Drogba y Cech doctoran al Chelsea en Europa

El Chelsea logró imponerse en la tanda de penaltis al Bayern de Múnich. El partido acabó con empate a 1 tras los tantos de Müller y Drogba, en lo que fue un encuentro marcado por el carácter defensivo del Chelsea. Cech paró un penalti en la prórroga a Robben y, después, dos más en la tanda final. El Chelsea levanta por primera vez en su Historia la Champions League.

Drogba y Cech doctoran al Chelsea en Europa
Drogba empató el partido e hizo el tanto definitivo en los penaltis.
Bayern
1 1
Chelsea
Bayern: Neuer,Lahm, Boateng, Tymoschuk, Contento, Schweinsteiger, Kroos, Robben, Müller (Van Buyten, min. 86), Ribéry (Olic, min. 96) y Mario Gómez.
Chelsea: Cech, Bosingwa, David Luiz, Cahill, Ashley Cole, Mikel, Lampard, Bertrand (Malouda, min. 73), Mata, Kalou (Torres, min. 84) y Drogba.
MARCADOR: 1-0 Müller (min. 82), 1-1 Drogba (min. 88).
ÁRBITRO: Pedro Proença (Portugal) amonestó a Schweinsteiger (min. 2) por parte del Bayern y a Ashley Cole (min. 81), David Luiz (min. 85), Droba (min. 93) y a Torres (min. 119) por parte del Chelsea.
INCIDENCIAS: Final de la Champions League 2011/2012 disputada en el Allianz Arena de Múnich ante 68.000 espectadores.

Llegó la noche de Múnich, la cual lleva el Viejo Continente un año preparando. Aquella en la que los ojos del mundo se centran para observar un espectáculo grandioso y, por qué no decirlo, inesperado. Dos equipos antagónicos comparando su historia que se citaron en el majestuoso Allianz para inscribir una línea gloriosa que marcará su libro de ruta. Atrás queda todo y nada porque hoy solo hay un campeón y un equipo que claudica y clava su rodilla sobre el corazón de la Alta Baviera. El fútbol travieso incansable a la hora de escribir los retazos de su devenir, juntó a Chelsea y Bayern para levantar la Orejona en una temporada que no ha sido brillante por ninguna de las dos partes. Madrid y Barcelona se quedaron en el camino, y hoy los protagonistas son otros. No debe temblar el pulso al afirmar, con cierta desazón, que hoy en Alemania se enfrentaron los mejores equipos de la Copa de Europa de este año ya que así lo dictaminó la propia competición.

Asedio sin premio

Los londinenses salieron a la final con una idea bien clara, que no eran otra que amarrar antes que arriesgar. Como si de una continuación de la semifinal que le enfrentó al Barcelona se tratase, el Chelsea dispuso un planteamiento táctico netamente defensivo. Esta idea solo quedaba alterada cuando el equipo alemán tenía un descuido y los ingleses podían salir a la contra. De este modo llegaron sus ocasiones más claras. Quizá convendría hablar en singular y señalar el único disparo a puerta en la primera parte, obra de Kalou. Cuando tratas de defenderte desde el minuto 1 de las oleadas del rival necesitas mucha suerte para salir airoso de tal asedio. El fútbol parecía empeñado en alargar la vida europea de los londinenses ya que desvió lejos de Cech todos los disparos germanos y cuando no pudo ser, puso el palo para mandar al limbo el lanzamiento de Robben.

El equipo de Di Matteo apoyaba su destino en las manos de Cech, en la varita mágica de Mata y en el poderío físico de Drogba, pero les faltó algo más de ayuda para ser una alternativa en el choque. El partido se convirtió en un monólogo de los muniqueses, que a pesar de esperar el planteamiento inglés, se chocaron una y otra vez con un muro imaginario. Heynckes intuyó que el entramado defensivo se derrumbaría con insistencia y superioridad, y cubrió la baja por sanción de Luiz Gustavo con Müller. El Bayern actuaba por oleadas y asustaba al Chelsea que, llamativamente, vio como un premio el pitido del árbitro al descanso que dictaminó el camino de los vestuarios con el inicial empate a nada.

Tras el descanso, pocas variaciones en el guion

El Bayern salió de nuevo decidido a anotar el primer gol de la final, pero las ayudas, las coberturas y el planteamiento táctico de los ingleses era sublime y desbarataba una tras otra las llegadas germanas. Lo cierto es que este estilo que lleva a la práctica el Chelsea te puede gustar más o menos, o directamente nada, pero le ha permitido jugar la final y sobrevivir a ella ante la superioridad evidente del Bayern. De esta manera, los británicos mantuvieron la defensa plantada en su área y buscando, a cuentagotas, las opciones atacantes.

Con el paso de los minutos, el Bayern pareció acusar el agotamiento de chocar una vez y otra contra el muro azul, pero el balón al Chelsea no le duraba nada, por lo que se volvía continuamente a la misma tónica. Se trataba de una auténtica lucha mental que el Chelsea trataba de ganar a través del aburrimiento, pero tanto fue el cántaro a la fuente, que Müller acabó por batir la portería del checo. El gol llegó cuando se entraba en la fase final del tiempo reglamentario y con un Thomas tremendamente exhausto, dando claras evidencias de estar a punto de arrojar la toalla para pedir el cambio. Sin embargo, las fuerzas le mantuvieron en pie lo suficiente para cabecear un preciso envío desde la banda izquierda y hacer el primero a falta de diez minutos. El estadio estallaba de júbilo a la vez que entendían que tras lo visto sobre el terreno de juego, la final tenía ya un claro color.

Este gol despertó del letargo a Di Matteo y sacó al terreno de juego a Fernando Torres. Con poco tiempo por delante, el Chelsea se fue a pecho descubierto hacia el empate y el delantero español forzó un córner. El balón que botó Mata desde la derecha era delicatesen, pero el remate virulento de Drogba a las redes, para enmarcar. El gol del empate forzó la prórroga y afectó sobremanera al Bayern que en lo que quedó de final no recuperó el dominio abrumador. El Chelsea como un funambulista, anda sobre el alambre, pero tiene red y se llama Didier Drogba.

Un tiempo de prórroga para cada uno

Los treinta minutos siguientes, que llegaron tras el empate de Drogba, no tuvieron un claro dominador. Atrás había quedado los noventa minutos de agobio germano y dieron paso a un cambio positivo del Chelsea que encontró en Torres un desahogo. A pesar de esto, la prórroga tenía predestinado otro golpe mental más al Bayern y llegó de penalti. Arjen Robben erró el lanzamiento ante un Cech imperial que desbarató la ocasión que había llegado después de que Drogba derribase en el área a Ribery. Fue un nuevo golpe anímico del que tardó en reponerse.

Precisamente, tuvo que llegar el descanso de la prórroga para que el Bayern se plantease de nuevo las cosas y volviera por la senda que había marcado durante la mayor parte del encuentro, sin embargo las ideas y las fuerzas no acompañaban. Como tampoco acompañaban Ribery y Müller, que habían sido sustituidos previamente. De esta forma, el empuje final germano fue más sencillo de soportar y Di Matteo consiguió lo que quería, forzar la tanda de penaltis. Se había jugado la final a una carta y fue precisamente la que le tocó.

Cech vuelve a hacerse grande y desnivela la final

La tanda comenzó de la peor forma posible para el Chelsea, que también ahí tuvo que remar río arriba tras el fallo de Juan Mata. Todo parecía abocado, de nuevo, a un final con el Bayern levantando su quinta Champions, sin embargo llegó el fallo de Olic que niveló la final. Cech había vuelto a aparecer en los penaltis, donde precisamente no volvió a asomar Robben.

Tras el fallo de Ivica Olic, llegó el gol de Ashley Cole y un nuevo fallo germano en las botas de Schweinsteiger. El mediocentro se volvía a topar con Petr Cech y dotaba a Drogba de la posibilidad de lanzar para ganar. Didier Drogba, omnipresente en la recta final de la Champions, no falló y coronó al Chelsea como el mejor equipo de Europa.

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