Objetivo Oscar 2015: mejor dirección
Los cinco directores que se disputarán la estatuilla. (Foto (sin efecto): asbvirtualinfo.blogspot).

Dicen que quien levanta el Premio del Sindicato de Directores se alza con el Oscar a mejor dirección. No en vano, esta profecía se ha cumplido en 60 de los 67 años de vida que han convivido juntos Oscar y Gremio de Directores. El último en sumar pronóstico a su favor fue Alfonso Cuarón, quien se alzó con el DGA a mejor dirección por Gravity y posteriormente revalidó su éxito en los galardones de la Academia de Hollywood.

Teniendo en cuenta esta pequeña predicción, es más que probable que otro mexicano vuelva a levantar este año la estatuilla dorada por su trabajo tras la cámara: Alejandro González Iñárritu (Birdman). No obstante, su camino hacia el escenario no lo tiene del todo allanado. Richard Linklater (Boyhood), salvo el DGA, se ha llevado todos los premios habidos y por haber en el terreno de dirección. El último: el Satellite Awards. ¿Será este año la octava vez en la historia que los DGA se equivoquen en su predicción?

Curiosamente, de los cinco nominados, tres de ellos se estrenan en esta categoría (Linklater, Anderson y Tyldum), mientras que dos de ellos lo intentan por escasa segunda vez (González Iñárritu y Miller). Una categoría de veteranos que este año intentarán resarcirse del olvido de los académicos. ¿Cuál es tu favorito?

Alejandro González Iñárritu por Birdman

Nacido hace 51 años en México D.F y con una filmografía que solo cuenta con cinco largometrajes en su haber, el azteca González Iñárritu puede sentirse orgulloso de haber tallado su hueco en la industria. La primera vez que supimos de él corría el año 2000. Su collage urbano sobre la sociedad mexicana rebautizada como Amores perros despertó el aplauso unánime de la crítica y el público, así como su primera nominación al Oscar como mejor película de habla no inglesa.

Tan solo tres años después llegó 21 gramos, otro drama de historias cruzadas protagonizado por Naomi Watts y Sean Penn, trabajo que ponía de nuevo el foco de atención en su talento tras la cámara. No obstante, no sería hasta 2006 cuando por fin alcanzaría el reconocimiento que tanto anhelaba. Babel arañó nada menos que siete nominaciones a los Oscar (incluido mejor director) así como los prestigiosos premios a Mejor director, Premio Jurado Ecuménico y Premio técnico (montaje) del Festival de Cannes. En 2010, le llovió de nuevo los piropos por su trabajo en la silla de dirección de Biutiful, con Javier Bardem como protagonista.

Y llegó el hombre-pájaro de Birdman, su primera comedia negra sobre el culto a la fama y la decadencia del actor frente al celebritie. Nueve nominaciones al Oscar ha conquistado con esta película que, para muchos, es la historia más completa y brillante de la videoteca de González Iñárritu. Rodada con un falso plano secuencia que aporta un cuidado ritmo y vitalidad al argumento, el cineasta es capaz de abordar el drama y el humor negro con la misma facilidad con la que interacciona de lleno con sus personajes. Con segunda candidatura bajo el brazo como director, sin duda, es uno de los grandes favoritos a llevarse el Oscar, siempre y cuando Linklater lo permita.

Richard Linklater por Boyhood (Momentos de una vida)

Lo cierto es que en la carrera de este cineasta, texano de 54 años, la experimentación siempre ha jugado un papel fundamental. Desde sus inicios a mediados de los años 80 cuando filmaba cortometrajes como el documental musical Woodshock, pasando por su primer tanteo con el largometraje en It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1988), o Slacker, comedia que atrapó el cariño de la crítica internacional.

Después llegó la trilogía que demuestra que el romance y el drama pueden darse la mano en un producto de más de un título de caducidad. Primero con Antes de amanecer (1995), película por la cual levantó el Oso de plata a Mejor director en el Festival de Berlín. Casi una década después estrenó Antes del atardecer (2004), demostrando de nuevo su maestría en este tipo de historias. Y de década a década, y tiro porque me toca, en 2013 aterrizó en las salas la última, Antes del anochecer.

Pero como cineasta empecinado en probar, y probarse a sí mismo, con el objetivo en mano, entremedias, Linklater filmaba lo que sería su prueba de fuego como director experimental, Boyhood. Su criatura, una historia rodada durante 12 años y por la cual ha cosechado los mayores reconocimientos de su carrera. Desde el Globo de Oro, BAFTA, Satellite Awards... no hay premio que se resista a valorar positivamente esta cápsula del tiempo donde lo extraordinario reside precisamente en la cotidianidad del paso de los minutos en el reloj. El próximo domingo podría traducir en premio su primera candidatura al Oscar como mejor director. Aunque González Iñárritu tiene el DGA, ojo con Linklater porque podría dar la campanada de la noche.

Bennett Miller por Foxcatcher

El deporte y las biografías siempre han ido de la mano en la filmografía de este neoyorquino de 48 años. Junto a González Iñárritu, Miller puede considerarse un cineasta de pasos lentos (aunque firmes) en la industria. Desde que debutara en 1996 con The Cruise, documental que él mismo escribió, fotografió y dirigió y con el que se llevó una nominación al Satellite Awards y una mención especial en el Festival de Berlín, Miller solo ha ofrecido al mundo otros cinco largometrajes.

En 2005, presentó al mundo uno de sus títulos más reconocidos y por el cual atrapó su primera nominación al Oscar como mejor director: Capote. Basada en la figura del periodista y escritor Truman Capote y protagonizada por el desaparecido Philip Seymour Hoffman, la película ofrece una detallada reconstrucción sobre la confección de uno de los libros más apasionantes de la literatura como es A sangre fría. Cuando ya se había metido en el bolsillo a la prensa especializada, regresa al mundo del documental con Thompson. Tal vez porque la línea que separa los documentales y los biopics es más delgada de lo que parece a priori, Miller vuelve a caer en las garras de los dramas biográficos en Moneyball, protagonizado por Brad Pitt, y donde desmenuza los tejemanejes del deporte a través de la verdadera personalidad de Billy Beane, director general de los Atléticos de Oakland.

Y del béisbol a la lucha libre en Foxcatcher. Para algunos críticos, su mejor trabajo hasta la fecha. No en vano consigue que Steve Carrell, al que todos tenemos asociados con la etiqueta de comedia, se meta en la piel del rico heredero John du Pont, un personaje sombrío y dramático que demuestra su versatilidad como intérprete. Hay que recordar que en el pasado Festival de Cannes, Miller se llevó el premio a Mejor Director, un galardón que reconoce su mano con la cámara para contar hechos reales y revisitarlos con la óptica del cine. Desafortunadamente, su buen hacer tras la cámara en esta ocasión no podrá ser recompensado con un Oscar, aunque si levanta para sorpresas de mucho la estatuilla este domingo, será una victoria justa.

Wes Anderson por El gran hotel Budapest

Hablar de Wes Anderson es hacerlo de un universo muy personal de la cinematografía norteamericana. Nueve largometrajes conforman el legado hasta la fecha de este texano de 45 años, que puede presumir de contar con Bill Murray u Owen Wilson como intérpretes fetiches. Precisamente con este último elaboró el libreto de lo que sería su bautizo cinematográfico, el cortometraje Bottle Rocket, una comedia que se convertiría tres años más tardes en su debut en el largo rebautizado bajo el título Ladrón que roba a un ladrón. Desde entonces no ha parado.

En 1998 reflexiona sobre los sueños truncados de la juventud en Academia Rushmore, su primera colaboración con Bill Murray y por la cual recibió una nominación a los Globos de Oro. Ya por ese entonces su peculiar humor en boca de personajes conflictivos comenzaba a perfilarse y a ganar adeptos entre los cinéfilos. En 2001, The Royal Tenenbaums le llevó a pisar la alfombra roja como nominado a mejor guionista junto a su eterno amigo Owen Wilson. Y en 2009 dió rienda suelta a su niño interior en su toma de contacto con la animación en Fantástico Sr Fox, película por la cual se llevó a casa el aplauso de crítica y público. Tres años más tardes, vislumbró Moonrise Kingdom, una hilarante comedia ambientada en los años 60 que le permitió levantar el Gotham a mejor película.

Y llegó 2014 y con él su último trabajo como director, El Gran Hotel Budapest. Esta comedia ambientada en los pasillos de un hotel de los años 30 se llevó, para sorpresa de muchos, el Globo de Oro a mejor comedia, quitándole los honores a Birdman. Tal vez por ello su camino hacia los Oscar se ha visto reforzado. Ganadora de cinco premios BAFTA, El gran hotel budapest es una refrescante búsqueda de perfección de Anderson con la cámara, aunque su particular mundo visual siga presente: desde su paletas de colores minuciosamente planeada, pasando por sus montajes rápidos o el uso excesivo y sin cuidado de los zooms. Curiosamente, ésta es la primera vez que consigue nominación por su trabajo como realizador. Aunque es cuestión de tiempo que Anderson sume un Oscar en su carrera, esta vez nos tememos que se irá de vacío.

Morten Tyldum por The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Es el único europeo que opta este año a la estatuilla dorada a mejor director. Este noruego de 48 años, curtido en el mundo de la televisión y los videos musicales, comenzó su periplo con la cámara cinematográfica en 2002 con Folk flest bor i Kina, melodrama de ocho episodios. Tan solo un año después llegaría su primer pelotazo como director de cine, Buddy, otro melodrama noruego que atrapó la atención del público de su país, donde comenzaba a hacerse un nombre. A esta le seguió en 2008 Ángeles caídos.

Aunque su talento como cineasta estaba aflorando con cada paso que daba en la industria, no fue hasta 2011 cuando pudo sacar cabeza en el panorama internacional. El título elegido: Headhunters, un thriller criminal protagonizado por el conocido Nikolaj Coster-Waldau (Mama) y por el cual optó al BAFTA a mejor película de habla no inglesa y a un Premio de Cine Europeo.

Y con una carrera desarrollada exclusivamente en su país, Tyldum saltó el pasado año a la cinematografía inglesa con The Imitation Game (Descifrando enigma), biografía del matemático Alan Turing, encarnado en gran pantalla por el inmenso Benedict Cumberbatch. Con este trabajo, Thyldum ha demostrado su buen hacer con la cámara sea el registro que sea. Del melodrama pasó con soltura al thriller y ahora al drama biográfico, un género en el que se mueve como pez en el agua. En su caso, la nominación es el mejor premio que ha podido recibir por una carrera que solo acaba de despegar.

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