España - Brasil, deliciosa insistencia

España – Brasil || Final || Domingo, 18 de noviembre, 13:30 hora española || Indoor Stadium Huamark de Bangkok || MarcaTV || Y con esta van cuatro, cuatro finales que ambos combinados han disputado en la historia de las finales mundiales tras las de España 1996, Guatemala 2000 y Brasil 2008. Dos de ellas favorables a los brasileños y tan sólo una co triunfo español. Tras cuarenta minutos, se conocerá si la balanza queda equilibrada o, por el contrario, se desnivela aún más.

España - Brasil, deliciosa insistencia
Kike personifica la concentración en los instantes previos al encuentro frente a Italia (foto: Getty Images).

Seis estrellas como seis ráfagas sensoriales acudirán al parqué azulado con la intención de buscar un séptimo espasmo. Como únicos dominadores de las pistas mundialistas, España y Brasil se reparten con egoísta tiranía cada una de las seis ediciones que hasta ahora se han disputado. También se rifarán la número siete con sentimientos de emulación diluidos en el ambiente. Cuatro condecoraciones contemplan (más dos de la era FIFUSA) el pecho verdeamarelha en contraposición con las dos que lucen las camisetas rojigualdas. Del último choque dependen que la brecha aumente o cierre su anchura. Quedan 40 minutos.

Desde Países Bajos 1989 hasta Brasil 2008, pasando por las citas de Hong Kong, España, Guatemala y Taiwán, en todas aquellas oportunidades han estado presentes alguno de estos dos países en el partido decisivo (sólo Holanda, Estados Unidos o Italia se han colado alguna vez), lo que da buena cuenta del dominio que han ejercido a lo largo de los años. Sin embargo, esta rivalidad no sólo se refleja  cuando el campeonato global entra en escena, sino que data de mucho antes de que comenzaran estos torneos. Concretamente, la primera batalla que ambos mantuvieron se produjo en el I Torneo FIFA de Budapest, donde España salió vencedora por 3-2 (20/11/1986). 26 años después, ahí siguen.

El destino, caprichoso, también señala que el último encuentro en el que ambos se citaron, en el Grand Prix de Anápolis, los de José Venancio López hicieron hincar la rodilla a sus más acérrimos adversarios por 1-2 (24/10/2010). En el resto de encuentros se atisban multitud de otros resultados, aunque en la mayor parte de ellos se vislumbra una igualdad extrema en forma de empates y pírricas victorias (los 11 últimos encuentros se han saldado con ocho victorias por sólo un gol de diferencia y tres empates).

El pasado, tan abrupto y gélido como las cifras que lo componen, apenas ostenta un papel primordial cuando el corazón se sitúa en primera línea y el cerebro anticipa cualquier síntoma de revancha. El pasado, también, escuece y no se olvida tan fácilmente como se barre el polvo, sino que es una losa que recae bruscamente en el momento que se cree sepultado. Es un arma de doble filo que encumbra y satisface si se le elogia, pero que apuñala la ilusión si se desobedecen sus designios.

No obstante, el ayer no vence en el presente.

Así llegan

Caminos antagónicos han caracterizado a ambas escuadras desde el inicio de la celebración tailandesa en los primeros encuentros. Si bien España comenzó de forma dubitativa y ha ido mejorando sus sensaciones conforme el río de partidos seguía su curso, los brasileiros han tomado rumbo con distinta dirección puesto que iniciaron su andadura con total solvencia e, incluso, goleando a sus rivales para acabar sufriendo en las últimas eliminatorias frente a Colombia y Argentina. “Estamos mejor físicamente y llegamos con más ritmo, ya que venimos de enfrentar a otros dos candidatos al título [Rusia e Italia]”, afirma Juanjo, arquero español que es consciente del bajón sudamericano.

Las cifras, enemigas de las sensaciones, señalan lo contrario. Brasil acumula 42 goles a favor y tan sólo cinco en contra, registros que superan ampliamente los 29 tantos hispanos y los 10 recibidos en los seis partidos que, respectivamente, han jugado. No es oro todo lo que reluce. Mientras que los de Marcos Sorato han tenido enfrente a oponentes de menor categoría como Japón (4-1), Portugal (1-3), Libia (13-0), Panamá (16-0), Argentina (2-3) y Colombia (3-1), los bicampeones han tenido que sufrir choques frente a Irán (2-2), Panamá (8-3), Marruecos (5-1), Tailandia (7-1), Rusia (3-2) e Italia (4-1). La realidad es que España no es un equipo confeccionado para golear (y sí para dominar), algo que los latinoamericanos interiorizan desde que la pelota rueda.

Los números históricos señalan 14 victorias brasileñas, ocho europeas y cinco empates en los 27 partidos en que estas selecciones se han visto enfrentadas. Los orígenes de esta rivalidad evidenciaron esta distancia que en la actualidad trata de equilibrarse.

Si nos centramos en el rendimiento técnico-táctico que sendos conjuntos han desplegado, cada uno de los combates han ofrecido variantes y multitud de recursos muy por encima de la mayoría de selecciones que se presentaron en Tailandia, reforzando la capacidad de reacción ofrecida. La presión a toda pista y una movilidad inusitada han sido dos de las cualidades que más y mejor han sabido efectuar ante los adversarios. En cambio, la disposición a la hora de tratar la bola concede tintes más directos en lado canarinho y algo más dominativos en el lado de los españoles.

Candidatos al Balón de Oro

La buena trayectoria de los dos finalistas se ha visto recompensada por el Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA, el cual ha seleccionado a cinco jugadores como los mejores del torneo tailandés. Precisamente, dos de ellos (Neto y Fernandinho) son brasileños, dos son españoles (Kike y Torras) y uno, portugués (Ricardinho).

El ganador se decidirá en la última jornada mediante los votos de la GET y de los medios de comunicación presentes. De esta forma, el ganador sucederá a Falcão como nuevo galardonado después de que éste lo lograra en 2008 y 2004, idéntico caso que sus compatriotas Manoel Tobías (2000 y 1996) y Jorginho (1992). Tan sólo el holandés Vic Hermans (que dirigió a Tailandia en este Mundial) ha conseguido ser el único no brasileño que levantó el trofeo de mejor jugador en su primera edición en 1989.

Casi siete años de imbatibilidad

Una gran baza juega a favor de los españoles, quienes acumulan casi siete años (118 partidos) en los que no conocen la derrota. Curiosamente, fue ante los brasileños en un amistoso donde data la última por 1-2 (11 de diciembre de 2005).

Estos datos, extrapolables a la carrera de José Venancio López como seleccionador español se traducen en 96 choques en los que acumula 87 victorias, nueve empates y ninguno perdido, además de 516 goles a favor y sólo 98 en contra. Garantía emocional.

Falcão siempre aparece

Al término de la primera fase, Falcão tan sólo había disputado tres minutos frente a Japón y una niebla de incógnitas rodeaba al seleccionado brasileño. Más tarde, en los octavos de final ante Panamá, la grada reclamaba la presencia del número 12, cuya incorporación tardó en llegar, pero que, finalmente, acaeció de forma formidable e histórica. El 14º tanto ante los centroamericanos significó el gol número 337 del ala-pívot en la selección, convirtiéndose en el máximo anotador de su historia en cualquier categoría: fútbol de asociación, fútbol sala y fútbol playa.

Por si fuera poco, también fue decisivo en el encuentro de cuartos de final ante Argentina ya que fue el responsable de anotar los dos goles que posibilitaron la remontada en la prórroga y cuya ejecución quedó ensalzada por una parálisis facial. Él pudo con todo (menos con las lágrimas). Se le espera en la final.

Revancha por la final de hace cuatro años

Ocho jugadores que hoy militan en la selección española sufrieron la decepción en la que se tradujo la derrota por penaltis en el último partido del Mundial de Brasil 2008. De ellos, Ortiz, Torras, Fernandao, Álvaro, Kike, Borja, Juanjo y Cristian querrán cobrarse su particular venganza cuatro años después. “No se nos puede escapar otra vez, tenemos que ganar”, asegura Borja tras rememorar aquella ocasión.

Cinco palabras que resumen cualquier sensación en boca de uno de los protagonistas, Gabriel: “Esta final es un clásico”.