Siente la "Ira de los Titanes"

La segunda entrega de la película basada en la mitología griega, "Furia de Titanes", invade las grandes pantallas de España para caldear el ambiente con las nuevas aventuras del joven Perseo.

Siente la "Ira de los Titanes"
Siente la "Ira de los Titanes"

Jonathan Liebesman lo ha vuelto lograr, ha vuelto a lograr que los titanes invadan los cines españoles para que  vivamos una acción tridimensional que nos hará saltar en más de una ocasión de nuestra butaca. 

Esa secuela comienza con un breve resumen de la película anterior narrando las hazañas del héroe Perseo mediante unos grabados en una piedra -típico-. A partir de ahí, arranca la nueva entrega. Perseo (Sam Worthington a quien pudimos ver Avatar) tras la muerte de su mujer, promete cuidar de su hijo siendo un humilde pescador y le promete a ella en su lecho de muerte que no dejará a su hijo empuñar nunca una espada.  Sin embargo, en esta secuela tenemos la oportunidad de conocer el árbol genealógico de esta familia de dioses o por lo menos una parte de esa famila. Esta vez, los problemas empiezan porque las paredes del Tártaro -zona de castigo para las almas no tan buenas- seestán cayendo y los dioses necesitan reunir fuerzas para mantenerlas como están. Sin embargo se trata de una trampa, ya que Hades (Fiennes), el querido hermano de Zeus (Liam Nesson), ha logrado que su otro sobrino, Ares (Edgar Ramírez), dios de la guerra, se una a él para quitarle los poderes a su padre y entregarselos al malvado y desterrado Kronos, el padre de Zeus - a quien pretenden robarle los poderes-, Hades -el traidor malísimo- y Poseidón (Danny Huston), dios del mar, que muere en los primeros 10 minutos de pelílcula. 

Con el pelo más largo que en la primera entrega para parecer que han transcurrido diez años, aparece Perseo. Una vez llevada a cabo la trampa familiar, desde el inframundo  es enviado una criatura de dos cabezas y con postura animal, que intentará quitarle la vida a Sami, pero él, que tiene fuerza para dar y regalar, se le arrebata su vida. Consigue hablar con Poseidón antes de que este  se hiciera "arenilla" y le dijo que buscase al ladrón y mentiroso de su primo, Agenor (Toby Kebbel), hijo de Poseidón, pues solo él podía conducirle a la isla cuya localización era inexistente en la que habita Hefesto, el hombre que forjó con ayuda de unos gigantes el tridente de Poseidón, El rayo de Zeus y el cetro de Hades, que juntos formaban el "triptium", capaz de derrotar a Kronos mandándolo por  donde mismo vino. 

Todo ello no hubiese sido posible sin la compañía de la luchadora reina Andrómeda (Rosamund Pike). Una vez llegan a la famosa isla, tienen un pequeño altercado con los gigantes de Hefesto (Bill Nighy). Una vez solucionado el pequeño malentendido, estos enormes seres les conducen a la guarida de Hefesto, papel llevado a la máxima interpretación del personaje, pues mientras veía sus escenas me recordó lo que había leído sobre él en la literatura -aunque no es precisamente una película que siga muy al ie de la letra lo que la literatura griega diga-. Después de unas maravillosas palbras por cortesía de  Andrómeda a Hefesto, que se niega a conducirles hasta la puerta del Tártaro, pues él es su creador, este acepta porque ha visto un parecido en ella a su difunta mujer Afrodita. 

Mientras tanto, Zeus se está debilitando en el corazón del Tártaro debido a que su padre le está absorbiendo sus poderes y sufriendo las consecuencias que ello implica: Perder la inmortalidad. Su hijo, Perseo, después de una agitada batalla con su propio hermano, Ares, consigue entrar en el Tártaro en compañía de Andrómeda y  su primo Agenor. Pero hay un problema, tras la muerte de Hefesto a manos del hermano de Perseo, se encuentran en una especie de enorme laberinto que cada "x" tiempo cambia. Será una carrera a contrarreloj para llegar hasta el corazón del Tártaro e impedir que Ares mate a su padre. Lo logra, pero no sin pagar un precio por ello: Su hijo.  Justamente cuando logró escapar con su padre, se le cae una daga que el pequeño le hizo a su valiente padre y fue a parar a muy malas manos. Perseo, para poner fin al asunto desafío a  Ares a un combate a vida o muerte en la que este tenía un "as" bajo la manga: La presencia del hijo de Perseo en el combate. Las palabras del malvado hermano de Perseo fueron las siguientes: "No le haré daño, te lo haré a ti. Solo quiero que vea cómo se queda sin padre". Ya os podéis imaginar quién se salvó. Por lo que Perseo ahora, tenía que frenar al gran Kronos, que se acercaba al pueblo para hacerlos trizas. Por otro lado, Hades decide pasarse al lado del bien  y le pide perdón a su hermano  Zeus, quien se lo había mendigado anteriormente, unen fuerzas y acarrean unas consecuencias terribles. 

Reunido el "triptium", Perseo consigue mandar para el otro barrio a Kronos, pero tendrá que enfrentarse a una cruda realidad, ya que Zeus  muere, aunque no antes de haberse despedido de su hijo con todas las de la ley, ofreciéndonos un momento padre e hijo que ni en la serie de "Los Serrano".  Por el contrario, suele decirse que no hay mal que por bien no venga, así que Perseo  sigue los sonsejos del alocado de su primo y se lanza con Andrómeda y a ella parece no disgustarle. Y la escena final  con la que el filme concluye, es la siguiente: Perseo deja que su hijo empuñe una espada y preveé que necesitará de su ayuda en batallas futuras. 

Sin duda, los efectos 3D, la acción, las dotes de humor de algunos persones, harán que nos enamoremos  de la mitología y que no le dejemos a Sam Worthington  un respiro, pues todavía hay muchas aventuras de Perseo por contar...