GP de China 2007: El principio del fin para Hamilton y McLaren

La carrera más recordada en el trazado chino nos lleva a retroceder al año 2007, cuando en el decimosexto Gran Premio de la temporada, Lewis Hamilton disponía de su primer ‘match-ball’ para proclamarse campeón del mundo en su temporada de debut en la Fórmula 1. Sin embargo, este Gran Premio será recordado por el famoso abandono del piloto británico al quedar su MP4-22 ‘enganchado’ en la puzolana bajo el diluvio de Shanghai, lo que abrió las puertas del campeonato a Kimi Räikkönen y permitió soñar a Fernando Alonso, quien ya competía contra McLaren pese a llevar uno de sus monoplazas.

GP de China 2007: El principio del fin para Hamilton y McLaren
GP de China 2007: El principio del fin para Hamilton y McLaren

El GP de China de la temporada 2007 era la primera ocasión que disponía Lewis Hamilton para proclamarse como campeón del mundo tras su brillante victoria en el GP de Japón, que vino acompañado del abandono de su compañero y rival en McLaren-Mercedes, Fernando Alonso. El campeonato había sido un mano a mano en condiciones desiguales entre los dos pilotos de la escudería de Woking y finalmente, Hamilton disponía de su primer ‘match-ball’ para coronarse campeón en su temporada de ‘rookie’ en la Fórmula 1. Le bastaba con terminar inmediatamente por detrás del bicampeón español, misión que parecía fácil tras lograr la pole en la clasificación, mientras que su rival se iba hasta la cuarta posición. Kimi Räikkönen, todavía con opciones matemáticas, parecía definitivamente descartado, pero tras las 56 vueltas al trazado internacional de Shanghai el campeonato dio un giro de 180º que supuso el principio del fin para Lewis Hamilton, Ron Dennis y la escudería McLaren.

Todo estaba listo para que el GP de China fuese un duelo entre los dos McLaren y los dos Ferrari, que ocupaban en las cuatro primeras posiciones en la parrilla de salida, pero la lluvia quiso ser protagonista principal en esta batalla que se presentaba apasionante, comenzando a llover minutos antes de que se pusiera el semáforo en verde. Se veían entonces camisetas en el box de McLaren para celebrar el campeonato de uno de sus pilotos, camisetas que jamás se vieron puestas a ninguno de sus ingenieros y mecánicos porque a Lewis Hamilton le puso la presión en el momento menos oportuno de la temporada, regalando el título en el GP de Brasil.

Hamilton va lanzado hacia su primer Campeonato del Mundo

La carrera comenzó con la pista húmeda, por lo que todos los pilotos montaron neumáticos intermedios en sus monoplazas. Con una salida limpia, Hamilton y Räikkönen mantuvieron sus posiciones y comenzaron a distanciarse de Alonso y Massa, que ocupaban la tercer y cuarta posición, respectivamente. El piloto asturiano había realizado un genial adelantamiento al brasileño de Ferrari en las primeras curvas, pero Massa se lo devolvió y taponó durante gran cantidad de vueltas a Fernando Alonso.

El ritmo de Hamilton era espectacular, vuelta rápida tras vuelta rápida se distanciaba de un Räikkönen que parecía pensar más en sus posibilidades de subcampeonato. Fernando Alonso giraba en torno a 1,5 segundos más lento que su compañero en cuarta posición; De repente, comenzó a llover sobre Shanghai, pero los cuatro primeros mantuvieron los intermedios tras realizar la primera parada en boxes, ya que las previsiones indicaban que la pista se iba a secar.

Hamilton fue el primero en parar, confirmando que la pole la había conseguido por llevar poco combustible. La idea de mantener los intermedios era buena porque éstos ya actuaban como slicks, por lo que todo parecía favorecer a un Hamilton que iba directo hacia su quinta victoria de la temporada y el consiguiente entorchado mundial. Tras él, entraron el resto de pilotos. Alonso no consiguió adelantar a Massa pese a retrasar su parada una vuelta más que el piloto brasileño. Las cuatro primeras posiciones permanecían iguales, y por detrás, Webber y Wurz eran los primeros en montar neumáticos de seco en una decisión más que arriesgada por las condiciones cambiantes de la pista.

El momento clave del campeonato llega en el pit lane

Lo mejor estaba todavía por llegar. En la vuelta 25, Massa entró de nuevo a boxes tras gastar sus gomas intermedios. Era simplemente un aviso de lo que la degradación de los neumáticos provocaría poco después. Una vuelta después era el propio Lewis Hamilton quien tenía problemas con sus neumáticos. El MP4-22 perdía agarre, pero era la rueda delantera izquierda la que estaba destrozada. McLaren decidió mantener a Hamilton en pista mientras sus rivales se le acercaban a pasos agigantados, en especial Kimi Räikkönen, quien se situó a su estela y le adelantó en la vuelta 30.

Era el momento de entrar a boxes para Lewis Hamilton. Lo que parecía una simple parada se convirtió en la peor de sus pesadillas. Con unos neumáticos en las lonas, entró demasiado deprisa y no pudo negociar la curva a izquierdas de la entrada del pit lane, por lo que su monoplaza quedó varado en la grava. El famoso “San Ganchao en la puzolana” de Gonzalo Serrano dio la vuelta al mundo; como también lo hicieron los aspavientos de Ron Dennis donde pedía a los comisarios que empujasen el McLaren-Mercedes número 2 de su pupilo. Pese a los intentos de éstos, el MP4-22 está totalmente clavado en la grava. El campeonato acababa de dar un giro de 180º con el primer abandono de la trayectoria profesional de Lewis Hamilton.

El título se decidirá en el GP de Brasil

Räikkönen y Alonso, de terminar en primera y segunda posición, llegarían con opciones reales de proclamarse campeones del mundo en Brasil. Ambos pilotos iniciaron entonces un bonito duelo en la distancia, ya que estaban separados por 10 segundos, con vueltas rápidas constantes para uno y otro. Como buenos conocedores de la competición, Kimi y Fernando habían conservado los neumáticos intermedios de manera espectacular, demostrando que la veteranía es un grado con la pista en condiciones cambiantes. Así cruzaron la línea de meta. ‘Iceman’ lograba su quinta victoria de la temporada y se colocaba a siete puntos de Hamilton en la clasificación, mientras que Alonso sumaba 8 valiosos puntos que le colocaban con 103, a cuatro de su compañero. El campeonato estaba abierto, con tres pilotos en la lucha.

El GP de China también sirvió como carta de presentación de un jovencísimo Sebastian Vettel que logró auparse hasta la cuarta posición con el Toro Rosso, demostrando el inmenso talento que ya atesoraba pese a no disponer de un monoplaza competitivo. Pero lo más importante era que la actuación bajo presión de Lewis Hamilton no había hecho más que confirmar el enorme error de McLaren-Mercedes en apostar por un piloto que debutaba en la Fórmula 1, arrinconando a todo un bicampeón del mundo con decisiones que sobrepasaban los límites de la legalidad deportiva. Todo ello se corroboraría en el GP de Brasil, pero lo acontecido en China supuso el principio del fin para Hamilton y McLaren en la temporada 2007.