Demasiado pronto para Raonic

Federer remontó un set en contra para imponerse al chico maravilla canadiense por 6-7(4), 6-2 y 6-4 -

Demasiado pronto para Raonic
Roger Federer saluda al público al término de su encuentro.

Milos Raonic es un jugador con unas condiciones innatas fabulosas para la práctica del tenis. Su prodigioso saque es un arma letal que, en cuanto consiga pulir aún más sus movimientos y sus golpes en carrera, pondrá el techo del jugador canadiense en un lugar desconocido: ¿top 10, top 5, top 1? Nadie lo sabe. Ayer él mismo quiso tratar de averiguarlo, pero ante uno de los mejores  tenistas de la historia, Roger Federer, no logró despejar la ecuación.

Y eso que el comienzo fue de campanillas. El pupilo de Galo Blanco se aferró a su servicio, que se torna inquebrantable cuando encuentro el punto dulce de su raqueta. Sólo 7 puntos cedidos en la manga con el saque, iban enviando la presión a la raqueta de Federer conforme el set avanzaba, pero éste respondía con la tranquilidad que confieren la experiencia y sobre todo la confianza, esa de quien se siente y se sabe superior. Pero su esquema se resquebrajó cuando, una vez alcanzada inexorablemente la muerte súbita por la imposibilidad de que ninguno encontrase premio al resto. En este momento decisivo, fue sorprendentemente Raonic quien tomó la iniciativa, y merced a un mini-break logró decantar de su lado el set inicial.

Comenzaba entonces un nuevo partido para Federer, obligado a dar la vuelta al marcador. El suizo se mantenía tranquilo en el descanso, ajeno a los rumores que empezaban a escucharse en las gradas. Y es que Roger sabía perfectamente que la diferencia en el primer parcial había sido mínima, y éste podía haber caído del lado de cualquiera de los dos contendientes. Sólo tenía que seguir jugando igual y esperar a que Raonic fallase, pues era difícil que el americano consiguiera mantener el nivel durante todo el encuentro. Y así fue. La experiencia de Federer jugó a su favor, y mantuvo la solidez de su saque para tratar de ser más productivo desde el resto. Raonic actuó tal y como el helvétivo preveía, y empezó a precipitarse en demasía. Cada vez que sus cohetes de saque volvían a su lado de la pista sufría, tratando de acortar los puntos más de lo que está capacitado para hacer. El resultado final del set, 6-2 para Federer, evidenciaba que éste había manejado la situación a las mil maravillas.

No cambió demasiado el escenario en el set final. Roger comenzó a escribir la partitura desde el resto, sin sufrir lo más mínimo con sus juegos de servicio. En los primeros juegos se relajó en exceso, lo que unido a la casta de la que hizo gala Raonic hizo que se llegase al ecuador de la manga con empate. Ahí fue cuando Federer optó de nuevo por pisar el acelerador, obteniendo una bola de break que convertiría a la primera ocasión, logrando una renta imposible ya de enjugar para el número 27 del mundo. Le espera un futuro dorado al canadiense, pero por ahora está muy lejos de la élite. Pasito a pasito se acercará, no en vano hoy ha logrado su primer set ante uno de los cuatro fantásticos, tras dos derrotas en blanco ante Rafael Nadal. Tocará seguir creciendo.