El año de Ferrari: el pobre inicio pasó factura

La baja competitividad del Ferrari lastró a sus pilotos en las primeras carreras. Fernando Alonso consiguió tres victorias y mantuvo las opciones de ser campeón hasta la última cita. La escudería de Maranello superó a Mclaren en la clasificación de constructores.

Tras dos temporadas de dominio de Red Bull, Ferrari afrontaba este nuevo año con la esperanza de dejar a un lado los problemas de años anteriores. La nueva normativa, el impredecible comportamiento de los neumáticos Pirelli y un diseño más agresivo del monoplaza hacían prever que la “Scuderia” estaría en la lucha por las victorias desde el comienzo del campeonato. No obstante  en los primeros test de pretemporada quedaron patentes los defectos del nuevo F2012, el bólido rojo estaba a 2 segundos de sus más directos rivales en la lucha por el Mundial: Red Bull y Mclaren. Los datos del túnel de viento no se correspondían con los obtenidos en la pista. Los esfuerzos de Ferrari se centraron entonces en corregir los errores del coche antes de evolucionarlo.

Desde el comienzo de la temporada en Australia se pudieron comprobar las dificultades de Felipe Massa y Fernando Alonso para meter sus coches en la Q3. Pese a todo, el piloto asturiano consiguió una victoria en Malasia, que para nada reflejaba la competitividad del Ferrari. Las mejoras introducidas en el Gran Premio de España devolvió a la escudería del Cavallino a la lucha por los primeros puestos. El trabajo realizado en Maranello tuvo su recompensa en forma de triunfos, en Hockenheim  Alonso se impuso por delante de Button y Vettel, que fueron incapaces de doblegar al español.

En la segunda mitad de campeonato Ferrari fue incapaz de introducir mejoras que incrementaran las prestaciones del monoplaza, mientras que Red Bull y Mclaren dieron un paso al frente. Únicamente en el Gran Premio de Italia contó la ”Scuderia” con el mejor coche, sin embargo una avería el sábado en calificación perjudicó a Fernando Alonso que no pudo brindar una victoria a los tifossi. Las mejoras de Ferrari en las últimas carreras no dieron el resultado que se esperaba, y, fueron Vettel Y Red Bull los que se llevaron la gloria. Aun así la fiabilidad de Ferrari le valió para finalizar en segunda posición en el mundial de constructores, superando a Mclaren en la recta final del campeonato.

Fernando Alonso: rozó la machada

“Correré a la defensiva y haré lo que pueda”, las palabras de Fernando Alonso tras la calificación de Australia resultaban desalentadoras de cara a conseguir el título mundial. El objetivo para las primeras carreras era no perder  demasiados puntos con los Mclaren y Red Bull en la lucha por el Mundial. Sin embargo una exhibición de pilotaje bajo la lluvia en la segunda carrera en Malasia le daba su primera victoria y el liderato en el Mundial. Las siguientes citas en China y Bahréin se saldaron con un noveno y séptimo puesto respectivamente. Las evoluciones de Ferrari en Barcelona permitirían al asturiano luchar de nuevo por las victorias. El mejor momento de la temporada llegó con la victoria en Valencia, en una espectacular remontada del asturiano que partió desde la undécima posición de la parrilla.

“Correré a la defensiva y haré lo que pueda”

El gran estado de forma de Alonso quedó de manifiesto con las “poles” logradas bajo la lluvia en  Hockenheim y Silverstone, que le valieron una victoria y un segundo puesto en carrera. Los abandonos de Spa y Suzuka dinamitaron la ventaja lograda por Fernando antes del parón veraniego. Arrancaba entonces un mini campeonato de cinco carreras; a pesar de colocar el Ferrari en el podio en todas las citas el piloto español fue incapaz de lograr el título mundial que le coronara como tricampeón del mundo más joven de la historia, quedándose únicamente a 3 puntos de Sebastian Vettel. Los dos abandonos pesaron mucho en el resultado final de la que fue la mejor temporada del asturiano en la Fórmula 1, lo que le ha valido el reconocimiento de los jefes de escudería como el mejor piloto de la parrilla.

Felipe Massa: de menos a más

Comenzaba en Australia una temporada crucial en la trayectoria de Felipe Massa, ya que en 2012 vencía su contrato con Ferrari, y, los dirigentes de Maranello exigían una mejora en sus prestaciones para su renovación. El bajo rendimiento del F2012 en el comienzo de la temporada le pasó factura al piloto brasileño, que fue incapaz de sacar el máximo rendimiento del monoplaza de la “Scuderia”. Su bagaje en las cinco primeras citas del Mundial fue de 2 puntos merced a un noveno puesto en Bahréin. Por si fuera poco, las continuas especulaciones sobre su futuro no contribuyeron a la mejora de sus resultados. La carrera de Mónaco supuso un punto de inflexión en la temporada de Felipe Massa, la gran conducción exhibida durante todo el fin de semana le aupó hasta la sexta posición.

En la segunda mitad del campeonato las evoluciones de Ferrari permitieron ver al piloto que quieren en Maranello. En Hungría comenzó una racha de resultados que se prolongó hasta el final de la temporada, consiguiendo puntos en todas las carreras. En Suzuka subió al podio tras 35 carreras sin conseguir descorchar el champán. El gran trabajo de equipo realizado por Felipe en las últimas carreras, ayudando a Fernando en su lucha por el campeonato impidió ver algún resultado más brillante del carioca.  El tercer puesto en Brasil cerró una temporada muy irregular de Felipe, que terminó llorando en el podio al recordar los momentos difíciles vividos a lo largo del año.