¿Hay debate en la portería de San Mamés?

¿Hay debate en la portería de San Mamés?

La más que probable continuidad de Raúl como portero titular a raíz de la lesión de Iraizoz, ha proporcionado a determinados sectores la oportunidad perfecta para reabrir un debate de dudosa existencia.

El pasado domingo Raúl Fernández, portero suplente del Athletic,  de 24 años, ocupó la portería rojiblanca en detrimento de Gorka Iraizoz, aquejado de un golpe en la rodilla. No era un día cualquiera, sino el del homenaje al guardameta más grande que ha tenido nunca el club rojiblanco y uno de los más influyentes de la historia de fútbol: José Ángel Iribar. Si defender las redes ante el Málaga era ya de por sí un panorama complicado, hacerlo el día en el que se rendía tributo al ‘chopo’ elevaba la responsabilidad.

Lo cierto es que Raúl cumplió, como siempre que se han requerido sus servicios. Hasta el partido contra el Málaga, el vizcaíno sumaba cuatro encuentros oficiales con la elástica rojiblanca. Sólo en uno de ellos, el Athletic se jugaba algo (contra la Real Sociedad, el día de su debut). El resto fueron situaciones de puro trámite en las que Iraizoz no jugó por precaución (ante el Getafe y PSG la temporada pasada y contra el Helsinki este verano). Se puede decir que contra el Málaga fue su segundo gran test y lo salvó con nota.

Tampoco es que el partido realizado fuera superlativo e incluso cometió dos errores graves en malas salidas, pero atajó con solvencia todo lo que le tiraron y dio la sensación de tranquilidad. Cuando Raúl está en el campo, el resto de jugadores sabe que no tienen que estar pendientes del portero, algo que no siempre ocurre cuando es el guardameta de reparto el que sale a escena.

Su titularidad no sería algo más que una mera anécdota si no fuera porque la vuelta de Iraizoz es una incógnita. La resonancia magnética que le realizaron ayer sirvió para descartar una grave lesión, pero su rodilla sigue inflamada, lo que ha catapultado a primer plano el debate  sobre la portería del Athletic.

En las últimas dos temporadas, la popularidad de Iraizoz ha descendido considerablemente entre un sector de la grada, hasta el punto de convertirse en el foco de las iras de algunos. Sin  ir más lejos, el pasado jueves los pitos que tiene que soportar Llorente se repartieron  también con el guardameta, pese a que el navarro no hizo absolutamente nada malo. La accidentada irrupción de Raúl y su probable participación en los próximos partidos no ha pasado desapercibida para la prensa y determinados medios de comunicación empiezan a exigir un cambio bajo palos.

La situación es compleja y no está exenta de polémica ¿Realmente Iraizoz está tan discutido como algunos dicen? Puede que sí, pero no es menos cierto que esta repentina apuesta por un portero que apenas ha jugado tiene cierto tufo a campañas ya conocidas. Juanjo Valencia, Imanol Etxeberria, Iñaki Lafuente o Dani Aranzubia ya sufrieron en sus carnes el acoso y derribo por parte de algunos.

La realidad es que poner en tela de juicio a quien defiende la portería del Athletic se ha convertido en una práctica demasiado habitual en Bilbao. Parece que ningún portero sirva y que los que vienen detrás siempre sean mejores. Desde Iribar, sólo Zubizarreta se salva de la quema, lo que debería servir para la reflexión.

Nadie discute que Raúl no sea un buen portero, pero Iraizoz está sobradamente consagrado en primera. El problema es que desde un tiempo a esta parte, determinados sectores se dedican a magnificar sus fallos constantemente y eso pasa factura. El domingo sin ir más lejos, Raúl hizo una salida con los pies que a punto estuvo de costar un gol. Poco o nada se dijo, pero revolotea la duda de qué hubiera pasado si el protagonista hubiera sido el primer espada.

Ahora se pone al navarro en el punto de mira y se pide la titularidad del bilbaíno. La nómina de porteros no acaba ahí. En el Bilbao Athletic está Kepa Arrizabalaga, que sustituye a Aitor Fernández, la gran esperanza de los últimos años y que ya ni está en Lezama. También queda la opción de Iago Herrerín, repescado este año y cuya temporada en el Numancia (donde está cedido) es notable hasta el momento.

Un grupo de porteros,  todos muy buenos, que garantizan el futuro de la entidad. El problema es que esa ventaja, lejos de ser motivo de alegría se utiliza como arma con la que enfrentar a unos contra otros. Casos que por desgracia  ya hemos visto antes en San Mamés.