El partido más difícil de Ander

El centrocampista bilbaíno se enfrentará al Zaragoza, equipo en el que ha desarrollado la mayor parte de su carrera deportiva.

El partido más difícil de Ander
Herrera, en el partido contra el Zaragoza la temporada pasada. (Foto: Archivo VAVEL)

“Nunca voy a olvidar al Real Zaragoza donde me he sentido muy feliz”. Con estas palabras de agradecimiento, Ander Herrera se despedía de la afición del club donde se  había criado y crecido como futbolista y era presentado como jugador del Athletic. Su fichaje, de 8,5 millones de euros, fue una de las últimas decisiones de Fernando García Macua, antecesor de Urrutia, y durante las primeras semanas, el centrocampista tuvo que lidiar con la expectación que había generado Marcelo Bielsa.

Mientras que la afición rojiblanca se ilusionaba con los resultados que los pupilos del entrenador argentino conseguían, Herrera desplegaba algunos detalles que le habían convertido en un futbolista de calidad en el equipo aragonés. Había sido canterano zaragocista y había debutado en Primera División el 29 de agosto de 2009 en un partido contra el Tenerife aunque ya había marcado su primer gol con la primera plantilla tres meses antes. El vizcaíno apenas tenía 20 años pero enseguida asumió la responsabilidad dentro del club y no la abandonó hasta su despedida.

Stop a su progresión

El futbolista bilbaíno, a los pocos partidos de haber debutado con el Athletic, ya mostraba pinceladas de lo que podía hacer cuando el juego circulaba por sus piernas. Los aficionados se entusiasmaban con su repertorio, pero el 11 de septiembre de 2011 todo cambió en el partido contra el Espanyol. Herrera tuvo una rotura de meñisco interno de  la rodilla derecha que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante dos meses.

“Nunca voy a olvidar al Real Zaragoza donde me he sentido muy feliz”

Tras ese periodo en el dique seco, el jugador vizcaíno volvió de manera tímida y poco a poco fue adquiriendo la responsabilidad que requería su puesto para fabricar un fútbol y ejercer de nexo entre el centro del campo y la delantera. Así, se asentó de nuevo como titular hasta el puntos de ser unos de los jugadores más importantes en los famosos partidos europeos en los que el Athletic maravilló a medio mundo.

Sin embargo, cuando atravesaba su mejor momento deportivo  las lesiones le volvieron a perjudicar. A principios de 2012 padeció una pubalgia, pero arrastró esos problemas hasta final de temporada con el objetivo de vivir esos encuentros especiales que estaban marcados en el calendario rojiblanco.

La excelente temporada que disputó Herrera le llevó a conseguir un billete para viajar con la selección española sub’21 a los Juegos Olímpicos que se disputaron en Londres, a pesar de que continuaba con las molestias de la mencionada pubalgia. Sin embargo, el centrocampista no pudo continuar el buen hacer de la temporada ya que tuvo que volver antes de lo previsto, sin pasar la fase de grupos tras perder contra Japón y Honduras y empatar con Marruecos.

Segundo año en el Athletic

En el arranque de este año, continuó arrastrando problemas en el pubis y aunque comenzó la temporada con el resto de la platilla, sus molestias no le dejaron jugar al 100% y se vio obligado a pasar por el quirófano el 7 de septiembre. Después de un mes escaso de recuperación, el centrocampista apareció en Mestalla contra el Valencia y en estos últimos dos meses ha demostrado lo que enseñó tiempo atrás. Al  igual que en el momento álgido de la temporada pasada, el jugador es un fijo en la alineación de Marcelo Bielsa y esencial en el juego que el Athletic quiere implantar en los terrenos de juego.

El sábado servirá para que Herrera siga dando pasos de gigante, pero enfrente tendrá al equipo donde ha jugado toda la vida: el Zaragoza. Será el partido más especial y difícil de Ander.