Los reyes de la ciudad

Hemos querido buscar en la memoria histórica colchonera para encontrar a aquellos jugadores que afrontaban los partidos frente al vecino convencidos de la victoria, aquellos que se creyeron superiores, aquellos que aportaron el convencimiento innato del ganador a su equipo en cada derbi… y ganaron.

Los reyes de la ciudad
Los reyes de la ciudad

Cuando el deseo es tan profundo que no puede esperar más, cuando tus antecesores cayeron en el intento, cuando tu enemigo es más fuerte que nunca; no queda más remedio que mirar atrás, rememorar a quienes en el pasado consiguieron aquello que tanto anhelas.  Esos que supieron vencer los obstáculos te mostrarán el camino.

La noche del  30 de octubre de 1999 queda muy lejos, incluso torna doloroso recuerdo.  Dos goles de Hasselbaink y uno de Jose Mari  superaban el tanto inicial de Morientes y el Atlético de Madrid se imponía por última vez a su eterno rival, en el Santiago Bernabéu, más concretamente.  

La sequía de doce años ha dejado sin saborear la miel de la victoria en un derbi a  Radomir Antic, Luis Aragonés, César Ferrando, Pepe Murcia, Carlos Bianchi, Javier Aguirre, Abel Resino, Quique Sánchez Flores y Gregorio Manzano.

Miedo escénico, falta de compromiso, conspiraciones arbitrales, inferioridad genética…

Diego Pablo Simeone se enfrenta este miércoles a un reto especial  desde el  banquillo, conseguir lo que no logró con la camiseta rojiblanca. Para el “Cholo” fue imposible ganar al eterno rival.  Forma parte de una larga lista de jugadores que no ganaron un derbi: Maxi Rodríguez, Martín Petrov, Kun Agüero, Kiko, Forlán…

Al respecto de la cuestión se han aportado variopintos argumentos: miedo escénico, falta de compromiso, conspiraciones arbitrales, inferioridad genética… lo cierto es que nadie puede hallar la clave de tan longevo asunto.

No siempre fue así.  Aunque los atléticos de primaria no hayan podido verlo con sus propios ojos, hubo tiempos en los que el Atlético de Madrid se imponía en los derbis y los chulapos colchoneros podían presumir de ser los reyes de la ciudad.

El arquero sin guantes

Así era cuando Marcel Domingo aterrizó en Madrid. El portero francés llega de la mano del entrenador argentino Lino Taioli con el objetivo de ganar la Liga. Tras dos años con Emilio Vidal en el banquillo cosechando terceros puestos, el Club quiere dar el salto de calidad definitivo.  

Marcel acostumbrada a vestir uniforme de colores estridentes. Era guapo y no le importaba que le miraran. Tenía bien claro lo que pensaba y si le daban la oportunidad no dudaba en compartirlo. “El arbitraje español es una mierda… Aquí los árbitros buenos solo para el Madrid y el Barcelona. ¿Y nosotros qué? ¿Somos una mierda o qué? “comentaría años más tarde, en su etapa de entrenador.

Porque Marcel fue monje antes que fraile. Fue portero sin guantes, de colocación. Visionaba el ataque desde el área del Metropolitano. Instauró lo que hoy se considera santo y seña del Atlético de Madrid: el contragolpe.

La portería del Atlético de Madrid había encontrado un nuevo dueño que quería hacer Historia. Sólo pudo marcarle Molowny en Chamartín. El francés logró la victoria en su primer derbi; con los goles de Vidal y Escudero, el lado colchonero de la ciudad explotó de júbilo.

Desde las zonas nobles del Paseo de la Castellana pedían explicaciones a los suyos, dolidos aún por la goleada infligida por la “delantera de la seda”  en la temporada anterior.  “Mike” Keeping, entrenador del Real Madrid, se tomó pronta venganza en el Metropolitano.  Marcel tuvo que recoger los balones de Olmedo y Pahiño desde el fondo de la malla y probar, también, la hiel de la derrota.

Zamora en su estreno en España con una media de 1,16 goles por encuentro , Domingo, no pudo ganar la Liga en su primer año (1948-1949), ocupando el cuarto puesto en una campaña que lideraría el Barcelona seguido de Valencia y Real Madrid. 

Pasarían dos años hasta que Marcel tomara rumbo, de nuevo,  a Niza para defender la portería del OGC. Dos Ligas, dos temporadas de domino atlético en la competición local (1949-1950 /  1950-1951). Especialmente la segunda, con la aparición de la “delantera de cristal” formada por: Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya, Carlsson y Escudero.

La delantera de cristal

La calidad, tamaño, color y forma de los cristales dependen de la presión y composición de los mismos. El que saltaba al césped del Metropolitano era brillante, demoledor, vistoso, distinguido por su perla negra.  Entre 1950 y 1951 se disputaron 4 derbis ligueros con pleno de victorias del Atlético de Madrid.  Un total de 18 dianas consiguieron los rojiblancos.

Triangulaciones de seda entre Juncosa y Escudero, regates ratoneros del  rubio Carlsson combinaciones al primer toque de Ben Barek y remates certeros de Pérez Paya, daban a Helenio Herrera goles de cristal.

Eran otros tiempos. Los aparatos de radio de todo el país cantaban goleadas de escándalo provenientes del Estadio Metropolitano. 9-1 frente al Racing de Santander, 7-0 frente al Valladolid, 7-1 al Lleida, 6-4 al Barcelona… 4-0 frente al Real Madrid.

Marcel Domingo jugó seis derbis y ganó cuatro, los tres últimos por 5-1, 4-0,3-6. Tenía una fijación especial, una fecha marcada en rojo en el calendario. El próximo partido contra el Real Madrid.  Aprendió la lección, estudió a sus delanteros, se hizo un experto en frenarles.

Volvió a España como “perico” en la temporada 1952-1953. Dos victorias ante Celta y Sevilla hicieron llegar a los de Scopelli con confianza para afrontar el choque en Chamartín.  El gentío se acomodaba en sus asientos cuando marcó Joseíto. Marcel recibió un gol en el primer minuto. Mediada la segunda parte, Arcas y Mauri dieron la vuelta al marcador. El Espanyol  ganó esa tarde por 1-2. El rey de la ciudad había vuelto.

Marcel Domingo jugó seis derbis y ganó cuatro. Ganó su segundo Zamora. Con 34 años colgó sus camisetas de colores fosforito. Completó su carrera como jugador en 1958 en el Olimpique de Marsella para entrenar.  

Contragolpe como estilo

El Real Madrid de finales de los 60, entrenado por Miguel Muñoz, estaba de moda.  Gento, Amancio, Grosso, Pirri, Sanchís. Un equipo que ganó tres ligas consecutivas entre 1966 y 1969. Don Vicente Calderón, en el nuevo Estadio Manzanares, buscaba un entrenador valiente para acabar con la primacía de los merengues. Marcel Domingo marcó una fecha en rojo en el calendario y se puso a trabajar con una plantilla con velocidad y gol. Dispuso a sus hombres para el contragolpe, estableciendo un sello de identidad perenne, una filosofía de juego que trasmitiría a su pupilo más aventajado.

Con Melo, Martínez Jayo, Eusebio y Calleja frenó la maquina ye-yé en el Santiago Bernabéu. Fleitas igualó el tanto de Adelardo y el marcador finalizó en empate. Luis Aragonés y Gárate deslumbraron esa temporada, compartiendo pichichi con el capitán madridista, Amancio. Fue en el Manzanares, el 15 de Marzo de 1970, cuando los rojiblancos volvieron a ser reyes de la ciudad, antes de ganar la Liga.

Dos goles de Aragonés y uno de Gárate hicieron disfrutar a Marcel Domingo, de nuevo, de la sensación de ganar un derbi. Completó la tarea consiguiendo un nuevo título. La fiesta pasó de Cibeles a Neptuno gracias al francés, acostumbrado a  vestir de gala por las calles de la capital.