire.

En el partido de la primera vuelta el conjunto castellano-leonés consiguió sumar los dos puntos sobre la bocina (25 - 24), hecho que recalca el técnico navarro Ániz: “Zamora tiene un buen equipo y no hay que olvidar que nos ganó allí”. Además,  se mostró optimista de cara al encuentro del domingo y declaró que van “con el espíritu de ganar el primer partido del 2015”, aunque advirtió que no son favoritos: “Será otro partido que se decidirá al final, en los últimos minutos”.

En el lado zamorano, su técnico Eduardo Garcia Valiente declaró: "Anaitasuna tiene un auténtico equipazo, y más allá de buscar los dos puntos en Pamplona hemos de buscar sensaciones y nuestro juego". El club atraviesa una mala situación y cada vez ve más cerca los puestos de descenso, por lo que el próximo partido ha de suponer un punto de inflexión que ponga tierra de por medio y permita a los castellano-leoneses deshacerse de toda presión.

Los navarros Montávez y Nadoveza serán duda hasta el final, mientras que en el bando zamorano la participación de Luis Posado está en el aire, así como la del recién recuperado de una lesión de tres meses Guiller.

De esta manera, se presume un partido muy intenso en el que ambos conjuntos se juegan mucho más que dos puntos. El Anaitasuna no puede permitirse un tropiezo que le siga alejando de la zona noble de la tabla, sino que debe dar un golpe encima de la mesa ante su afición. Además, la dolosa derrota sufrida en el partido de ida estará presente a buen seguro en las memorias de los jugadores navarros que tendrán sed de venganza. A pesar de estas motivaciones, no tendrán nada fácil superar a un BM Zamora herido y que comienza a impacientarse ante la necesidad de puntos.