Óliver Torres maravilla en la victoria del Atlético de Madrid en Colombia

El conjunto rojiblanco ganó por la mínima (1-2) al Atlético Nacional de Medellín con goles de Kader y Falcao en la segunda mitad, que anularon el tanto de Pajoy en los compases iniciales. Gran versión de Óliver Torres en el campo, que se erigió como el líder que necesita el Atlético de Madrid en la elaboración de juego. Los cambios surtieron efecto en una plantilla que suspira por coger el punto de forma cuanto antes.

Óliver Torres maravilla en la victoria del Atlético de Madrid en Colombia
Atlético Nacional
1
2
Atlético de Madrid
Atlético Nacional: Bonilla, Bernal, Nájera, Murillo, Valencia, Mosquera, Mejía, Álvarez, Micolta, Duque y Pajoy. También jugaron: Alexís Henríquez, Stefan Medina, Macnelly Torres, Diego Álvarez y Sebastián Pérez, Wilder Guisao, Julio Mora
Atlético de Madrid: Asenjo; Silvio, Miranda, Godín (Cata Díaz 84´), Filipe Luis; Mario Suárez, Gabi (Saúl Ñíguez 59´); Cebolla Rodríguez (Kader 59´), Oliver Torres (Raúl García 59´), Arda Turan (Emre 74´); Falcao (Borja 84´)
MARCADOR: 1-0 Pajoy (min 3); 1-1 Kader (min 66); 1-2 Falcao (min 86)
ÁRBITRO: Sebastían Restrepo. Amonestó a Murillo (min 38), Miranda (min 50), Filipe Luis (min 56) y Silvio (min 57)
INCIDENCIAS: Estadio Atanasio Girardot. 16.000 espectadores. Poca presencia debida al alto precio de las entradas. Hubo homenaje a Radamel Falcao antes del comienzo del partido.

Frío. Como las despobladas gradas del Atanasio Girardot, que ni la llegada del campeón de la Europa League ni Falcao sirvieron de aliciente para darle color a una Colombia que se entregó en cuerpo y alma en el aterrizaje de la expedición rojiblanca. Quizás porque el delantero colombiano es hincha de Millonarios y ha admitido querer retirarse vistiendo la elástica de “Los Azules”, rival por antonomasia de Atlético Nacional de Medellín. O quizás por el alto precio de las entradas, que han impedido a los colombianos sumarse a la fiesta deportiva. Ya sea por “hache” o por “be”, el Atlético de Madrid saltó al campo congelado de carne y hueso. Ni el calor con el que se emplearon los jugadores “verdolagas” en el arranque reactivaba la sangre rojiblanca, que no fluía en la conexión entre el centro del campo y la delantera.

No había tiempo para esperar una transfusión de sangre a tiempo que reanimara el interés del Atlético de Madrid en animar las gradas. John Pajoy, héroe que consagró a Nacional de Medellín con la Superliga con dos goles, aprovechaba un error de Silvio, que tardaba en reaccionar ante la veloz arrancada del delantero para plantarse ante Asenjo, amargar el tiro y disparar por bajo con el palentino ya vendido en su área. No había pasado ni siquiera tres minutos para que los “verdolagas” mostraran el camino a seguir a los chicos de Simeone. 

Más rodados físicamente por el inicio de la liga - llevan una jornada, una derrota - , el equipo dirigido por Osorio destacaba por la velocidad y la intensidad con la que se emplearon. De más a menos, coincidiendo con los tiempos en los que el Atlético de Madrid comenzó a asumir el liderazgo del balón, con una muy buena posición sobre el campo, con un gran repliegue tanto a la hora de defender como para salir al ataque, pero carente de intensidad. Ese ímpetu propio del ardor de la batalla, y no de un amistoso descafeinado, fue puesto sobre el verde por Óliver Torres. El extremeño capitalizaba la transición de las jugadas del ataque, conduciendo el balón y observando pases milimétricos a los jugadores de arriba.

A Oliver Torres jugar al fútbol le hace feliz. Pura diversión. Por eso siempre lo hace con la cabeza levantada, porque no se avergüenza con la superioridad con la que reta a las defensas con su corta edad. Audaz. Mira, desafía y se atreve. Nunca solo; siempre con el carácter altruista por bandera. Hace jugar al resto. Se apoya en sus compañeros y les invita al movimiento constante en busca de huecos. Simeone indaga en la búsqueda del nexo que enganche con Falcao, ese Diego Ribas que hizo soñar el año pasado a la grada del Vicente Calderón. La pretemporada sirve para probar y el argentino examina a Óliver, al que junto con el ‘Cebolla’ Rodríguez ha dado la alternativa de los lanzamientos a balón parado. 

No precisaba el Atlético de Madrid en sus jugadas. Mientras el ‘Cebolla’ y Filipe Luis intentaban el uno contra uno por el flanco izquierdo, Arda Turan vagaba por el Atanasio Girardot  sin capacidad de reacción. Los rojiblancos gozaron de un par de ocasiones que no acabaron entre los tres palos. Simeone, que planteó el amistoso como un entrenamiento de carga física, programó los minutos de juego y sustituyó a Óliver Torres para dar entrada a Raúl García, entre otra serie de sustituciones. Los cambios sirvieron para ubicar a Arda Turan en la mediapunta, lo que mejoró la fluidez del juego en cuanto a imprimir mayor velocidad en tres cuartos de campo. Como consecuencia, el turco iniciaba jugada con Raúl García, que con un giro cedía hacia Kader para establecer el empate con un disparo seco cruzado al palo largo del portero del conjunto colombiano. 

Pasaban los minutos y el gol era el único airea que insuflaba esperanza en una victoria del Atlético de Madrid. Los colombianos no aprovechaban los malos repliegues de los colchoneros, que prueba del período de puesta a punto del físico no llegaban a tiempo para defender después de atacar. Cuando se veía la peor versión de resistencia en los jugadores del Atlético de Madrid, Falcao sacó al tigre que lleva dentro para sacarse de la chistera un golazo tras robar un balón que se daba ya por perdido. 

No había tiempo para más. Borja González intentó el gol de pillo al igual que hizo en el Vicente Calderón contra Alianza de Lima pero esta vez la madera se topó con su lanzamiento. Cuando el árbitro se llevaba el silbato a la boca, los colombianos sacaron fruto de una falta innecesaria de Cata Díaz, que aguantaba estoicamente los gritos de Simeone desde la banda. La barrera bien colocada salvó la ocasión y Restrepo señaló el punto y final a un amistoso en el que el Atlético de Madrid se llevó la victoria por pegada pero dejando un juego que merece una versión mejorada si aspira a competir con los grandes en el presente curso. 

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