Se fueron en 2011: Sidney Lumet

El "serpico" cineasta nos abandonaba este año. Lumet nos deja más de medio siglo de cine como director, guionista y productor. Un amante del "oficio" que se ha convertido, sin ninguna duda, en el emblema del cine negro contemporáneo.

2011 acaba. Si bien nos conviene quedarnos con lo bueno acontecido y disfrutar de lo que está por venir, también es cierto que como todos los años, es inevitable que en ocasiones las buenas nuevas cinematográficas vengan acompañadas de otras que no nos gustan tanto. Este año el mundo del cine ha perdido a grandes como Elizabeth Taylor ("Cleopatra", "La gata sobre el tejado de zinc", "Gigante"), Farley Granger ("La soga", "Extraños en un tren"), Pete Postlethwaite ("The Town", "El último mohicano") o al inolvidable Peter Falk ("Colombo").

Pero las ausencias que nos deja 2011 no sólo son delante de la cámara. El mundo de la dirección, el del mítico «luces, cámara, acción», se ha despedido este año de uno de los grandes del cine contemporáneo, Sidney Lumet. El director y guionista fallecía el 9 abril a los 86 años de edad, en su residencia de Manhattan a causa de un linfoma. Un hombre de mirada crítica y suspicaz, enamorado del oficio desde joven y que utilizaba sus filmes como una herramienta para diseccionar el mundo que le había tocado vivir. Una dilatada carrera como cineasta que nos deja grandes películas, más de 50 asumiendo la dirección, entre las que se encuentran joyas como "12 hombres sin piedad" (1957), "Network" (1976) o "Antes que el diablo sepa que has muerto" (2007), su última película.

Nació en Filadelfia un 25 de junio de 1924, y estuvo rodeado desde un principio por el mundo del arte escénico. Su padre, Baruch Lumet, era actor de teatro y su madre, Eugenia Wermus, bailarina. Tal vez sea esa estrecha relación desde la infancia con el directo y el teatro la responsable de su debilidad por la construcción de personajes graníticos y llenos de claros-oscuros a través de los que presentaba su implacable visión de la sociedad.

Vivió prácticamente toda su vida en Nueva York, ciudad que ha marcado de manera decisiva su obra. Comenzó sus andaduras en el mundo de la dirección y el guión trabajando en el circuito Off the Broadway y en 1951 tuvo su primera oportunidad en televisión con "Crime Photographer" y la famosa "Danger" que tanto éxitos le trajo en la CBS. Su paso por la televisión dio un fructífero resultado, un periodo de 10 años en el que trabajó en más de 30 producciones. A partir de 1957 compatibilizaría la televisión con el cine durante 3 años, hasta desligarse de la pequeña pantalla en 1960.

Sidney Lumet y Al Pacino durante la gala de los Oscars de 2005

Sus primeros títulos marcaban ya la esencia de su futura carrera, marcada por la línea incisiva y mordaz que le convertiría en uno de los directores más representativos del cine de "trasfondo" o cine independiente. Pertenecía a esa generación de directores de los 60 que provenían de la realización televisiva como John Cassavetes, Arthur Penn, Sydney Pollack, Robert Mulligan o Alan J. Pakula, y que dieron vida a un nuevo género underground alejado de las producciones arquetípicas de Hollywood. Tal vez por eso el único Oscar recibido a su figura como director fue el honorífico en 2005 a pesar de haber sido nominado 5 veces en esa categoría, lo que a más de uno puede provocarle alguna duda sobre el criterio de la Academia.

Su mirada implacable y su estilo directo se han convertido en lo característico de lo que muchos llaman la «temática Lumet»: el nuevo cine negro moderno, la corrupción en todos sus ámbitos, la avaricia y el deseo de poder a pie de calle. El legado de Lumet es único en su especie además de numeroso, y para ejemplo un botón o varios, porque desde aquí queremos destacar algunos de sus mejores filmes como director, aquellos imprescindibles que han hecho brillar su carrera:

"12 hombres sin piedad(12 Angry Men, 1957). Adaptación de la obra de teatro homónima de Reginald Rose y que desnuda a una sociedad marcada por el racismo y la corrupción. Lumet coloca la cámara y deja que el encuadre se invada con las dudas, prejuicios, y sentimientos que traman una compleja red argumental en la que un jurado tiene que deliberar sobre si el acusado es culpable o inocente del asesinato de su padre. Por esta película ganó el Oso de oro en el Festival de Berlín y consiguió sus primeras nominaciones a los premios de la Academia: mejor dirección, mejor película y mejor guión adaptado.

"El prestamista(The Pawnbroker, 1964). Adaptación de la novela de Edward Lewis Wallant, de magnético ambiente gracias a la fotografía de Boris Kaufman y la banda sonora del legendario Quincy Jones. En este filme Rod Steiger interpreta a Sol Nazerman, un superviviente del holocausto atormentado por los recuerdos de los campos de exterminio y responsable de una tienda de préstamos en Harlem (Nueva York). La tienda se ve frecuentada por personas desesperadas, en su mayoría de raza negra o hispanos, que empeñan sus bienes para obtener unos pocos dólares, pero será la llegada de una mujer la que dará un cambio a su situación y le ayudará a enfrentarse a su pasado.

"La ofensa(The Offence, 1972). Lumet se saltó sus propios principios como realizador y decidió en esta producción experimentar con el lenguaje de los encuadres y los efectos de montaje y sonido, apartando aquello del "montaje invisible". A partir de una base argumental sin complicaciones va transformándose un guión turbio e inquietante de tono paranoico y desconcertante.

"Serpico(1973). Basada en el libro de Peter Maas sobre la vida de Frank Serpico. Una interesante propuesta, que hurga en los entresijos de la corrupción policial, con un tono y tratamiento meticulosos que transmite un realismo desesperante y muy crítico. Como la definió Lumet, un "retrato de un auténtico rebelde con causa", que contó con la magnífica interpretación de Al Pacino en el papel protagonista.

"Tarde de perros" (Dog Day Afternoon, 1975). Ganadora de un Oscar al mejor guión. El argumento es tan sencillo como decir "atraco fallido" y "claustrofóbico". Este filme tiene un equilibrio brillante que combina tensión, drama, acción y humor, al mismo tiempo que se convirtió en una crítica mordaz contra los poderes de comunicación mediáticos.

"Network, un mundo implacable(Network, 1976) Una de las especialidades de Lumet, analizar sin contemplaciones. Un retrato llevado al extremo que cuenta además con un reparto muy interesante en el que aparecen figuras como William Holden, Faye Dunaway, Peter Finch o Robert Duvall. "Network"es una radiografía sobre el poder de la televisión, la dictadura de las audiencias, un mundo competitivo donde el éxito lo es todo y los escrúpulos brillan por su ausencia. Un veterano presentador, Howard Beale, es despedido cuando la popularidad de su programa cae. Ante el asombro de todos anuncia que se suicidará ante las cámaras, acontecimiento que creará una tremenda expectación de la que tratarán de aprovecharse muchos.

"Equus" (1977). Basada en la obra de teatro de Peter Shaffer. Intenso drama que supone un acercamiento al fundamentalismo católico a través del tratamiento psicológico que recibe un adolescente que ha dejado ciegos a un grupo de caballos. Se respetan con maestría los cuidados y angustiosos diálogos que convirtieron esta película en una de sus producciones más polémicas e impactantes.

"Veredicto final(The Verdict, 1982). Uno de los proyectos en los que trabajó con Paul Newman, persona con la que tenía muy buena relación. Este interpreta a Frank Galvin, un abogado que no pasa por el mejor momento de su carrera. Adicto al alcohol sobrevive con pequeños casos rutinarios, pero su situación da un giro cuando se propone investigar un caso abierto sobre negligencia médica y averigua que tiene posibilidades de ganar. Está dispuesto a jugárselo todo, superarse a sí mismo y dejar atrás su etapa oscura. Un guión de David Mamet que se ha convertido en uno de los indiscutibles del cine clásico moderno.

"Antes que el diablo sepa que has muerto" (Before the Devil Knows You're Dead, 2007). El título de este filme hace referencia directa a una frase hecha, que dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", es decir, "Media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman interpretan a dos hermanos que por diferentes problemas económicos deciden atracar la joyería de sus padres, un plan que se convertirá en su propia trampa. La última película del cineasta americano, sin duda rebosante del toque «Lumet» en cada fotograma y con un montaje sorprendente. El broche final a más de 50 años de intensa carrera.