Un Atlético de Madrid de récords

Un Atlético de Madrid de récords

El conjunto rojiblanco enlaza 16 partidos consecutivos sin perder, una racha que no conocía desde el año del Doblete. La última vez que sumó diez partidos en Liga de forma consecutiva sin perder ocurrió hace más de 50 años. El gran inicio de competición invita a colocarse como una seria alternativa a la bicefalia española, pero los antecedentes muestran que la precaución y la prudencia son buenas amigas. La doctrina Simeone gana adeptos a base de trabajo y esfuerzo.

“¡Que me pellizquen si esto es cierto!” Es la reacción más habitual en el seno de la parroquia colchonera tras los tres puntos que el Atlético de Madrid cosechó – no exento de polémica  - en el Benito Villamarín ante un Real Betis Balompié muy digno y que ofreció una notable imagen ante sus más fieles. La victoria ha sido el punto de inflexión para marcar un equipo que vive su etapa más dulce desde hace mucho tiempo. Las cosas están saliendo bien y la afición agradece el compromiso que los jugadores están dando con un escudo histórico y una camiseta que exigen no mancillar.

Son 16 partidos consecutivos sin perder, un dato que rememora la racha que se consiguió el año del Doblete

No es para menos si atendemos a que la última derrota del Atlético de Madrid se remonta al 11 de abril contra el Real Madrid en el Vicente Calderón. Entre medias, un título de la Europa League y una Supercopa de Europa, traducido en 16 partidos sin perder desde aquel momento: 13 victorias y 3 empates. Para más inri, son diez partidos ligueros consecutivos sin perder  (entre los de la presente temporada y la anterior), sumado 7 triunfos y 3 empates, la mejor racha cosechada desde que en 1995, el año del Doblete, se alcanzasen 14 encuentros sin caer derrotado.

La comparación es inevitable. Ubicado en la segunda posición y a dos puntos del Barcelona en Liga, el éxito del Doblete aparece en el recuerdo de la gente, ilusionado ante la posibilidad de ser el equipo puente entre los dos grandes de España. La última vez que el Atlético de Madrid encadenó 16 partidos sin perder fue en 1995, con los últimos dos partidos jugados con Sánchez Aguiar al final de la temporada 1994/95 como técnico y los 14 primeros del curso 1995/96 con Antic en el banquillo.

Además, actualmente el Atlético de Madrid es el equipo que más goles ha marcado en la presente temporada, con quince goles. No marcaba dicha cantidad en las 5 primeras jornadas desde hace más de 50 años, concretamente desde el año 1955. Parte de dicho éxito se debe, irremediablemente, a la labor de Radamel Falcao, máximo goleador de la Liga BBVA con 7 goles, superando a Leo Messi. Actualmente ostenta el puesto de Pichichi, un mérito que consiguió por última vez Diego Forlán al acabar con 32 goles y un final de temporada para enmarcar en la 2008/09.

¿Motivos para soñar?

El Atlético de Madrid se ha convertido en una alternativa. ¿Fiable? Demasiado pronto, el tiempo lo dirá. De momento, la lectura que se saca del arranque de temporada con los cinco partidos de Liga y la final de la Supercopa de Europa en Mónaco muestran un bloque comprometido con la causa, sacrificado, con las ideas claras y con una rabia y actitud de unos jugadores que hacía mucho tiempo que no se veía por la ribera del Manzanares. Es la doctrina cholista, la filosofía de Diego Simeone, la escuela de la raza y pundonor del argentino aguerrido.  Un técnico que resucitó a un equipo muerto, sin ambición ni esperanza y que ha sacado lo mejor de cada uno de sus jugadores.

La premisa es clara. Hay que ir “partido a partido”. Ningún agobio,  ninguna presión. Pero tampoco ninguna ilusión que permita relajarse. Un equipo con carácter, que ha optado por la frialdad  y por ocultar sus emociones más íntimas para no mostrar sus mayores carencias, su talón de Aquiles. Un ejército, con alma pero sin debilidades sentimentales, impávidos soldados que sirven a su teniente para clavar bandera en territorio enemigo.  Una relación curiosa, pues si por algo destaca Diego Simeone es por su carácter pasional. Un Atlético de Madrid apático, impertérrito, inalterable, flemático. Cualquier adjetivo vale para hacer una radiografía del nuevo conjunto colchonero. Unas cualidades que podrían encontrar una explicación sobre si - de forma definitiva - este año se puede dar un golpe sobre la mesa y gritar: “este año sí”.

A priori, los datos demuestran que sí. Tal y como hemos citado con anterioridad, se repiten números de la época del Doblete. Gloriosa comparativa, pensarán algunos. Sin embargo si por algo se debe caracterizar el aficionado fiel de la parroquia rojiblanca es por la precaución. Son muchos años optando a cotas más altas pero, al final, ninguno es el de la confirmación. Muchas ilusiones y esperanzas puestas que acaban en el cajón de los olvidos, que obligan a bajar la cabeza y resignarse un año más, aguantando las sornas y burlas del vecino por el atrevimiento a pensar que este sí que era el año.

Y es que el pasado enseña que no hay nada mejor que tener mesura y prudencia antes de llevar el grito al cielo. Son infinitos los casos, pero para no bombardear recurrimos al antecedente más cercano. Ocurrió durante la temporada pasada. El regreso de Manzano no invitaba a mucho optimismo dada su última temporada en la nave rojiblanca. Aguantó estoicamente infinitas críticas, sátiras y zancadillas a su dirección. Tras la tempestad, llegó la calma. Una mala pretemporada en cuanto resultados que quedó anulada tras superar la tercera ronda del acceso a la Europa League. Desde ese momento, el Atlético de Madrid acumuló siete victorias, un empate y una derrota en los primeros nuevos partidos de la temporada, repartidos entre Europa League y Liga. El juego, con Diego Ribas como guía, invitaba al optimismo. La defensa, principal inconveniente de los últimos años, encajaba únicamente dos goles en contra. ¿Por qué no iba a ser este año?

La prensa elogiaba al equipo. Falcao y Diego Ribas capitalizaban todos los aplausos del juego global. Llegaba el Atlético de Madrid a Barcelona para enfrentarse al equipo dirigido por Guardiola, el momento de certificar el gran rendimiento demostrada. Y como de costumbre, una deshonrosa derrota, por 5-0 y con la peor de las actitudes: completa sumisión. Un jarro de agua fría, que trajo consigo 6 partidos consecutivos sin conocer la victoria. El final ya se conoce. Objetivo marcado no cumplido, fuera de la Champions League.

 

Fuente sobre los récords del Atlético de Madrid: Pedro Martín, cadena COPE