Ciao Jarno
La decisión tomada ayer por la escudería Caterham de bajar a Trulli del coche, le deja sin equipo, diciendo, casi con toda seguridad, adiós a una larga trayectoria en la Fórmula 1.
El Gran Premio de Brasil de 2011 vivió el ocaso de la carrera del piloto italiano tras catorce años al más alto nivel de competición. Lejos queda ya aquel Gran Premio de Australia de 1997 cuando debutase Trulli, al lado de pilotos tan recordados como Jacques Villeneuve, Damon Hill o Jean Alesi, entre otros.
Los comienzos
Jarno Trulli llegó a la Fórmula 1, de mano de la mítica escudería Minardi tras un magnífico 1996, cuando se proclamó campeón de la Fórmula 3 de Alemania y subió al tercer escalón del podio de la prestigiosa prueba que se disputa anualmente en Macao. En su primer gran premio, en el circuito de Albert Park, consiguió una meritoria novena plaza, lo que, actualmente, le hubiera otorgado dos puntos. El impresionante debut de Jarno no se quedó ahí, sino que repitió posición dos carreras después, en Argentina. Tan buenos resultados no pasaron desapercibidos para una escudería que, por aquellos momentos, pasaba por su mejor época, Prost. El equipo francés necesitaba un sustituto para un malherido Olivier Panis, que durante la disputa del Gran Premio de Canadá sufrió un terrible accidente. Jarno no se lo pensó y asumió la responsabilidad de sustituir al piloto francés, que marchaba tercero en la general del campeonato. Aunque no pudo demostrar el nivel de Panis, los resultados no tardaron en llegar. En el Gran Premio de Alemania, disputado en el Hockenheimring, consiguió sus primeros puntos en la Fórmula 1, al obtener un magnífico cuarto puesto.
Trulli ya había demostrado que tenía talento de sobra para repetir la siguiente temporada. Pero su mejor carrera de ese año no había llegado. Lideró el Gran Premio de Austria desde la primera vuelta hasta que, por primera vez desde su llegada a Prost, desfalleció su motor Honda en la vuelta 37, cuando ya acariciaba, si no la victoria, al menos, un pódium. Aquella memorable actuación fue, sin embargo, la última que realizó en 1997, pues Olivier Panis estuvo recuperado para la disputa del Gran Premio de Luxemburgo.
La temporada de 1998 fue, sin duda alguna, una gran decepción para Trulli, sobre todo, por el escaso rendimiento de Prost, que, de su mejor temporada, había pasado a la que, hasta el momento, fue la peor, principalmente por la poca fiabilidad de los nuevos motores Peugeot. Únicamente fue capaz de puntuar en el Gran Premio de Bélgica, donde acabó en el sexto puesto.
La confirmación
El año siguiente, ya en su tercera temporada, logró aquello que debería haber conseguido en Austria dos años antes, el pódium. Fue en una carrera loca, una de las mejores de la historia: el Gran Premio de Europa. Durante la disputa de este gran premio, el circuito de Nürburgring sufrió varios diluvios para terminar de forma soleada, como los resultados de Stewart, primero con Herbert y terceros con Barrichello, y para nuestro italiano, Trulli, que, sin decir una palabra más alta que otra, había escalado desde la décima posición a la segunda. No sólo para los tres pilotos anteriores fue grandiosa aquella cita, que vio terminar a Marc Gené en sexta posición, a Luca Badoer rodando cuarto hasta que se deshizo en lágrimas cuando su Minardi decidía no seguir adelante al llegar a la Chicane NGK, a sólo trece vueltas del final. A su vez, fue el gran premio que terminó con las posibilidades de Heinz Harald Frentzen de proclamarse campeón del mundo aquella temporada, pese a salir desde la pole position.
El gran nivel demostrado por Jarno, pese a haber sido lastrado en numerosas ocasiones por su, nada fiable, Prost, le sirvió para llegar a una escudería que, como Prost en 1997, vivía sus años dorados, Jordan. Pero, como le sucedió en 1998, la escudería no estuvo al nivel demostrado el año anterior.
La temporada 2000 se presumía como la de la llegada de las victorias. Nada más lejos de la realidad. Jarno no fue capaz de superar la cuarta posición lograda en la segunda carrera de aquella temporada, el Gran Premio de Brasil. A duras penas consiguió tres puntos más en Silverstone, Montreal y Magny Cours. Para más inri, se pasó toda la segunda parte de la temporada sin puntuar. A pesar de todo aquello, logró, por primera vez, colarse en la última posición del Top 10 a final de temporada.
La segunda y última temporada que se mantuvo en Jordan no fue mucho mejor, logrando puntuar tan solo en cinco carreras, con dos cuartos puestos, en España y Estados Unidos, como mejores resultados.
Renault y la época dorada de Trulli
Tras su decepcionante paso por la escudería irlandesa, decidió aceptar la oferta de Renault, que, en 2002, decidía volver con nombre propio a la Fórmula 1. El Renault de aquella temporada, pese a no ser malo, carecía de fiabilidad.
En su primera carrera en su nueva etapa, el Gran Premio de Australia, Trulli se las prometía muy felices tras la primera vuelta, donde quedó eliminada media parrilla de salida en una de las mayores tanganas que se recuerdan en los 62 años del campeonato de Fórmula 1. Hasta ocho pilotos quedaron fuera en la primera curva tras chocar Ralf Schumacher con el alerón trasero del poleman, Rubens Barrichello. Aquel incidente colocó a Jarno en la segunda posición, que aguantó hasta que, en la vuelta 8, trompeó tras pisar unos fluidos que habían sido depositados en pista por su compañero, Jenson Button, tras la montonera de la primera vuelta.
El resto de la temporada no fue mucho mejor que la anterior, terminando con un total de 9 puntos y dos cuartas posiciones, en Mónaco e Italia.
Pese a haber demostrado menos que Button, que terminó con 14 puntos, mantuvo su puesto al lado del que había sido el piloto de pruebas durante 2002, un tal Fernando Alonso. A pesar de que fue eclipsado durante todo el 2003 por el piloto español, que consiguió una victoria, fue su mejor temporada hasta entonces. Sin hacer ninguna carrera especialmente brillante, logró, tras cuatro años, volver a saborear lo que era subirse al pódium. Curiosamente, lo logró en el mismo país, pero en Hockenheimring, donde terminó tercero, posición que logró tras un error de Alonso, cuarto finalmente, a la entrada del estadio. Trulli igualó la posición en el Mundial de Pilotos lograda el año anterior, la octava, pero con 24 puntos más.
Así llegó Trulli al año 2004, que le deparó luces y sombras. Tras haber puntuado en las cuatro primeras pruebas del campeonato, llegó la tercera posición conseguida en Montmeló. Pero lo mejor estaba por llegar. Dos semanas más tarde, en Mónaco, Trulli logró su primera pole desde que llegó a la Fórmula 1. Jarno supo dominar aquella carrera de principio a fin, pese a que fue presionado por su compañero hasta que el español se topó con una chicane móvil en el túnel, Ralf Schumacher, que le mandó, directamente, contra las protecciones. Tras la salida del Safety Car y un nuevo accidente, esta vez de Michael Schumacher y Juan Pablo Montoya, Trulli se encontró con pista libre, pero con su antiguo compañero, Button, pisándole los talones. Finalmente, tras siete años en la Fórmula 1, conseguía su primera victoria.
La victoria, en vez de darle alas, se las quitó. Fue perdiendo competitividad a partir de la carrera de Mónaco. Aquel descenso en el rendimiento del italiano, se vio magnificado tras ceder, a dos curvas del final del Gran Premio de Francia, la tercera posición a Rubens Barrichello. Este error impidió el primer doblete de Renault desde que, en 2002, regresase a la Fórmula 1. La confianza que, hasta entonces, había depositado en él Flavio Briatore, se perdió. Cinco carreras más tarde, tres antes de que terminase la temporada, fue despedido por Renault tras anunciar su compromiso con Toyota para 2005. A pesar de ello, todavía le dio tiempo a disputar las dos últimas citas de 2004 para la escudería japonesa. La temporada en la que logró su única victoria se vio recompensada con una sexta posición en el Mundial de Pilotos, la mejor en toda su trayectoria.
Toyota sorprendió a todos con un, impresionantemente competitivo, inicio de temporada. En Australia, la primera línea que consiguió Trulli no se vio recompensada como merecía. Pero todo iba a cambiar en Malasia. Jarno conseguía, en el país asiático, el primer pódium de la escudería japonesa en la Fórmula 1 tras entrar por detrás de Fernando Alonso, que se colocaba líder del mundial por primera vez. En las siguientes dos carreras, Trulli logró dos pódium más, repitiendo resultado en Bahréin y la tercera posición en el Gran Premio de España. Tras cinco carreras, Trulli se colocaba en segunda posición en el Mundial de Pilotos, amenazando, desde lejos, el dominio ejercido por su excompañero, Fernando Alonso, que señoreaba a sus anchas. Ni Toyota ni Trulli fueron capaces de mantener el nivel demostrado durante aquellas cinco carreras de ensueño. Jarno no consiguió ningún pódium más aquella temporada, logrando, como mejor posición, tras sus tres cajones, una cuarta en Hungría. Su primera temporada entera en Toyota le valió la séptima posición final en el campeonato.
Impasse
Su tercer año en Toyota fue una decepción absoluta, contagiándose del mal nivel demostrado por su monoplaza. Tan sólo puntuó en cinco ocasiones, con una cuarta posición en Estados Unidos como mejor resultado. Por primera vez, desde 1999, Jarno se clasificó fuera del Top 10 al final de año, terminando en duodécima posición, con 15 puntos.
Si mal le habían ido las cosas en 2006, ¿cómo calificar su actuación al año siguiente? Fue incapaz de mostrarse competitivo durante toda la temporada, puntuando en cuatro ocasiones, pero con una sexta plaza en Estados Unidos como mejor resultado. El año 2007 fue, por lo tanto, su peor año desde 1998.
Ocaso de Toyota
Jarno pareció olvidarse, en 2008, de sus pésimos últimos años. Fue habitual verle puntuando, cosa que no sucedía, con cierta regularidad, desde 2005. Pese a que la escudería japonesa no fue especialmente competitiva, obtuvo su primer pódium desde 2005. Una avería en el tubo de escape del finlandés de Ferrari, Kimi Räikkönen, durante el Gran Premio de Francia, le dio la posibilidad de subirse al tercer escalón del podio. A su vez, su actuación regular a lo largo de todo el año, le dio la posibilidad de volver a clasificarse entre los diez primeros pilotos al final de la temporada, terminando en novena posición.
El año 2009, con su cambio radical en el reglamento, vino muy bien a Toyota. La escudería nipona se vio favorecida por la decisión de la FIA de declarar legales los dobles difusores. Jarno aprovechó el auge de prestaciones en su monoplaza para obtener la tercera posición en la primera prueba, en Australia. Toyota vivió una situación parecida a la de 2005, con un inicio de temporada muy competitivo. Tres carreras después, en Bahréin, Trulli logró la pole y, de nuevo, una tercera posición. Pero, tras estas buenas actuaciones, Toyota se diluyó, como en 2005. Trulli y su equipo pasaron sin pena ni gloria por los meses centrales de la temporada. Pero el final de temporada deparó para Toyota buenos resultados. Trulli consiguió el último podio de la escudería japonesa, precisamente, en Japón, al acabar en segunda posición en Suzuka. Jarno se despidió de Toyota con una séptima posición en Abu Dhabi, última carrera de la temporada y de Toyota. Trulli terminó el Mundial de Pilotos aquel año en octava posición, con 32.5 puntos. Estos serían los últimos en su paso por la Fórmula 1.
Lotus y el hundimiento de Trulli
Tras quedarse sin equipo debido a la quiebra de Toyota F1, Jarno encontró un puesto en una de las tres escuderías que se incorporaron en 2010 a la Fórmula 1, en Lotus.
Las dos últimas temporadas de Trulli en la Fórmula 1 fueron decepcionantes. Sin oportunidad de puntuar, fue siempre superado por su compañero, Kovalainen. Especialmente durante la última parte del campeonato de 2011, vimos a Trulli totalmente desmotivado y sin ambición, moviéndose en las posiciones finales de la parrilla.
De cara a 2012 tenía asegurado su puesto en la renombrada escudería anglo-malaya Caterham, pero la necesidad de patrocinadores por parte del equipo tuvo como consecuencia el despido de Jarno y la contratación de Vitaly Petrov. De esta forma, la Fórmula 1 quedaba privada de pilotos italianos, algo que, de no solventarse, será inédito a finales de 2012.




