El día del mejor adelantamiento de la historia
27 de Agosto del 2000. Spa Francorchamps, Bélgica. Vuelta 40 de 44, recta Kemmel. Zonta fue testigo indirecto de uno de los mejores adelantamientos de la historia de la Fórmula 1. Schumacher, primero, pasó por su izquierda. Hakkinen, segundo, pasó por su derecha. El de Mclaren, en un destello de cualidades más propias de un ajedrecista que de un piloto, acabó ganando la carrera gracias a su ingenio. El día que Häkkinen voló en Spa.
Son pocos los pilotos que pueden presumir de haber adelantado al piloto más laureado de la historia de la Fórmula 1 en pista. Son menos los que pueden presumir de hacerlo cuando "el Kaiser" estaba a bordo de su imparable Ferrari y muchos menos los que se enorgullecen de su adelantamiento haya pasado a la historia. Mika Häkkinen no solo puede presumir de todo esto, sino que un 27 de Agosto del 2000 creó una leyenda. Calidad, velocidad, ingenio y la victoria fueron las materias primas que dieron como resultado uno de los mejores adelantamientos que jamás se hayan visto en este deporte. Esta es su historia.

Tras el Gran Premio de Hungría del 2000, Mika Häkkinen (64) y Michael Schumacher (62) llegaban a Bélgica en plena lucha por el liderato y por el título. El mítico circuito de Spa-Francorchamps precedería a las cuatro últimas pruebas (Monza, Indianápolis, Suzuka y Sepang). En el año 2000 el sistema de puntuación era muy diferente al de hoy en día. Diez puntos para el primero, seis para el segundo, y cuatro, tres, dos y un punto para tercero, cuarto, quinto y sexto respectivamente. Häkkinen llegaba primero en el campeonato con dos puntos de ventajaEl 26 de agosto el Mclaren de Häkkinen demostraba que era el hombre fuerte del fin de semana, logrando la pole. Ferrari y en concreto Michael Schumacher no era capaz de alcanzar el nivel del finlandés, y tenía que conformarse con un cuarto puesto en la parrilla de salida. La tensión se palpaba en el ambiente, la adrenalina llegó por partida doble en la salida del día 27. Nadie podía imaginarse lo que pasaría dentro de 40 vueltas, ni siquiera un brasileño llamado Ricardo Luiz Zonta, que acabaría la carrera en la duodécima posición, aunque seguramente este detalle no será lo que más recuerde el piloto de BAR-Honda por aquel entonces.
La parrilla estaba repleta de leyendas, tanto en forma de piloto como de escudería. Era la época de los Jordan-Mugen-
Honda, de los Prost-Peugeot, de Arrows, de Benetton o de los Minardi. Al volante, pilotos como Eddie Irvine, Herbert, Jean Alesi, Villenueve, Frentzen o Coulthard. Todos ellos estaban presentes en la salida del Gran Premio, que comenzó bajo la lluvia y detrás del Safety Car. Lo que era obvio ocurrió nada más retirarse el coche de seguridad, Häkkinen comenzó a empujar solo en la primera posición, mientras Schumacher intentaba escalar hasta la segunda plaza en medio de mucho tráfico, lo que propició que el finlandés disfrutara de un tiempo cómodo cuando el de Ferrari alcanzó la segunda posición.
La lluvia cesó, y la trazada empezó a secarse, por lo que algunos equipos optaron por cambiar los neumáticos. Ferrari fue más rápido que Mclaren, ya que tanto Häkkinen como Coulthard decidieron mantenerse en pista, algo que sería perjudicial para ellos mismos, y es que Schumacher iba mucho más rápido sobre secos. Cuando el finlandés salió de boxes tras cambiar sus neumáticos, la distancia de ventaja respecto a Schumacher era mucho más estrecha. El alemán presionaba sin cesar al de Mclaren, que acabó cometiendo un error y cediendo la primera plaza al La trazada empezó a secarse y esto favoreció al MclarenKaiser, que empezó a aumentar su ventaja vuelta tras vuelta. Schumacher paró primero, para realizar su última parada, y Häkkinen pararía un poco más tarde. La distancia entre uno y otro aún no era definitiva, el de Ferrari llevaba el coche configurado para mojado, todo lo contrario que el finlandés, que llevaba un "set-up" de seco. La superioridad de Michael se hacía más pequeña conforme avanzaba la carrera, y poco a poco se fueron cambiando las tornas, y era Häkkinen quien empezaba a recortar tiempo al líder.

Con esta situación, muchos preveían el final de carrera que finalmente tendría lugar. Un Häkkinen ansioso por la victoria frente a un Schumacher que debería luchar por esa primera posición con uñas y dientes. Llegó la vuelta 39 y ahí estalló todo, como dos enemigos que se acaban de declarar la guerra, como dos corredores que escuchan el pistoletazo de salida, como dos ajedrecistas que dan comienzo a su duelo, o más sencillo aún; como dos de los mejores pilotos de Fórmula 1 que habían decidido dar uno de los mejores espectáculos de la historia. Tras pasar la línea de meta en dicha vuelta, ambos pilotos pasan por Eau Rouge y por Raidillion, llegando a la recta de Kemmel. La larga recta propició que Häkkinen se acercara al monoplaza de Shumacher, intentando sobrepasarle por la derecha. El alemán, previsor, le cerró la puerta en una maniobra en la que el de Mclaren rozó la hierba, con la consiguiente protesta del finlandés.
Aún quedaba tiempo e intentos, concretamente cinco pasos más por la recta en cuestión. De nuevo pasarían ambos pilotos por Eau Rouge y Raidillion, aunque esta vez Schumacher se encontraría con un invitado inesperado: Ricardo Zonta. El piloto de BAR-Honda esperaba a ambos al final de Kemmel, y sin
cometer error alguno, sería el juez de la carrera. Häkkinen, al igual que en la vuelta anterior, se aproximó al
máximo a Schumacher. Llegó el momento de doblar a Ricardo Zonta. El finlandés sabía que si seguía al alemán en la trayectoria marcada tendría que frenar, coincidiendo su máximo acercamiento al Ferrari con el adelantamiento de este al BAR-Honda. En una muestra de ingenio digna más de un ajedrecista que de un piloto, el de Mclaren optó por sobrepasar a Zonta por la derecha, rodando a mayor velocidad que el Ferrari fruto aún del rebufo bien aprovechado. Cuando Schumacher miró por el retrovisor no vio a ningún Mclaren, el finés ya estaba por delante.
"Tuve que pasar al plan B y meterme por el interior, para adelantar al doblado al mismo tiempo que Michael (Schumacher). El rebufo del doblado me dio algo de velocidad extra. Ha estado muy bien, me ha encantado". Así es como lo describía Häkkinen en la rueda de prensa posterior, con la humildad de alguien que aún no sabía que acababa de pasar a la historia. Poco después Schumacher reconocía que jamás hubiera imaginado que su rival podría hacer eso. Las siguientes cuatro carreras fueron para el alemán, que terminó por llevarse el campeonato mundial.
Sin embargo, el recuerdo de este adelantamiento permanece en la memoria de todo aficionado a la Fórmula 1. Fue el día en que se consumó el mejor adelantamiento de este deporte. El día en que Häkkinen pasó a la historia. El día en el que el finlandés voló sobre Spa-Francorchamps.




