Lío a la vista

Lío a la vista

Ander Herrera será sometido a una operación de pubis tras descartar esa opción en verano para poder ir a los Juegos Olímpicos. El jugador agotó sus vacaciones y negó estar lesionado pese a que Milla lo reconoció en Londres. Estará al menos mes y medio de baja

El Athletic no gana para disgustos. Cuando parecía que las aguas se calmaban en el seno del club tras la rueda de prensa de Josu Urrutia, una nueva polémica estalla. Esta vez el protagonista del infortunio es Ander Herrera, que tendrá que ser sometido a una operación de pubis, intervención que descartó en verano para poder ir a los Juegos Olímpicos de Londres. La decisión traerá cola entre la afición y la entidad bilbaína se enfrenta a un doble problema: por un lado la decisión del jugador de anteponer la selección al club y por otro la propia autoridad del Athletic, muy cuestionada.

Los problemas de pubalgia del centrocampista vienen de la temporada pasada. Entonces los servicios médicos del club recomendaron la intervención quirúrgica para corregir la dolencia, pero el excelente papel del equipo en la Europa League y Copa del Rey  pospuso cualquier tipo de intervención. En vez de eso, el Athletic diseñó un plan de tratamiento y recuperación especifico, que obligaba a Marcelo Bielsa a sustituir al mediapunta en los descansos de prácticamente todos los partidos. Con el jugador muy mermado físicamente, se llegó al verano, momento en el que se esperaba que el jugador pasase por quirófano.

Sin embargo el verano llegó y con él los Juegos Olímpicos de Londres, donde el blbaíno tenía un puesto asegurado. Pese a los deseos del club, el jugador impuso su criterio personal y tras trabajar en un plan para minimizar los dolores viajó con el resto de integrantes como si nada pasara. Ya entonces determinados medios exigieron explicaciones a la institución sobre la situación de un futbolista que un mes antes no podía ni chutar el balón. La entidad calló.

Tuvo que ser el jugador el que saliera a la palestra horas antes de tomar vuelo a tierras inglesas para asegurar que tras “un  estricto trabajo de prevención” sus problemas estaban superados, explicación que calmó los ánimos.

Milla enciende las alarmas

Pero la competición olímpica comenzó y la no inclusión de Herrera en el primer once inicial levantó las primeras sospechas. Luis Milla, al ser preguntado tras el esperpéntico encuentro contra Japón, lo explicó de manera clara: “Ander tiene un problema de pubis y no está para jugar los 90 minutos”. Tampoco las declaraciones del futbolista ayudaron. Tras asegurar en Lezama que estaba recuperado, en Londres patinó con unas declaraciones que pusieron en tela de juicio su profesionalidad: “No estoy al cien por cien por un problema de pubalgia. Es algo que todos sabíamos pero aún así quería estar aquí para ayudar al equipo aunque fuera jugando tres minutos por partido”.

Es decir, que Herrera confirmaba lo que muchos se temían: pese a estar lesionado, había decidido no operarse para estar en los Juegos Olímpicos con la selección, sabiendo que su deseo repercutiría de manera negativa en su presencia con el Athletic una vez empezado el curso.

Las palabras de uno y otro generaron el consecuente revuelo y Ander tuvo que dar la cara a su llegada y calmar los ánimos de nuevo. Tras aterrizar en Bilbao negó rotundamente que estuviera lesionado y aseguró que su participación se vio limitada “por un proceso de readaptación por el cual no era conveniente que jugase todos los minutos, algo que sí podré ir haciendo en Bilbao”. Después de aquello, todas y cada una de las intervenciones públicas del futbolista han parecido un interrogatorio sobre el estado de su maltrecho pubis. En todo momento él ha negado cualquier tipo de operación.

No obstante, las buenas palabras no han podido evitar una vez más la realidad. Ander Herrera ya estaba lesionado hace 8 meses y hasta que no se opere no sanará, razón por la que hoy será sometido a una intervención que le mantendrá apartado del equipo un mínimo de 4 semanas. Con el Athletic sumido en plena competición, el debate sobre las decisiones de jugador y club es inevitable.

Por un lado está el jugador, que ya no puede ocultar que decidió ir a las Olimpiadas lesionado, pese a que sabía que el club que le paga y que invirtió el año pasado 8 millones de euros en su figura sufriría las consecuencias. En plena crisis institucional, en la que se ha cuestionado mucho el compromiso de los jugadores tras el tema de Javi Martínez y Llorente, la actuación de Herrera no hace sino arrojar más leña el fuego.

Por otro lado está la capacidad del club para imponer su ley. Es difícil imaginar que el Athletic haya apoyado la decisión de Ander de ir a los Juegos lesionado. La evidencia de que el futbolista ha impuesto su voluntad es clara, por lo que el Athletic deberá dar explicaciones rápidamente si no quiere que su autoridad se cuestione.

Lo importante ahora es que Ander Herrera se recupere y se reincorpore a cuanto antes a la disciplina de Bielsa. Si para final de año está completamente curado, su aportación será bastante mayor que la de la temporada pasada. Sin restricción de minutos, Herrera está llamado a ser uno de los baluartes del club en los próximos años. Hace año y medio el Athletic hizo una gran apuesta que ahora se pone en duda. Lo mejor es que todo quede en una pequeña mancha.