Sky, potencial reforzado

El equipo referencia de 2012 afronta su cuarta temporada como centro de todas las miradas, sobre todo de las del resto de escuadras. La guardia pretoriana está plagada de savia nueva, pero los líderes, Wiggins y Froome, aún tienen que ponerse de acuerdo para llevar al grupo hacia la meta correcta.

Sky, potencial reforzado
El conjunto británico ha centrado su política de fichajes en las grandes vueltas. Foto: Giro de Italia.

Dave Brailsford, entrenador galés criado en lo más profundo de los velódromos, planteó hace tres años la nueva cima a conquistar: que un británico ganase la carrera que define al ciclismo, el Tour de Francia. Se dio un plazo de, como máximo, cinco años. No dejaba de ser una empresa complicada, y hasta pecaba de demasiado quimérica. Gran Bretaña, hasta la fecha, llenaba un hueco meramente testimonial en este deporte, salvo en la pista, especialidad donde cumplía un papel dominante.

Pero la conformación de un bloque de garantías, el trabajo constante e innovador de su staff, la fuerte inversión económica efectuada y el aire rompedor con el que entraron en este alocado pero maravilloso circo se alinearon para cumplir con la ‘majadería’ de Brailsford, dos años antes de lo prometido. El pasado 22 de julio, Bradley Wiggins, un británico nacido en Bélgica, pero británico, cómo no, escuchaba, desde lo alto del podio de los Campos Elíseos, el God Save The Queen.

Fue un vencedor de Tour atípico para los tiempos que corren. Un contrarrelojista, criado y madurado en el óvalo por el mismo Brailsford, rompía la tendencia de hombres de montaña, dominadores habituales de las grandes rondas de un tiempo a esta parte. No fue una victoria fruto del azar o inesperada. El camino que recorrió Wiggins hasta besar el suelo de París fue largo, costoso. El chico que se pasaba los inviernos entrenando de aquella manera, alternando duras sesiones de bicicleta con largos tragos de whisky, dio carpetazo y se prometió sentar la cabeza, buscándose un fin: ganar el Tour.

Dauphiné, tercero en la Vuelta y plata en el Mundial CRI en 2011. París-Niza, Tour de Romandía y de nuevo Dauphiné en 2012. Wiggins volvía a rescatar del olvido la manera de preparar una gran vuelta: competir, competir y competir. Para asegurar el éxito, no basta con presentarse en la salida después de tostarse al sol en alguna playa. Su ciclo de preparación se asemejaba a los que llevaban a cabo gente como Hinault, Rominger o Indurain, unas planificaciones que fueron dilapidadas por el ‘efecto Armstrong’. El tiempo y los triunfos le han dado la razón. Wiggins no sólo ha ganado el Tour. El ‘entrenamiento’ para el mismo le ha otorgado un nutrido palmarés de pruebas prestigiosas, entrando en la historia de este deporte con una de las temporadas más completas.

Pero el mérito no es sólo suyo. Detrás ha existido el exquisito asesoramiento de un equipo técnico (preparadores, auxiliares, médicos, psicólogos) y lo más crucial: unos compañeros de alta calidad. No se entiende el Tour de Wiggo sin la presencia de Froome, aquel fiel escudero que fue el más fuerte de la carrera en los macizos montañosos, sacándole las vergüenzas de manera, a veces sutil, a veces evidente. Tampoco se comprende sin la protección de Rogers o Porte, ni sin la presencia de un talento bruto como el de Boasson Hagen. Todos y cada uno de ellos llevaron en volandas tanto a Bradley como al proyecto Sky hacia la cúspide del ciclismo.

También han existido baches, problemas, dudas y decisiones cuestionadas. No todo ha formado parte de un risueño cuento de hadas. Los problemas de jerarquías, la rebelión velada de Mark Cavendish (que aterrizó en la estructura, hace doce meses, con unas pretensiones quizá excesivas) y la falta de dominio en otros frentes, como las clásicas, se convirtieron en las asignaturas pendientes de un bloque formado con dos únicas metas: ganar y dominar.

Bicefalia inestable

La marcha de Cavendish a tierras belgas este otoño, sumado al interés de Wiggins por el Giro 2013 y, como consecuencia de esto último, la libertad de Froome para asaltar el Tour parecían solucionar, al fin, el problema de las jerarquías. Pero no era tan fácil como se pensaba. Estamos ante unos caracteres rebeldes, ambiciosos, con un toque de estrellas de rock excéntricas que no se puede pasar por alto. El ‘keniata’ no parece olvidar los tirones de correa del coche de equipo durante la pasada Boucle, y quiere galones, tal y como desveló hace unas semanas. Agradecido, problemas aparte, por ir de líder a la Vuelta, propone el asalto al Tour en 2013 bajo el parapeto de todos sus compañeros, incluido Bradley.

Brailsford no tomará una decisión sobre el liderazgo del Tour hasta después del Giro

Pero el vigente ganador del amarillo no parece haber tragado con las últimas impresiones de Froome, y la semana pasada aseguró en BBC Radio que intentaría revalidar su corona en Francia. Las declaración de intenciones puede haber venido motivada por este asunto, que puede no haber cicatrizado, o simplemente tras analizar las posibilidades de uno u otro, en el transcurso de la concentración de pretemporada de estos días en Mallorca. No dejan de ser hipótesis, pero lo que sí es real es que Sky sigue teniendo un problema, el cual atañe al liderazgo del propio conjunto. Un problema cuya resolución puede ser crucial para triunfar en las grandes vueltas, fin último para el que se ha conformado el bloque actual.

Wiggins quiere doblar Giro y Tour. Froome, por su lado, anhela total libertad para el Tour. Foto: Joel Saget / AFP. 

Los últimos planes de Wiggins, desvelados esta semana en una entrevista concedida a The Guardian, estribaban en afrontar uno de los mayores retos del ciclismo: lograr el doblete Giro-Tour en la misma temporada. Una empresa que sólo han conseguido siete hombres en toda la historia: Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche, Indurain y Pantani. Ambicioso y sin complejos, Wiggins no ha abandonado su espíritu inconformista, después de culminar una temporada de ensueño. Al contrario, ha ido en aumento, a pesar de chocar con las pretensiones de su compañero africano. Sólo queda que Brailsford y su staff propongan una solución y restablezcan el orden. Las últimas informaciones apuntan a un reparto de la jerarquía, atendiendo al estado de forma de cada uno, y que la carretera decida. Sea como fuere, la estrategia debería estar clara antes de la salida oficial de Córcega. La resolución de esta cuestión puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Kiryienka y Cataldo, refuerzos en la segunda línea

Siguiendo con ese plan de dominio en las tres grandes vueltas, la formación de Manchester ha seguido una política de fichajes de calidad, basada en el detalle. El foco principal de mejora han sido las carreras de tres semanas, donde Brailsford no quiere dejar nada al azar. El objetivo principal es dominar y estar luchando por la victoria en Italia, Francia y España. Para lograrlo, se han provisto de ciclistas férreos, sólidos, con gran fondo, compatibles en multitud de terrenos. Es el caso del bielorruso Kiryienka, procedente de Movistar, y de Dario Cataldo, que abandona otro gran equipo como Omega Pharma.

Cataldo y Kiryienka se postulan, junto a Porte, como los gregarios más fieles

Acostumbrados a triunfar en etapas de gran fondo, a saber moverse con soltura en situaciones complicadas y a dejar buenas sensaciones con la ‘cabra’, Kiryienka y Cataldo formarán un potente campo de fuerza en favor de Wiggins o Froome, según convenga, y tendrán libertad para explotarse en escenarios algo más secundarios, supliendo con garantías la baja de Rogers. Quizás no gocen de la misma libertad que en sus anteriores equipos, pero su ‘motor’ puede mejorar gracias a la metódica british. Unidos a esta dupla estarán la guardia pretoriana clásica: Richie Porte, triunfador en Algarve y gregario de lujo de Wiggins en 2012, Boasson Hagen, el chico para todo, Christian Knees y Bernhard Eisel.

Kiryienka se puede desenvolver a la perfección en los maratones montañosos. Foto: Movistar Team. 

Tratamiento aparte merecen los dos colombianos, Urán y Henao, que finalizan la campaña más completa desde que son profesionales. Presentes en cabeza desde marzo, prácticamente, han cosechado logros que confirman su esperanzadora evolución. La plata en los Juegos y el Gran Piemonte de Urán, además de su séptimo puesto en el Giro o su tercero en Lombardía, o las grandes prestaciones de Henao en escenarios tan variados como Vuelta a Polonia, Mundial, Lombardía y el propio Giro de Italia, donde quedó noveno, confirman la clase que se les presuponía. Prestaciones que deberán explotar plenamente en el próximo ejercicio, si quieren optar a premios más gordos. Vuelta al País Vasco, Ardenas, Tour, Vuelta, Mundial o Lombardía parecen ser sus principales pretensiones. Sólo queda saber si son de verdad ganadores natos o amantes del puesto cómodo.

También destacar el fichaje del David López. El experimentado corredor vizcaíno abandona Movistar para unirse al grupo mencionado anteriormente y acompañar a Zandio como únicos representantes patrios. Su soltura en montaña supondrá un valor añadido en los escenarios más selectivos.  

Dombrowski y Boswell, la gran oportunidad

Para cerrar el capítulo de vueltas por etapas, Brailsford ha apostado fuerte por la juventud, trayéndose a dos de las promesas más destacados de este año: los estadounidenses Joseph Dombrowski y Ian Boswell. Formados ciclísticamente en la fábrica Livestrong, cumplirán su sueño dentro de la escuadra más potente.

Dombrowski no tuvo rival en el pasado Giro Bio. Foto: Giro Bio.

A punto de cumplir los 22 años, edad crucial para saber qué evolución van a seguir, cruzan el charco para medirse con los mejores. De todas maneras, ya han exhibido su clase en el circuito americano (California, Utah y Colorado, principalmente) y en pruebas Sub 23, como la Lieja-Bastoña-Lieja Espoirs o el Giro Bio, este último cosechado por Dombrowski el pasado mes de junio. Con amplias aptitudes para la escalada, se les espera en vueltas cortas y selectivas, y no se descarta que alguno de los dos, dependiendo de su evolución, pueda debutar en una gran ronda, bien el Giro, bien la Vuelta.

Aparte de la entrada de los jóvenes talentos norteamericanos, Brailsford ha querido poner la guinda apostando, otro año más, por la cantera de casa. El pasado lunes, el equipo confirmaba la llegada de Josh Edmonson, otro neoprofesional en el que el mánager tiene puestas muchas esperanzas.

Hagen y Thomas, estiletes en las clásicas

La prioridad del triunfar en las grandes rondas ha dejado en un segundo plano, inevitablemente, la parcela de carreras de un día. A la marcha de Flecha y Nordhaug se suman las dudas sobre el papel que pueda desempeñar Boasson Hagen como clasicómano de referencia. El noruego, cuyos resultados más destacados estriban en la victoria en Plouay y en la medalla de plata mundialista, fracasó en su paso por la temporada de primavera, donde sólo pudo alcanzar el quinto puesto en Gante-Wevelgem, carrera resuelta en un sprint masivo.

A punto de cumplir 26 años, Boasson Hagen ve en 2013 la posibilidad de demostrar lo que vale verdaderamente, y eso pasa por ganar un Monumento. En multitud de entrevistas ha confesado su deseo de verse ganador en el velódromo de Roubaix, pero no se olvida del Tour de Flandes o la Milán-San Remo, esta última muy adecuada a sus características. Sólo le falta un trabajo más concienzudo y un equipo, tanto técnico como humano, que le ayuden de verdad a lograr los éxitos.

Para empezar, tendrá al lado a su compatriota Gabriel Rasch, rodador experimentado, curtido en la campaña del Norte. Contará con el respaldo de Eisel, de Sutton y del vigente campeón de Gran Bretaña en ruta, Ian Stannard, que cada vez va a más. Pero el valor que puede marcar la diferencia será otra de las perlas de este equipo, Geraint Thomas. El galés vuelve a centrarse de nuevo en la carretera después de cumplir el objetivo de esta temporada: hacerse con el oro olímpico en la pista, en la modalidad de persecución por equipos. Thomas puede servir de gran ayuda a Hagen y viceversa. Con objetivos paralelos y una clase inmensa en sus piernas, su entendimiento pasará por compenetrarse a la perfección y plantar cara a los Boonen, Cancellara, Sagan y Pozzato de turno. La competencia en el pavé está más cara que nunca, y este dúo tiene una oportunidad decisiva, en la próxima primavera, de subirse al carro de la gloria.

Relacionado con el tema 'clásicas', no se puede dejar de lado a la velocidad. El sprint es la disciplina que ha sufrido un mayor varapalo dentro de esta renovada plantilla, sobre todo tras la salida de Cavendish. La ausencia del manés hará que baje, inevitablemente, el ratio de victorias al final del ejercicio. No en vano, no se quedan huérfanos del todo. Aparte de Sutton, que ha demostrado su rapidez en multitud de ocasiones, Swift, con dos victorias esta temporada en volata, asumirá la responsabilidad en las llegadas masivas, aunque tendrá que buscarse el botín por su cuenta, debido a la ausencia de unos lanzadores de garantías. Habrá que seguir al joven Rowe, igualmente, ganador de una etapa en la Vuelta a Gran Bretaña. 

Tiernan-Locke, la revelación

La última de las claves de este plantel tan potente es un fichaje que entraba en la mayoría de quinielas. Sky no podía desaprovechar al descubrimiento británico de este 2012. Jonathan Tiernan-Locke, 27 años, ‘John’ para los amigos, se mostró al mundo y llamó a la puerta del World Tour en los primeros meses de la temporada, arrasando en el Tour del Mediterráneo y en Haut Var. Procedente del otro equipo de las islas, el Endura Racing, no abandonó el gusto por la victoria en cuanto se acabó la primavera. En julio se presentó en el Tour de Alsacia, llevándose dos etapas y la general. Y en septiembre completó una temporada para frotarse los ojos en la vuelta de su país, ganando la general (primer local que lo hace) y rodando con una suficiencia que ha sorprendido a propios y extraños.

Tiernan-Locke, en el podio del Tour del Mediterráneo. Foto: Roberto Bettini / Cyclingnews. 

Absolutamente desconocido para el gran público, Tiernan-Locke ha tardado en explotar por culpa de un grave virus que le obligó a abandonar el ciclismo en la temporada 2005. Se pasó tres años sin tocar una bicicleta, dedicándose a terminar sus estudios universitarios, y en 2009 regresó fichando por un equipo modesto, el Plowman Craven, para después recalar en Rapha Condor, y de ahí a Endura en 2012, donde su talento se desbordó.

Locke apunta a hacerlo muy bien en las Ardenas y en vueltas cortas

Escalador explosivo y finalizador nato, del corte de los Purito o Valverde, se postula como la sorpresa en las Ardenas y, gracias a sus aceptables prestaciones en contrarreloj, puede ser una auténtica pesadilla en vueltas cortas, como se ha podido comprobar este año. También habrá que tenerle en cuenta para las grandes rondas. Si su adaptación marcha adecuadamente, podemos verlo dentro del nueve del Giro o de la Vuelta. Jonathan se muestra orgulloso de haber dado este salto a la escuadra de referencia, pero mantiene los pies en el suelo, tal y como anunció tras confirmarse su fichaje. “Quiero ir paso a paso”, comentó.

A la vanguardia

El lavado de cara y la puesta a punto de Sky no sólo atañen al aspecto meramente deportivo. La imagen cambia, el maillot oficial, aún sin presentar, será diseñado por Rapha, adelantando un toque más elegante y british. También hay importantes novedades en el equipo técnico y en los preparadores físicos. Brailsford, muy fiel con los postulados de la tolerancia cero en materia de dopaje, ha obligado a firmar un documento a corredores y entrenadores con el fin de que se comprometan a no relacionarse con ninguna cuestión de este estilo, haya sido en el pasado, en el presente o en el futuro, bajo castigo de expulsión de la estructura. De esta manera, preparadores como Steven De Jongh, Sean Yates o Bobby Julich han abandonado el barco, ocupando su lugar preparadores de alto reconocimiento como Shaun Stephens, proveniente del triatlón, el cual trabajará codo con codo con Tim Kerrison para extraer el máximo jugo a sus pupilos, mediante técnicas utilizadas en otros deportes de gran desgaste físico, como la natación.

Innovadores, ambiciosos y con una cara nueva, pero manteniendo los mismo principios desde que comenzaron esta bonita andadura, allá por el 2010. Sky se presenta en 2013 como la escuadra de referencia, la más poderosa, con una plantilla que causa sentimientos encontrados de admiración y terror, con dos líderes que han revolucionado las grandes vueltas, aun teniendo un claro problema de compenetración; con una segunda fila de muchos quilates y unos corredores prometedores, muy versátiles en diferentes tipos de terreno. Se ha ganado el Tour, lo que quería el creador y dueño de todo esto, pero el equipo del cielo debe continuar con su sueño, pedaleando.

Plantilla 2013 (28 ciclistas)

Bradley Wiggins (GBR)

Chris Froome (GBR)

Edvald Boasson Hagen (NOR)

Rigoberto Urán (COL)

Sergio Luis Henao (COL)

Richie Porte (AUS)

Vasil Kiryienka (BIE)

Geraint Thomas (GBR)

Bernhard Eisel (AUT)

Jonathan Tiernan-Locke (GBR)

Ian Stannard (GBR)

Dario Cataldo (ITA)

Christopher Sutton (AUS)

Ben Swift (GBR)

Christian Knees (ALE)

Kanstantsin Siutsou (BIE)

Matthew Hayman (AUS)

Xabier Zandio (ESP)

Peter Kennaugh (GBR)

David López (ESP)

Joseph Dombrowski (USA)

Ian Boswell (USA)

Danny Pate (USA)

Luke Rowe (GBR)

Salvatore Puccio (ITA)

Davide Martinelli (ITA)

Gabriel Rasch (NOR)

Josh Edmonson (GBR)

 

Total de victoriasen 2012: 51.  

 

Fotos Boasson Hagen y Geraint Thomas: Team Sky y Petit Brun.