El ala oeste de San Mamés
La banda izquierda del Athletic de Bilbao está siendo de las mayores revelaciones de esta temporada. La pareja formada por Óscar de Marcos e Iker Muniain miden la ilusión de San Mamés. Dinamismo, velocidad, ritmo cardíaco. No es el único que ha llamado la atención. El joven Aurtenetxe se ha hecho con el puesto en el lateral izquierdo.
Antiguamente, en las ciudades romanas, se conocía como “cardo” (de origen latino), a la calle trazada de este a oeste, que pasaba por el centro de la ciudad. Se entiende como el inicio etimológico del término “punto cardinal”, que indica las cuatro direcciones del movimiento de rotación terrestre. Desde la llegada de Marcelo Bielsa al banquillo del Athletic de Bilbao, el punto oeste de su referencia cartesiana ha destacado por encima de cualquier otro punto orientativo del esquema táctico del técnico argentino, que ha implantado un paradigma con enorme éxito con sede en Bilbao. Al contrario que en años anteriores, los leones se han caracterizado esta temporada por no usar el “patadón y tentetieso” que tanto se practicó en diferentes años y que sirvió como excusa por tener un 9 de referencia, corpulento y que va bien por arriba. El taller de Bielsa ha encajado sus engranajes y ha encontrado en su occidente uno de los puntos vitales que más explota en su juego.
Bielsa ha implantado un paradigma con el punto oeste como su referencia cartesiana de juego
Son Jon Aurtenetxe (suroeste), Óscar de Marcos (oeste) e Iker Muniain (noroeste). Cada uno representa un punto cardinal diferente en el esquema táctico de Marcelo Bielsa sobre el césped. En constante actividad, simbolizan una parte importante del balance ofensivo del Athletic. La máxima del entrenador argentino exige una obligada diligencia durante los 90 minutos. Prueba de esta exigencia física se resume en el trabajo de dos horas y media que dura el entrenamiento, sin contar las sesiones de
vídeo u otras prácticas propias del método Bielsa. Poblar el costado es un hábito en el juego del Athletic. Mientras Aurtenetxe contiene, De Marcos y Muniain combinan entre sí avanzando metros. Una pesadilla para cualquiera de sus rivales por el constante movimiento, tanto lateral como central. La verticalidad es una de las puntas de lanza de las que goza este Athletic. No descansan. La presión se inicia en campo contrario. Una asociación que está dando sus frutos.
Jon Aurtenetxe: amo de la posición maldita
Se ha convertido en un fijo en el once inicial del Athletic. Bielsa ha encontrado en su figura un jugador que empieza a liderar el lateral izquierdo, una posición que no encuentra asiento definitivo desde la retirada de Aitor Larrazabal en el 2004, el último que dejó huella en esa colocación. Desde entonces, la zona del lateral izquierdo ha sido un laberinto sin salida para aquellos que lo han ocupado. Por él han pasado jugadores como Asier del Horno (en su segunda etapa como león), Koikili, Balenziaga, Xabier Castillo y Zubiarre, pasados a mejor época.
Aurtenetxe ha presentado sus credenciales a relevar a Aitor Larrazabal en el lateral izquiedo, una posición maldita desde su retirada
Con tan solo 20 años de edad, se ha adueñado del flanco izquierdo de San Mamés. Criado en Lezama, es uno de los niños prodigio de la cantera, saltando del juvenil al primer equipo sin conocer filial intermedio. Se las prometía felices cuando consiguió desbancar a la competencia, pero una luxación de hombro, con su consiguiente paso por el quirófano, frenó su progresión. El Athletic le hizo ficha en julio de 2011, tras su recuperación, y no ha tardado en devolver la confianza la depositada en él. Acomodado en el once, ha participado en 15 ocasiones de inicio en Liga, repartidos en más de 1300 minutos y debutando como goleador contra el Racing en casa.
Su nombre, de los tres del sector occidente, es de los menos mediáticos. No se prodiga en los medios, ni siquiera llama la atención por su juego. Sin embargo, el resultado es óptimo, correcto a la par de cumplidor, sin grandes alardes pero con excelentes actuaciones.
Óscar De Marcos: el año de la consagración
Nadie le dijo que iba a experimentar todos los sabores, tantos los dulces como los agrios, cuando fichó por el Athletic en 2009 procedente del Alavés. El descenso de categoría le hizo cambiar de aires. Su timidez se contraponía con el desparpajo que ofrecía en la mediapunta. Hábil y con recorrido. Esa pusilanimidad que ofrecía en distancias cortas las destrozaba en el uno contra uno sobre el césped. El todopoderoso Barça sufrió su descaro en su debut, anotando en su primer partido como león su primer gol oficial.
Como contraposición a ese notable debut, De Marcos descubrió las mieles del fracaso al verse condenado al banquillo con Joaquín Caparrós como técnico del Athletic. En vez de sumirse en la decepción y el ostracismo, De Marcos consideró propio incidir en que él era el culpable de la suplencia, y por esa razón incurrió en perfeccionar sus habilidades. Quizás sus destrezas eran valiosas, pero no tan necesarias para las exigencias que requería el
guión. Por esa razón, no se amilanó cuando vio que su posición sobre el campo se iba retrasando cada vez más. “Es cierto que estuve un año donde no jugué nada. Parece que todo va mal, pero nunca hay que pensar que estás hundido. Caparrós me enseñó bastantes cosas para defender mejor y gracias a eso he sabido responder a las posiciones donde Marcelo me ha mandado”, recuerda en clave de pasado, presente y futuro.
La llegada de Bielsa al banquillo ha supuesto una burbuja de aire tanto en su confianza como en su juego. Se resume en los 19 partidos como titular (solo ha sido sustituido en 4 de ellos). Sumido en el túnel, supo encontrar la luz y reinventarse. Ha encontrado el acomodo necesario en el interior izquierdo, formando una excelente pareja con Muniain en el ataque y siendo el adonis del técnico argentino para tapar las goteras del equipo. Su llamada a la selección se vocifera y según apuntan los más cercanos a la figura de Del Bosque, podría entrar en la próxima lista contra Venezuela, en Málaga, a finales de febrero.
Iker Muniain: el futbolista de dibujos animados
El menudo delantero, reconvertido en extremo letal, representa la nueva estirpe y la transformación que ha impuesto Marcelo Bielsa en el Athletic. A sus 19 años de edad (recién cumpliados en diciembre), no siente el peso de la camiseta y juega a sus anchas, como si lo hiciera en el patio del colegio.
Estaba considerado como promesa, pero nadie duda en hablar en presente de él como un referente en el once inicial. Se ha confirmado como uno de los mejores jugadores de esta temporada desde la preparación en verano. Dicta los acontecimientos del equipo con su tremenda explosividad y desenvoltura en sus acciones.
Muniain representa la nueva estirpe y la transformación que ha impuesto Marcelo Bielsa en el Athletic
Su labor no se ha quedado reducida a la faceta ofensiva. El laboratorio de Bielsa le ha obligado a incluir en su estilo de juego el bajar a defender y presionar como el que más. Esto le ha obligado en ocasiones a no terminar todos los partidos (hasta en 9 ocasiones en Liga), debido al gran esfuerzo físico que requiere su fulgor.
Sobre él queda todo escrito. El futbolista de dibujos animados, recordando a la frase de Valdano haciendo referencia a Romario. Sus 168 centímetros aguantan estoicamente las embestidas de una marabunta de piernas rivales, que intentan derribarle al paso de sus cabalgadas por la banda. El complemento ideal para asociarse con Fernando Llorente. El socio perfecto de Óscar De Marcos para asestar el golpe final desde el extremo izquierdo.
Estas son las cartas que maneja Marcelo Bielsa en su ala oeste en San Mamés. Clasificado para la final de la Copa del Rey y ocupando puestos europeos en Liga, los leones complacen a su afición. Volviendo al símil del punto cardinal, en el Antiguo Egipto, el término “oeste” hace referencia al punto de entrada al inframundo, que mitológicamente se trata de un término equivalente al “más allá”. Bilbao sueña con hacer historia de nuevo. Comienzan a vestir La Gabarra.





