El Athletic se atasca ante el Málaga y sigue sin despegar

Los rojiblancos han empatado a cero ante un Málaga que pese a no proponer nada, pudo llevarse los tres puntos de La Catedral. En un partido donde la jornada europea pasó factura en ambos equipos, ninguno de los dos consiguió batir al guardameta rival. El partido no tuvo sobresaltos, más que algunos destellos intermitentes de la calidad intrínseca de algunos jugadores. En los momentos previos al encuentro, San Mamés rindió homenaje a la figura de José Ángel Iríbar, uno de los mejores jugadores de la historia del Athletic.

El Athletic se atasca ante el Málaga y sigue sin despegar
Athletic Club
0 0
Málaga C.F
Athletic Club: Raúl; Iraola, Ekiza, Gurpegui, Castillo; Iturraspe; Susaeta, De Marcos, Muniain (Toquero, min.87), Isma López (Ibai Gómez, min.46); y Aduriz (Llorente, min.46).
Málaga C.F: Caballero; Gámez, Demichelis, Weligton, Monreal; Toulalan (Iturra, min.78), Camacho; Joaquín (Portillo, min.67), Isco, Eliseu; y Saviola (Santa Cruz, min.57).
ÁRBITRO: Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Gurpegui, Aduriz y De Marcos, y a los visitantes Demichelis, Weligton y Jesús Gámez.
INCIDENCIAS: Unos 36.000 espectadores en San Mamés.

Ambiente especial, y jornada histórica en San Mamés. Dejando a un  lado el buen partido que estaba por venir, en los prolegómenos del encuentro se homenajeó a una de las figuras más importantes de la gloriosa historia del Athletic Club, que no son pocas. José Angel Iribar, ‘’el Txopo’’, pudo disfrutar, cincuenta años después de su debut, de un merecido homenaje a su trayectoria donde los aficionados rojiblancos acudieron en masa para rememorar y cantar aquello de ‘’…como Iríbar  no hay ninguno’’. Detrás de ‘’el txopo’’ , en fila y todos juntos, se reunieron todos los guardametas que le sucedieron en la meta rojiblanca para completar un homenaje histórico a la par que emocionante.

Contundencia estéril

El partido empezó con fuerza, tras los resultados cosechados en San Mamés, véase la dolorosa derrota ante el Betis en la primera jornada  y la sufrida victoria ante el Valladolid en la tercera, los pupilos de  Bielsa tenían como objetivo sumar los tres puntos en feudo propio. Y así lo demostraron, primer minuto, y primera tarjeta para Gurpegi, que llegó tarde en su intento de robar un balón al rival. El partido anunciaba buenas sensaciones para la parroquia local, los jugadores salieron entregados a presionar y recuperar el balón para volcarse al ataque, dio fe de ello un disparo de Susaeta que, apenas siete minutos transcurridos desde el pitido inicial, no encontró paradero y se fue alto.

Raúl fue héroe, y casi villano

Lo comido por lo servido, en la siguiente jugada, Jesús Gámez puso a prueba a Raúl Fernández, guardameta que defendía la malla rojiblanca, que resolvió con solvencia. Buena noticia en la portería, no tanto en la defensa, donde Xabi Castillo falló en el flanco izquierdo. Parecía que el joven portero podía convencer –por fin- a los aficionados bilbaínos de su valía. Precisamente, muchos de ellos se habían convocado en la Catedral para homenajear a uno de sus grandes porteros. Acto seguido, el que había salvado los muebles en la anterior acción, estuvo a punto de empeñarlos al peor postor, el guardameta –debutante esta temporada en liga- le faltó poco para regalar el primer gol al ataque rival. La acción aconteció en una mala salida del propio Raúl , que con la intención de recibir el balón con los pies, se topó de sopetón con un delantero rival.

Mejoran las sensaciones

Los rojiblancos estuvieron más ordenados atrás de lo que habían demostrado en anteriores partidos, pero en esta ocasión, el ataque no tuvo la lucidez para hacer daño a la defensa malagueña. El Málaga no hizo mucho más,  un disparo de Monreal desviado por Gurpegi, fue una de las ocasiones más claras del equipo andaluz. Aunque la mejor ocasión de los blanqui celestes sería minutos después, en una jugada magnífica entre Isco y Monreal, donde el navarro recibiría de espaldas y no lograría rematar. En el último cuarto de hora, los locales se crecieron y explotaron las bandas, sobre todo la derecha mediante Susaeta y De Marcos. La mejor ocasión del partido sucedió en los últimos minutos del primer tiempo donde Iturraspe, que cada vez se parece más a aquel jugador que deslumbró a Europa la temporada pasada,  asistió a De Marcos. Éste lo intentó con una vaselina que se fue desviada y que no pudo aprovechar Aduriz. El encuentro tampoco estuvo exento de polémica, el colegiado Mateu Lahoz no pitó un posible penalti a Aduriz por un claro agarrón dentro del área, pero si amonestó al propio Aritz y a Wellington en una acción aislada minutos después.

Llorente entró en el descanso

Tras el descanso, Marcelo Bielsa movió hilos y cambió a Llorente e Ibai Gómez por Aduriz e Ismael López respectivamente. Pareció surtir efecto, aunque esa sensación fuese debida a que el propio Llorente es de esos pocos jugadores que con solo tocar el balón, adelanta un síntoma de peligro. Por parte del Málaga, Pellegrini relegó al ‘’conejo’’ Saviola al banquillo e introdujo a Roque Santa Cruz.

''Racaneo'' y arreón final

La segunda parte sucedió sin demasiadas sorpresas ni altibajos, partido correcto de ambos, donde el Athletic arriesgó algo más que un rácano Málaga, que al parecer da por bueno el punto en campo ajeno. Iker Muniain,  uno de los jugadores más activos del partido, se topó con la dureza de los defensas malagueños y en especial de Demichelis, que aprovechó la premisa de Mateu Lahoz de que ‘’deja jugar’’. El propio argentino evitó una de las mejores ocasiones del cuadro bilbaíno, despejando un balón que apuntaba al pie de  Óscar de Marcos, que de no ser por la agudeza del defensa malagueño, habría marcado a placer el primer tanto del partido.

Mateu Lahoz ''dejó jugar''

En una apuesta por mejorar el ataque andaluz, Pellegrini dio salida a Joaquin e introdujo a Portillo, aunque el resto del equipo no parecía tener intenciones de aprovechar la nueva incorporación ofensiva. La imagen que resumía el planteamiento malagueño fue concluyente:  mientras los jugadores rojiblancos cocinaban la jugada en el centro del campo, el Málaga se limitaba a esperar atrás impasible. Aunque, esa impasibilidad se transformaba en latigazos según las circunstancias del encuentro. Un ejemplo fue el de Eliseu. El portugués armó su pierna cual fusil y lanzó un disparo que podría haber abierto el marcador de no ser por la buena intervención de Raúl.

Arreón bilbaíno

Si en el último cuarto de hora de la primera parte, el Athletic despertó, en la segunda pasó al revés. El Málaga, hasta  el momento conservador y conformista, salió a por el partido y tuvo oportunidades para llevarse los tres puntos de San Mamés. Primero, en un córner por medio de Toulalan y después mediante una ocasión de Isco donde demostró que es uno de los jugadores con más futuro de nuestra liga.

Ambos pudieron ganar el partido

En los minutos finales, nueva vuelta a la tortilla, el Athletic intentó dar un arreón final. Willy Caballero con una muy buena parada a disparo de Susaeta y un despeje de Wellington en los minutos finales, evitaron el delirio en la grada bilbaína. De nuevo, el Athletic consiguió un punto que sabe a poco  después del tremendo esfuerzo realizado por el equipo. Al parecer, a los rojiblancos no se le dan bien los homenajes, aunque bien pudo ser peor.

Pudo ser peor

Con este empate, el Athletic consigue su quinto punto de quince posibles y se sitúa en decimoquinto lugar por delante del Real Madrid y tras el Valencia. Por otra parte, el Málaga cede la segunda posición al Mallorca y se coloca por delante del invicto Atlético de Madrid con once puntos. Conclusión rápida, Europa pesa. De meditarse más, podríamos encontrar razones más complejas y secundarias como la factura que puede acarrear a largo plazo la tremenda exigencia a la que están expuestos los jugadores bilbaínos.  En definitiva, no se pudieron regalar los tres puntos a Iríbar, pero –valga la redundancia- pudo ser peor.

Resúmen del encuentro