El Athletic se mete en un lío

El conjunto rojiblanco, al que se le agota la excusa de la crisis veraniega, naufraga en Anoeta con una segunda parte esperpéntica. El preocupante estado físico de algunos jugadores y la incapacidad de Marcelo Bielsa para encontrar soluciones, dejan al equipo con 5 puntos y mañana podría cerrar la jornada en descenso. Iraizoz fue el mejor y Griezmann y Vela marcaron los goles locales. El Athletic ha tirado una vez a puerta en los dos últimos partidos. Foto: Jon Gorostola

El Athletic se mete en un lío
Real Sociedad
2 o
Athletic
Real Sociedad: ZUBIKARAI, ESTRADA, MIKEL, IÑIGO, DE LA BELLA; MARKEL, ILLARRA (CADAMURO MIN. 81), ZURUTUZA (CHORY CASTRO MIN. 74), XABI PRIETO, GRIEZMANN Y AGIRRETXE (VELA 68).
Athletic: IRAIZOZ, AMOREBIETA, GURPEGUI, IRAOLA, X. CASTILLO (LLORENTE, MIN.66), DE MARCOS, ITURRASPE (SAN JOSÉ MIN. 53), I. LÓPEZ (IBAI MIN. 61), MUNIAIN, SUSAETA Y ADURIZ.
MARCADOR: 1-0 GRIEZMANn (MIN. 62) 2-0 VELA (MIN. 71)
ÁRBITRO: CLOS GÓMEZ. COLEGIO ARAGONÉS. AMONESTÓ A ITURRASPE (MIN. 8), GURPEGUI (MIN. 24), ILLARRAMENDI (MIN. 48). EXPULSÓ A AMOREBIETA POR DOBLE AMONESTACIÓN (MIN. 64 Y 71)
INCIDENCIAS: ESTADIO DE ANOETA, LLENO ABSOLUTO

Si hace un año, por estas fechas y en una situación parecida, el partido de Anoeta sirvió al Athletic para levantar el vuelo y trazar el inicio de una brillante trayectoria, esta temporada la imagen ofrecida sirve para confirmar que entre aquel equipo y el actual hay una distancia sideral. Los rojiblancos llevan semanas caminando por el borde del precipicio y hoy por fin se han caído. El escudo de la crisis institucional utilizado hasta ahora ya no sirve y es hora de afrontar la realidad. Tras seis jornadas de Liga, los de Bielsa muestran carencias preocupantes y la situación, incómoda hasta ahora, puede tornarse en grave si no se corrige en las próximas fechas.

La afición tiene motivos para estar cuestionándose muchas cosas tras lo visto en San Sebastián. No hay escenario en toda la primera división que más haya motivado a los rojiblancos en las últimas fechas, pero ni por esas. Lo peor no fue perder, algo siempre posible cuando de derbis se trata, sino la imagen ofrecida.

La primera parte cumplió el guión típico de un partido de esta índole. Ambos equipos salieron al cien por cien, con un ritmo frenético y luchando cada pelota como si fuera la última. Ante tanto impulso y pelea hasta la extenuación, en los primeros 30 minutos apenas se jugó al fútbol. Las continuas faltas dieron como resultado un juego sin tránsito donde lo más destacado fue un disparo de De Marcos desde fuera del área que se perdió por poco por parte visitante y un lanzamiento de falta de Griezman que Iraizoz despejó sin problemas por parte local.

A medida que el partido avanzó, las revoluciones de los 22 protagonistas disminuyeron considerablemente y se empezó a ver algo de fútbol. Los locales se ajustaron a las exigencias del guión e intentaron llevar la batuta del partido, pero el Athletic se mostró sólido en defensa. De hecho, los de Bielsa dieron la sensación de ser más profundos, pero demostraron una vez más ser incapaces de alcanzar la regularidad exigida a un equipo con aspiraciones europeas.

Ocurre que el Athletic ha corregido notablemente sus problemas defensivos. No es que la retaguardia sea ahora una muralla espartana, pero al menos aporta las garantías necesarias para la primera división.  Sin duda alguna la noticia sería motivo de alegría si no fuera por el preocupante nivel ofensivo que asola al conjunto. Avanzan los partidos y ese desenfreno goleador que se vio en jornadas anteriores ha desaparecido. Ya no es que el Athletic no marque, es que apenas inquieta a las zagas rivales. A algunos jugadores les falta el aire, pero el principal problema tiene nombre y apellido: Fernando Llorente. La alargada sombra del internacional se empieza a notar y el equipo le echa de menos y añora su referencia. Bielsa lo sabe, pero poco importa. El técnico parece dispuesto a apostar por el riojano sólo cuando el equipo tiene la soga al cuello, una fórmula que poco resultado puede dar.

Todavía en el primer tiempo, el Athletic tuvo solvencia para pisar área ajena en superioridad en más de una ocasión,  pero fue incapaz de hacer la más mínima oportunidad. De Marcos falló todo lo que tuvo en sus pies, Muniain se perdió en batallas estériles e Ismael no tuvo profundidad. Nada que reprochar en cuanto actitud, pero sí en el estado físico, pues la evidente falta de oxigeno de jugadores que el año pasado se comían la hierba es ya imposible de ocultar. Puede que el empeño del entrenador en no variar nunca de hombres tenga algo que ver.

Ante la escasa prestación en ataque visitante, la Real se vino arriba y sin hacer absolutamente nada, pudo irse con algún gol al descanso. Iraizoz, portero que para determinados sectores no  es válido, se lució a remates  de Griezmann e Illarramendi. Pese a los últimos minutos de asedio realista, el Athletic consiguió salvar la primera parte, periodo maldito esta temporada (siete goles en contra y ninguno a favor).

Segunda parte lamentable

Con todo por decidir, se esperaba que los leones gozasen de oportunidades en la segunda parte pero nada más lejos de la realidad. Para sorpresa de todos, esa versión Mr. Hyde que acompaña al equipo desde el inicio de temporada volvió a manifestarse en forma de desastre total. El orden posicional visto hasta entonces y la seriedad defensiva desaparecieron y los rojiblancos volvieron a la senda del Betis, Atlético o Espanyol: un equipo partido entre defensa y ataque, completamente desdibujado y sin argumentos.

La Real evidentemente no desaprovechó el regalo y se dio el gustazo de su vida. Los ‘txuri- urdin’ jugaron con el muñeco roto y regalaron a la grada minutos para disfrutar y, por qué no decirlo, para restregar la victoria a la afición bilbaína. Con todos sus hombres ofensivos entrando como Pedro por su casa en el área de Iraizoz, fue Griezmann el que logró el merecido premio en el 62, al definir con la derecha una buena jugada local. Nueve minutos después, Vela transformaba un penalti por manos de Amorebieta, expulsado en esa jugada.

Mientras la Real pintaba la cara  a los visitantes, desde el banquillo la idea para revertir la dinámica del partido fueron una vez más Ibai y Llorente, que cambian el panorama cuando salen, pero que una vez más salieron tarde. Esta vez ni siquiera aportaron nada y hasta el final sólo el buen hacer del cuestionado Iraizoz evitó una nueva goleada.

De todo este despropósito no se salva ni Marcelo Bielsa, al que sería injusto no responsabilizar de muchas de las carencias del equipo. Determinadas decisiones no están ayudando a pulir los errores conocidos y la situación se torna preocupante. Vive el rosarino su momento más difícil como técnico y se nota. El próximo partido de Liga será contra Osasuna en San Mamés y urge un cambio, ya sea de fichas, de estrategia o de las dos. Lo del Athletic ya es una realidad y toca revertirla lo antes posible.