Análisis GP de Europa: Alonso da un recital en su mejor carrera

Épica remontada del piloto asturiano para lograr la segunda victoria de la temporada y liderar el campeonato ante el delirio de la afición española. La mala suerte se ceba con Vettel y Hamilton, llevando a Schumacher al podio por primera vez desde su vuelta en 2010. Alonso se convierte en el primer piloto en repetir victoria tras siete ganadores diferentes.

Análisis GP de Europa: Alonso da un recital en su mejor carrera
Alonso celebra en el podio la mejor de sus 29 victorias en F1.

El GP de Europa que se ha celebrado en la ciudad de Valencia no parecía el mejor escenario para que Fernando Alonso recuperase las mejores sensaciones a los mandos de un F2012 que había dado síntomas de debilidad víctima de una calificación marcada como el resto de la temporada, por una extrema igualdad. Sin embargo, desde la mitad de la parrilla, el piloto asturiano, empujado por la afición española, sacó el mejor pilotaje que se le recuerda para reponerse a la adversidad y vencer en la que probablemente sea la mejor victoria de su vida deportiva que, al mismo tiempo, le sirve para colocarse líder en solitario del campeonato, con una ventaja de 20 puntos sobre su más inmediato perseguidor, el australiano Mark Webber.

Con la segunda victoria de la temporada, Alonso se ha convertido en el primer piloto en repetir triunfo, poniendo punto y final a la lista de siete ganadores diferentes en otros tantos Grandes Premios. En el podio le acompañaron Kimi Räikkönen y Michael Schumacher, completando un podio con un total de 10 títulos mundiales y el trasfondo de que estos dos se convirtieron en campeones del mundo pilotando para Ferrari, los últimos que ha dado la mítica Scudería. El siguiente en la lista parece predestinado que será el hombre que se encontraba un peldaño por encima de ellos, Fernando Alonso.

Alonso, la tormenta perfecta en el infierno de Valencia

Los números, las actuaciones en pista y, en general, las sensaciones de todo aficionado a la Fórmula 1 indicaban que el actual Fernando Alonso, el piloto que lleva 20 Grandes Premios puntuando de forma consecutiva, se había convertido en un piloto frío y calculador hasta el punto de no arriesgar a la hora de adelantar a sus rivales y así no cometer errores de pilotaje que puedan destruir las opciones de pelear por el título cuando no se tiene el mejor monoplaza de la parrilla.

Sin embargo, Alonso ha demostrado que continúa siendo ese piloto que deslumbró al mundo en sus primeros años en la competición. Un piloto sin miedo, que mete su monoplaza en todas las curvas y que ataca sin cesar en busca de una victoria prácticamente imposible antes de ponerse el semáforo en verde. Para el recuerdo su adelantamiento a Romain Grosjean, pero antes Webber, Schumacher, Senna y Hulkenberg sufrieron la 'tormenta perfecta' Alonso en el infierno de 45ºC en el que se había convertido el Gran Premio. Y todo ello, sin cometer un solo error y siendo un auténtico reloj en sus tiempos, lo que se ha traducido en completar 57 vueltas como si se tratase de una calificación hasta alcanzar la gloria.

Mucho se había criticado a Ferrari tras el conservadurismo de Mónaco y la 'jugada' que crucificó a Alonso en el pasado GP de Canadá, en ambos siempre peleando en puestos de cabeza. En el GP de Europa todo parecía más claro, ya que la única opción posible era atacar, esperar a que el F2012 respondiese y que el piloto asturiano se divirtiera en busca de una remontada histórica. Y Alonso, como siempre, tanto cuando las cosas funcionan como cuando no, ha vuelto a demostrar que si por él fuera, ya habría escrito su nombre en algún otro campeonato.

Tras la victoria, llega la emoción. Jamás se había visto a Fernando tan emocionado, salvo cuando se coronó en 2005, como en Valencia. Alonso bajó de su Ferrari, se enfundó la bandera española y desató la locura entre los más de 50.000 espectadores que minutos antes le habían llevado en volandas en busca de su segunda victoria en territorio español. Si hay algo para definir lo vivido al respecto en Valencia, eso es la 'Alonsomanía'. Las posteriores lágrimas en el podio demuestran que detrás de un piloto que se juega la vida a 300 kilómetros, existe una persona, un asturiano que sabe que su momento en Ferrari, ahora sí, ha llegado.

Schumacher, el tardío retorno del Kaiser a su hábitat natural

El inesperado protagonista de la carrera disputada en Valencia ha sido Michael Schumacher, quien se ha encontrado con un podio totalmente inesperado tras la colisión final que han sufrido Pastor Maldonado y Lewis Hamilton. En una carrera sin grandes alardes, con escaso protagonismo por parte de la señal televisiva, pero con un ritmo constante, el heptacampeón ha conseguido volver al podio, su hábitat natural durante toda su trayectoria deportiva, pero que se le resistía desde que volvió a la competición en 2010 de la mano de la escudería AMG Mercedes.

La mala suerte parecía ser la fiel compañera de Schumacher durante este 2012, con cinco abandonos en siete Grandes Premios, varios de ellos debido a problemas de fiabilidad en su monoplaza, que arruinaron brillantes sesiones clasificatorias, sobretodo en el inicio de temporada, y que le han alejado de forma definitiva fuera de la lucha por el campeonato.

Su compañero Nico Rosberg se había mostrado mucho más consistente, victoria inclusive en el GP de China, pero a partir de este Gran Premio, que posiblemente sirva de punto de inflexión en una temporada hasta la fecha desastrosa, habrá que contar con Schumacher como uno de los grandes animadores y jueces del campeonato.

Vettel y el recuerdo del año 2010

Contaba la leyenda que Adrian Newey era un excelente diseñador de monoplazas de Fórmula 1 pero que todas su criaturas tenían el mismo punto débil, la fiabilidad, consecuencia directa de llevar al límite la innovación. Todas menos una, el RB7 que condujo a Sebastian Vettel al bicampeoanto en una arrolladora temporada por parte del piloto alemán y la escudería austriaca.

Despiertos desde el GP de Australia que está temporada la ventaja con sus rivales era inexistente, Vettel y Red Bull se han despertado en Valencia de ese sueño que decía que todos los problemas mecánicos iban a parar al monoplaza de su compañero Mark Webber, para volver a la situación del año 2010, cuando solo un brillante final de temporada de Vettel y la debacle final de Ferrari en Abu Dhabi le llevaron a conquistar un título del que la mecánica le había alejado.

El GP de Europa ha recordado a ambos escenarios: por un lado 2011, con un Vettel volando en las primeras vueltas y sentenciando prácticamente la carrera, y por otro, al 2010, cuando lideraba y tenía que ver el final de las carreras desde los boxes. Pero más allá de este abandono, Red Bull ha acertado en las modificaciones en un RB8 que había dado síntomas en el inicio de temporada de no ser lo suficientemente competitivo, y ahora vuelve a ser un rival terrible, aunque 'Baby Schumi' esté a 26 puntos del líder del campeonato.

Cuando la pasión y los neumáticos van por lugares diferentes

Kimi Räikkönen recibía mensajes de su ingeniero en Lotus sobre sus opciones de victoria amparándose en el posible desafallecimiento de los neumáticos del Ferrari de Alonso, pero para ello debía superar  a Lewis Hamilton, convertido posteriormente en el otro gran damnificado de este Gran Premio junto a Vettel.

Aunque ‘Iceman’ debería estar satisfecho tras su segunda posición, Lotus es ya una escudería que sabe que tiene un monoplaza capaz de luchar por las victorias, rememorando a la histórica Renault de 2005 y 2006, y solo es cuestión de tiempo que Räikkönen y Grosjean inscriban su nombre como vencedores en algún Gran Premio.

Pero si hay que hablar de caos, nada mejor que describir la pelea entre Lewis Hamilton y Pastor Maldonado. El piloto británico sufrió una degradación extrema de sus Pirelli, como sucediese a Alonso en el GP de Canadá, con la diferencia de que el de McLaren-Mercedes pecó de valentía, y por qué no, de ingenio, sin ser consciente de los valiosos puntos de una cuarta posición que pueden resultar fundamentales en una temporada tan apretada.

De lo contrario es imposible entender como defendía su posición ante un monoplaza, el Williams, que era más de dos segundos más rápidos por vuelta. Cierto es que Hamilton no tuvo la culpa de su toque con el piloto venezolano, pero ha cometido un error de bulto, el primero del año, tras haber puntuado en todas las citas de 2012.

Así termina el GP de Europa. La próxima cita será el GP de Gran Bretaña, escenario donde Fernando Alonso consiguió su única victoria en 2011. Ahora las cosas han cambiado, es líder en solitario del campeonato y está tanto física como mentalmente más fuerte que nunca. Aún así, sus rivales no han dicho la última palabra. Esto es la Fórmula 1.