Serial Mundiales de Futsal: Guatemala 2000, primera estrella en el pecho español

Después de más de 11 años de hegemonía brasileña, la cita mundialista en Guatemala sería testigo de una modificación en la trama de anteriores ediciones. Esta vez fue España la que destronó a Brasil y se adjudicó el primer campeonato mundial de su historia. Pese a ello, Brasil acaparó el resto de premios, lo que dignifica la gesta conseguida por los de Javier Lozano.

Serial Mundiales de Futsal: Guatemala 2000, primera estrella en el pecho español
España celebra su primer Mundial (foto: LNFS.es).

La gloria nunca será eterna. Cruda realidad que desvanece el éxito duradero y presente, pero que inmortaliza la gesta de arduas empresas. Superar barreras, dejar atrás adversarios y alcanzar el primer escalón por el que todos los que alguna vez se sostienen sobre él son encumbrados, para después caer en el olvido y, con el paso de los años, ser valorados. En cierto modo, Guatemala fue testigo de uno de los pequeños resquicios que rememoran las anteriores líneas. Hubo una –necesaria- transición.

Por primera vez sería el continente americano el que albergaría una cita de tales magnitudes en el mundo futsalístico con dos frentes abiertos: el dominio del continente europeo por un lado y, por el otro, la imbatibilidad del combinado brasileño en la cúspide del mundo. Ambas incógnitas quedaron encaminadas para la conclusión de la primera fase. Sin medias tintas. Como ya ocurriera en alguna edición anterior, todos los equipos provenientes del viejo continente se clasificaron para la segunda fase con la misma rotundidad que lo haría Brasil (tres victorias en otros tantos encuentros con 45 goles a favor y sólo tres en contra). Expectativas confirmadas sobre el papel.

El propio anfitrión, en el grupo A, vio cómo apenas pudo plantar cara a los carioca (2-29, con seis goles de Manoel Tobias) y a los portugueses (2-6), por lo que se marchó de su Mundial con un bagaje de 40 goles encajados. Aún así, la reputación frente a su afición quedó salvada merced a la victoria frente, a la postre, último clasificado del encuadre: Kazajistán (5-6). En el siguiente grupo, el B, Países Bajos presentó la misma efectividad que los sudamericanos, aunque menos contundencia. Lograron hacer plenos de victorias frente a Egipto, Uruguay y Tailandia, siendo los del país de las pirámides quienes les acompañarían en la siguiente fase. Este hecho, irrelevante para algunos, significó la primera participación de un equipo africano en la segunda fase de un Mundial. Algo más que añadir.

Los demás grupos tuvieron un claro dominador. En el C, Rusia confirmaría su potencial emergente y acabaría liderando sobre el resto de participantes. Así, sólo Croacia logró arribar a la segunda fase después de que Costa Rica y Australia apenas pudieran incordiar a las potencias europeas. Por otro lado, España arrasó a Cuba, Irán y Argentina en el grupo D gracias a 19 goles a favor y sólo dos en contra. Los sudamericanos se clasificarían para la segunda fase. Además, en esta edición de la Copa del Mundo se dio una circunstancia que nunca antes había acaecido: todos los grupos acabaron con un equipo con pleno de victorias, otro con un cómputo global de seis puntos, otro con un único triunfo y una última escuadra sin ningún botín en su haber.

En la siguiente fase, Brasil siguió demostrando la superioridad predicha y ganó cada uno de los partidos que encaró. De esta forma, Rusia (6-2), Egipto (12-4) y Argentina (1-4) sucumbieron ante el poderío sudamericano contundentemente. En contraposición, estos tres combinados compartieron desdicha al sumar, coincidentemente, tres puntos cada uno. La diferencia de goles actuó a favor de los europeos, quienes accedían a semifinales por segunda edición consecutiva.

Así, Europa aseguraba tres semifinalistas en las eliminatorias después de que el siguiente grupo estuviera conformado por cuatro selecciones del continente. El conocimiento del orden era incógnita que restaba por vislumbrar: España, con tres victorias, se enfrentaría a Rusia en semifinales; mientras que Portugal, la sorpresa, haría lo propio contra sus paisanohablantes como segunda de grupo. Croacia y Países Bajos se despedían de la competición, aunque con buen sabor de boca.

A diferencia de España ante Rusia (3-2 con gol de Daniel en el último minuto), Brasil endosó un excesivo 8-0 a la selección portuguesa para alcanzar su cuarta final consecutiva. Todo iba viento en popa para los comandados por el técnico Vander: 75 goles anotados en siete partidos (más de 10 por encuentro). Directos a hacer historia.

Sin embargo, ni copar los tres puestos de la Bota de Oro (Manoel Tobías, Vander y Shumacher) ni los dos primeros del Balón de Oro (Manoel Tobías y Schumacher) fue suficiente para tumbar a el que sería nuevo dueño del cetro global: España. Cada gol a favor de los españoles iba acompañado de un relámpago de recuerdos cuando, tan sólo cuatro años atrás, la misma selección que les hizo sucumbir en su propia casa, hincaría la rodilla de forma sorpresiva  después de que Javi Rodríguez anotara los dos dobles penaltis que bordaron la primera estrella en el pecho de ‘La Roja’.

La primera insignia nació lejos de Sudáfrica, como muchos se niegan a creer, pero el reconocimiento del balompié ibérico cimentó sus primeras piedras a miles de kilómetros del continente africano. No obstante, la sombra del reinado se alargaría, al menos, cuatro años más, momento en el que Taiwán volvería a izar banderas rojigualdas en el cielo de un pabellón. La Historia aprobó el cambio.

 

Clasificación final:
-Campeón: ESPAÑA.
-Subcampeón: Brasil.
-Tercer lugar: Portugal.
-Cuarto lugar: Rusia.