A 18 días de la final

De la misma manera que el 5-0 del Camp Nou deformó la previa de 'La Guerra de Los Clásicos', otorgándole al Barcelona una aura de invencibilidad y al Madrid un tamaño minúsculo ante un rival inabarcable, la final de la Champions 2009 amenaza con desvirtuar la aproximación al partido más importante del curso.

A 18 días de la final
A 18 días de la final

El Barcelona es favorito. Obvio. El equipo azulgrana ya es de leyenda. Su fútbol encandila al mundo, que a día de hoy sólo discute el lugar que debe ocupar en el podium del Olimpo del balompié. Pero este Barça no es el de Roma, ni el Manchester el que batalló por su cuarta Champions en una primaveral tarde-noche italiana hace dos años.

Aquel Manchester brillante, armado con un ataque de relumbrón, se sentía más obligado que el de hoy, menos mediático, aunque igual de resolutivo. La presencia de Cristiano y Tévez invitaba más a la alegría que el de ahora, que nos acostumbró a fortificarse, a plantar una muralla y dejar casi siempre a un tipo solo arriba.

Sabe el ManU cerrar los espacios, ahogar el juego del rival sin importarle un pimiento regalar el balón, aunque no puede tampoco plantear el encuentro a la Mourinho.

Ferguson dispone de un triángulo de hormigón en la retaguardia: Van der Sar se marchará tras la final porque le apetece, ya que sus paradas continúan a la altura del currículum bestial que adorna su carrera. Ferdinand-Vidic son infranqueables por arriba, impetuosos por abajo, una pareja de centrales a la altura de la mejor que puedan imaginar.

Ryan Giggs es una debilidad. Su inteligencia le ha permitido adaptarse como (casi) nadie a los cambios del entorno y de su físico. Mueve a los Red Devils con la misma facilidad pasmosa con la que desbordaba rivales pegado a la línea de banda de cualquier estadio del mundo.

Wayne Rooney ha experimentado posiblemente el cambio más bestia desde la final de hace 2 años. Tras atravesar por un momento muy delicado en el arranque de la camapaña, es ahora un jugador más completo. A la capacidad goleadora de siempre, hay que unirle unas enormes aptitudes en la generación/distribución de juego. En ocasiones, es más fácil encontrarlo pegado a Carrick o a Giggs que cerca del área.

Allí siempre está Javier Hernández. Lo del Chicharito es un escándalo. Menos plástico que casi cualquier delantero que imaginéis, pero con un acierto fuera de lo común.

Ferguson tiene además un puñado de jugadores formidables para arropar a los hombres que forman la columna vertebral del ManU.

El United es diferente al de Roma. Y el Barcelona también.

El equipo de Guardiola ha memorizado/profundizado en una filosofía de juego que no traiciona bajo ningún concepto. Sin embargo, llega sin frescura, con los jugadores más importantes sin aliento tras tres veranos sin pausa; recuperando hombres a la carrera y con menor fiereza arriba. Aquel Barcelona que se coronó en 2009 disponía de un Henry que rozó su mejor nivel para ganar el único trofeo que le faltaba y de un Eto'o siempre hambriento y certero.

Existen, creo, demasiadas diferencias para agarrarse a Roma 2009 como verdad absoluta. En 19 días, veremos si el desarrollo de la final se asemeja al de hace dos años.

En Twitter: @Miguel_An_Roman