A Fuconsa Jaén le ‘levantan’ dos puntos

Los últimos minutos y el nerviosismo de los locales para defender con portero-jugador dieron alas a un Levante-Dominicos que en todo momento fue cuestionado por el público por sus constantes quejas. | (Foto: Fuconsa Jaén).

A Fuconsa Jaén le ‘levantan’ dos puntos
Fuconsa Jaén
4 4
Levante-Dominicos
Fuconsa Jaén: Ordóñez; Miguelín, Víctor Martos, Ureña y José López –quinteto inicial-, Sergio de Pablos, Fran Franco, Víctor Montes, Sergio García, Solano y Emilio Buendía.
Levante-Dominicos: Juanito; Márquez, Kiko, Gordillo y Jordi Lledó –quinteto inicial-, Edo, Javi Amorós, David Gaspar, Ximo, Anás, Navajas, Moi, Rubí, Silami y Luciano
MARCADOR: 1-0, min.7, Solano; 1-1, min.18, Márquez; 2-1, min.26, Sergio García; 2-2, min.28 Ximo; 3-2, min.30, Sergio García; 4-2, min.32, Víctor Montes; 4-3, min.37, Kiko; 4-4, min.40, Ximo.
ÁRBITRO: Del Olmo Martínez y Moreno Durán (colegio madrileño). Mostraron amarilla a Kiko, Gordillo, José López, Márquez, Ximo y Sergio García.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada decimotercera de la Segunda División de la Liga Nacional de Fútbol Sala, celebrado en el pabellón de La Salobreja de Jaén.

Llegaba el Fuconsa Jaén con cinco victorias en los últimos seis partidos ligueros con ganas de olvidar la eliminación de Copa del Rey frente a Triman Navarra igual de motivados que Levante-Dominicos arribaba al pabellón de La Salobreja. Los granotas, por primera vez, habían encadenado dos victorias consecutivas y los ánimos estaban por las nubes. La distancia: cinco puntos.

Si bien los primeros minutos contradecían a los números (Fuconsa Jaén es el equipo menos goleado de la categoría), los locales se mostraban débiles en defensa, permisivos en las marcas. Un caramelo demasiado goloso para el trío Kiko-Ximo-Márquez, incesantes durante todo el partido en profanar la meta de Ordóñez con contraataques. Otra tripleta, la de Luky Pablo Ángel y Lolo Jarque, apenas podían hacer nada a favor de los jiennenses, puesto que su estado de lesión les impedía participar en el encuentro. Notaron su ausencia.

La intensidad en cada zarpazo se podía calibrar tan claramente como peligrosa era una pérdida por uno u otro bando, sinónimo de oportunidad sí o sí. Más por parte morada, que optaban por redondear la bola de manera más intencionada que los visitantes, empeñados en dejar correr los minutos y esperar agazapados bajo el amparo de Juanito. Mientras tanto, Fuconsa dominaba con cabeza hasta tal punto de casi inaugurar el marcador con dos galopadas. Pero no mordió.

En cambio, Gordillo sí lo hizo, aunque no precisamente en el terreno deportivo, sino en el teatral. Las continuas gestas del ‘14’ levantino enervaron a la grada, que veía incomprensible sus presuntas muestras de engaño; más aún cuando desestabilizó a varios jugadores de Dani Rodríguez, guiados por el calor del momento y no por la razón. Emilio, Sergio García o Ureña conversaron airadamente con el rival hasta que éste se calmó allá por el ecuador del primer acto al ser víctima de una tarjeta amarilla. La afición lo celebró. Apenas unos segundos después, Solano arrancaba el primer ‘¡gol!’ de La Salobreja. Todos felices.

Pero no desaparecieron los aspavientos a raíz del tanto; todo ello, en parte, merced a la quinta falta del cuadro local cuando el luminoso aún marcaba siete minutos de juego. Una travesía en el desierto sin agua. Y volvieron los gritos, esta vez, del banquillo rival. Apaciguados, el Levante-Dominicos supo reponerse y acabar más enteramente la primera parte. Fruto de ello fue el gol de Márquez allá por los últimos coletazos. Empate entre el incendio.

La vuelta a la cancha trajo consigo más mordiente, goles y miedo. Un miedo que no debía aparecer cuando los andaluces se alzaban dos tantos arriba después del doblete de Sergio García y el disparo de Víctor Montes, además del de Ximo. Sin embargo, aun ostentando una renta tranquilizadora, las piernas temblaron en el juego de cinco contra cuarto.

“Si te meten la primera con portero-jugador, te puede el nerviosismo”, confesaba Miguel Ángel Ureña ya en frío tras la conclusión del partido. Una crónica que bien refleja lo ocurrido en la pista verde de Jaén. Un rebote y un mal despeje propiciaron dos goles de los valencianos que se creían perdidos. Se reencontraron y amargaron el día a sus adversarios, incapaces de inquietarles en los 50 segundos restantes.

No obstante, dados los múltiples empates en la jornada, su situación en la tabla apenas cambia. Eso es, sin lugar a dudas, lo más positivo de una semana negra para los jiennenses. Levante, en la otra orilla, viajará feliz hacia su tierra. Al fin al cabo, un punto, cuando se creía inalcanzable, reconforta por dos.