El ocaso del séptimo arte

El ocaso del séptimo arte
El ocaso del séptimo arte

Negro. Color del que parece estar irremediablemente teñido el futuro de la cinematografía. En medio una crisis acuciante que afecta a medio globo terráqueo, el séptimo arte en nuestro país sufre su particular vía crucis. Salas medio vacías, recaudación a la baja, recortes en las ayudas a la producción española, y un sector, el audiovisual, al borde del colapso. Mientras la mayoría del sector se cierra en banda a la idea de cambiar el viejo modelo que rige el cine (y que ahora mismo no funciona), otros buscan nuevas fórmulas de distribución y exhibición (a través de plataformas digitales) que reinventen una industria que parece muerta. Desde VAVEL nos preguntamos: ¿Dónde radica el problema? ¿Es la calidad de las producciones o el coste de las mismas lo que ha provocado esta situación?

 

El pasado mes de enero saltaba la noticia. El FBI clausuraba el servidor de descargas Megaupload. Durante mucho tiempo, la industria cinematográfica acusó al portal virtual de ser uno de los causantes de la bajada anual de espectadores en las salas de medio mundo. No es de extrañar, por tanto, que cuando se anunció su cierre definitivo, las salas de cine se frotaran las manos esperando recibir un aluvión de personas que acudirían a ellas en busca de su estreno favorito. Pero el tiempo pasó, y la situación, lejos de mejorarse, vivió los peores resultados de los últimos años.

El primer trimestre de 2012 registró un 12,7% de cuota de pantalla, 27,7% menos que en 2010

 

Así, del último balance presentado sobre la recaudación en la taquilla española en el primer trimestre de 2012, se desprende que la afluencia de público en las salas sigue a la baja: 138,7 millones de euros ingresados, y una cuota de pantalla del 12,7%, un 18,5% menos que el pasado año, y un 27, 7% menos que en 2010. Ni esperados “taquillazos” como “John Carter” o “Ghost Rider: Espíritu de venganza” consiguieron maquillar el panorama. Las únicas que aguantaron el chaparrón: “Intocable”, “Sherlock Holmes: Juegos de Sombras” y “Los descendientes”, gracias a sus 9.5 millones, 8.6 millones , 8.47 millones de euros recaudados, respectivamente.

 

 

 

 

El presente del cine patrio no goza de mejor salud. De los 138,7 millones ingresados por las salas, solo 17,7 millones procedían de producciones españolas. Una cifra muy por debajo de lo esperado si tenemos en cuenta que algunos de los filmes más prometedores del año se estrenaron en ese período: “REC 3. Génesis” o “Luces Rojas”, lo nuevo de Rodrigo Cortés, única cinta española que consiguió mejorar la media del cine nacional en ese trimestre gracias a sus 2,87 millones de euros facturados.

 

¿Calidad o precio?

 

La respuesta está en el aire. Solo hay que prestar un poco de atención a lo que se dice en las colas de una taquilla para conocer el motivo que ahuyenta a los espectadores de las salas de cine: el precio de la entrada. Según un informe elaborado por la Asociación de Consumidores y Usuarios, FACUA, a principios de año, el precio de la entrada ha aumentado un 36% en tan solo siete años, casi 17 puntos por encima del IPC. Esto significa que hemos pasado de pagar de media por una entrada de cine unos 4,80 euros en 2004, a 6,52 en 2011. Este precio se incrementa un 3% más si lo que queremos ver es una producción en tres dimensiones, unos 8,80 euros de media.

 

Estos precios no son homogéneos en todo el territorio español. Según la ciudad en la que nos encontremos pagaremos más o menos por ver una película. A Coruña, Albacete, y Oviedo son las ciudades donde más caro sale ir al cine, una media de 7,50 euros por entrada. Por contra, en Melilla, Almería, Granada y Zamora, podemos ir al cine por mucho menos, entre 5 y 5,50 euros.

 

Si para una sola persona supone un coste importante, el precio de la entrada se vuelve hasta prohibitivo para la economía de una familia con hijos. No hay que olvidar que al precio de las entradas se suman gastos extras como las golosinas, las palomitas y las bebidas; con semejante factura no es de extrañar que una familia española se lo piense dos veces antes de acudir a una sala de cine.

 

Promociones: nuevas vías de financiación

 

Que los españoles no acudan al cine no significa categóricamente que no les guste. De hecho, les gusta y mucho, pero a un precio razonable. Una prueba tangible de ello son las promociones: 2x1 en entradas, palomitas gratis o refrescos gratis... O las entradas a 1,80 euros. Es lo que hizo la cadena de salas CineSur, que programó hace aproximadamente un mes un día (martes, día de la semana más flojo en la taquilla) con todas las entradas a 1,80 euros (excepto 3D). La respuesta no se hizo esperar. Colas interminables y redes sociales al rojo vivo donde se aplaudía la decisión. Existen otras salas que también juegan de vez en cuando con el precio de la entrada. Es el caso de Yelmo Cines, donde los jueves (si eres socio) las entradas salen a 3,75 euros o los cines Alfil, que promocionan palomitas gratis con la bebida los viernes.

 

No hay que olvidar que se tratan de medidas puntuales, pero ante tal recibimiento del público, ¿no sería más rentable llenar las salas a 1,80 o 3,75 euros que exhibir una película para solo tres personas que han pagado 7 euros?

 

Tijeretazo al cine español

 

No es novedad decir que el cine español lleva de capa caída muchos años. Al espaldarazo constante del público español, ahora hay que sumar un nuevo obstáculo: los recortes por parte del Gobierno Español. Hace escasos meses, concretamente abril, el ejecutivo español presentó los nuevos Presupuestos del Estado para 2012, donde se apreciaba una reducción drástica de la partida presupuestaria destinada al Fondo Nacional de Cinematografía, que es de donde provienen las ayudas para las producciones españolas. Este fondo se redujo de 76 millones de euros, con los que contaban el año pasado, a 49 millones, lo que se traduce en un 35% menos que el año anterior. Asimismo, el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, que subvenciona los festivales de San Sebastián, Málaga y Huelva, también sufrió un fuerte tijeretazo, concretamente de 106 millones a 68,86 millones.

 

“Nos parece estupendo que se produzcan muchas películas igual que nos parece estupendo que se escriban muchos libros, eso quiere decir que hay inquietud por la cultura. Pero lo que es cierto es que, probablemente, no haya dinero público suficiente para financiar todas y cada una de las de producciones”, afirmaba a TVE Susana de la Sierra, directora de I.C.A.A.

Muchas producciones españolas salen adelante con el apoyo de las televisiones

El bote salvavida para muchas producciones españolas reside actualmente en la televisión, especialmente en las del sector privado (TVE, fuerte apoyo de las producciones españolas durante años, en estos momentos, no está para muchos acuerdos). Se puede afirmar incluso que, a día de hoy, muchas de las producciones que están en marcha se sustentan gracias al apoyo de las televisiones. Desgraciadamente, esta influencia positivamente económica, tiene su contraprestación: el guión y el reparto muchas veces están supeditados a las exigencias de las mismas, olvidando las ideas y anhelos del director y de su equipo y desfavoreciendo la creatividad cultural que caracteriza al cine de nuestro país.

 

A partir de este momento, el camino a seguir de las producciones españoles se divide en dos: bien nos encontraremos con grandes películas financiadas con dinero procedente de las televisiones (por ejemplo la reciente “Tengo ganas de ti”, de Antena 3) o con pequeñas producciones, auténticas obras de autor, que salen adelante sin el apoyo de subvenciones, únicamente con el esfuerzo económico y moral de todo el equipo (por ejemplo “Esperando Septiembre, de Tina Olivares; y “Carmina o Revienta”, de Paco León).

 

Nuevas vías de exhibición

 

Para algunos Internet es el enemigo a abatir. Para otros, la red puede ser un aliado que abre multitud de oportunidades y nuevas vías de exhibición. Esta última teoría es la que defiende el conocido actor Paco León, quien en el pasado Festival de Málaga debutaba como director con la comedia social “Carmina o Revienta”. La cinta por fin verá la luz el próximo 5 de julio en las salas. Como novedad, y por primera vez en España, la película se estrenará simultáneamente también a través del portal online Filmin (por 1,95 euros) y se podrá adquirir una copia física (DVD a 5,95 euros) de la misma a través de Cameo.

 

Una decisión que ha levantado controversia no solo en las redes sociales sino también entre los círculos cinematográficos que tachan de locura y traición la decisión de Paco León. “Son muy poquitos los exhibidores que se han atrevido a compartir la peli con internet y dvd. La mayoría de los cines están en contra de esta propuesta”, afirmaba León a través de su cuenta en twitter. “Qué pena que algunos exhibidores me vean como enemigo ... estamos en lo mismo: Salvar el cine .Yo tengo una propuesta ¿cuál es la suya?".

 

El tiempo dirá si estamos ante un nuevo modelo de cine que pasa por economizar y diversificar las opciones de ocio de los espectadores. Tal vez, al igual que el resto de españoles, las distribuidoras y salas de cines deberían apretarse el cinturón y ofrecer precios más competitivos si quieren salvar lo que les resta de año. En sus manos queda el futuro del cine español.