Las diez caras de Helena Bonham Carter
No hay papel que se le resista a esta actriz británica de 48 años. (Foto (sin efecto): fanpop).

Simios, frankensteins, brujas, villanas, reinas buenas, estrellas del celuloide clásico,... no hay papel que se le resista a Helena Bonham Carter, que este 26 de mayo sopla 48 primaveras. Con motivo de su cumpleaños, en Cine VAVEL queremos hacer un breve repaso por alguno de los rostros más icónicos de esta secundaria gótica, de intensa mirada, que ha conquistado el corazón de los cinéfilos a base de talento y rareza escénica. 

Una habitación con vistas (1986), la adaptación de la novela de E.M. Foster, que protagonizó junto a Maggie Smith y Julian Sands. 

En Frankenstein de Mary Shelley, la londinense se puso en la piel de Elizabeth, el amor de Víctor Frankenstein, el cual la trajo de nuevo a la vida usando piezas del cuerpo de otra persona. Pese a las durísimas críticas que recibió esta adaptación firmada por Kenneth Branagh, la cinta se llevó el Oscar a Mejor Maquillaje de 1994. Una imagen vale más que mil palabras. 

Con Las alas de las palomas, la actriz arañaba su primera nominación al Oscar. Aunque no abandonó el aura de aristocracia de sus anteriores proyectos, su espíritu rebelde y transgresor ya empezó a asomar en esta adaptación de la novela homónima de Henry James de 1997. 

En 2001 inició una relación fuera de los focos con Tim Burton. Así, Bonham Carter pasaría a ser la actriz fetiche del original cineasta, el cual impregnaría a su musa de su particular universo gótico. La primera criatura rocambolesca de su binomio: la simia del Planeta de los Simios.

En 2003, la pareja de artistas volvería a compartir set en Big Fish. En ella, Bonham Carter se metía en la piel de dos personajes contraopuestos: la Bruja y Jenny, una bella instructora de piano. Nuevamente, la versatilidad y capacidad camaleónica de la actriz británica salió a relucir en este precioso relato fantástico con el toque "burtoniano". 

Y cuando creíamos que lo habíamos visto todo de ella, llegó Sweeney Todd. La prueba de fuego de Tim Burton con el universo de los musicales, no solo engordó el ego de Johnny Depp (otro intérprete que sabe muy bien lo que es tener mil caras cinematográficas) sino que también mostró la belleza (no tanto la voz) escénica de su pareja.

Mientras Anne Hathaway daba vida a la dulce y buena Reina Blanca, Helena Bonham Carter asumía el rol de la mala del cuento. La peculiar Reina Roja era una monarca de mal carácter y una gran masa cerebral que ponía a temblar a todo su reino a ritmo de "que le corten la cabeza". Con semejante cabellera, ya sabemos de dónde viene su obstinación por esa parte del cuerpo. 

Hemos perdido la cuenta de cuántos personajes oscuros y trastornados lleva ya Bonham Carter pero, sin duda, el de Bellatrix Lestrange, de la saga Harry Potter, se lleva la palma. Mala como ella sola y muy, pero que muy peligrosa. Un personaje que hizo las delicias de la actriz y sus seguidores.

Bajo el nombre de El discurso del Rey le llegó su segunda nominación al Oscar. Dirigida por Tom Hooper y compartiendo pantalla con Colin Firth, la británica dejaba en casa su estética gótica para enfundarse los trajes de alta costura de la Inglaterra de Jorge VI, rey que compartía alcoba con su personaje, Isabel Bowes-Lyon.

Son muchos los personajes que le han llevado a camuflar sus facciones en gran pantalla, pero, paradójicamente, ninguno ha dejado ver con tanta claridad su belleza femenina como el de la desaparecida Elizabeth Taylor en el biopic de la BBC, Burton & Taylor. Junto a su compañero de créditos, el genial Dominic West, la actriz se metía en el bolsillo a la crítica. Y a nosotros. 

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