El Atlético de Madrid supera la prueba del algodón

El Atlético de Madrid supera la prueba del algodón

Falcao y un gol en propia puerta de Weligton propician una nueva victoria del conjunto rojiblanco, que comparte liderato con el FC Barcelona. La afición, finalmente, cumplió en una noche mágica donde tanto Málaga como Atlético de Madrid merecieron los tres puntos. Pérez Lasa empañó una bonita actuación cortando el ritmo de juego a los visitantes y señalando dos fueras de juego inexistentes a los locales.

Atletico de Madrid
2 1
Málaga

Para muchos, el partido de la jornada, con permiso del Clásico que todo lo envuelve y todo lo rodea. No era para menos. Dos equipos con rachas de victorias muy similares, imbatibles en el presente campeonato. Dos luchas cuerpo a cuerpo por ver quien presentaba la candidatura para ser la alternativa a los dos colosos que reinan e imperan en España. El Atlético de Madrid, con 18 partidos consecutivos sin conocer la derrota, recibía a un sólido Málaga, con tan solo dos goles encajados en Liga y con el cerrojo echado fuera de casa. Los estragos del Clásico hicieron mella en el inicio del partido. El Vicente Calderón presentaba una pobre entrada para la trascendencia que tenía el partido y para los esfuerzos que había hecho el club por  redes sociales invitando a la gente a dar colorido en las gradas.

El Atlético de Madrid conectaba con la grada. La intensidad del equipo crecía al mismo ritmo con el que los más rezagados tomaban asiento para rozar el lleno de aforo. Algunos no tuvieron tiempo si quiera para saludar al amigo de la butaca de al lado cuando Falcao se adelantaba a toda la defensa malacitana y se tiraba en plancha para rematar un centro con rosca de Filipe Luis y hacer el primero de la noche.  El colombiano, que había sido el gran ausente en el triunfo contra el Viktoria Plzen, rugía una vez más en su jaula del Manzanares. Lamía sus heridas, que desaparecen cada vez que ve una portería. Entre ojo y ojo, el portero rival, esa figura por la que no tiene respeto alguno.

Lideraba el conjunto rojiblanco el tiempo del partido. Pocas veces lo ha conseguido este año, obstinado en no perder la colocación y el orden. Mucho trabajo en el centro del campo gracias a un Emre muy totalitarista. El turco mandaba cual sargento a sus soldados a la guerra. Gabi contenía y Mario Suárez se permitía incluso alguna que otra filigrana. Además, lograban apagar la creatividad de Isco con un Arda Turan que no le dejaba respirar. La intensidad que mantenían los locales era impensable que fuera a más. Avasallaron en los primeros 30 minutos a un Málaga sin ideas, sin presencia. El ritmo descendía a medida que el Atleti se desesperaba después de que Pérez Lasa señalara dos fueras de juegos inexistentes de Adrián y Falcao, que se plantaba en un uno contra uno con Willy Caballero.

Coincidía con la mejor versión hasta el momento del Málaga. Aprovecharon esa desconexión mental centrada en reclamar justicia al colegiado para incidir más por bandas. Joaquín por la derecha y Monreal por la izquierda buscaban a su par, con Santa Cruz fijando a los centrales. Pasaba momentos de apuro el Atlético de Madrid, que se encontraba con un cabezazo inapelable de Roque Santa Cruz para establecer la igualdad en el electrónico antes del final de la primera mitad.

Saltaron ambos conjuntos nerviosos en la segunda parte. Lo que había en juego hacía temblar las piernas. Tanto Málaga como Atlético de Madrid cambiaban la apuesta de juego. Mientras que los rojiblancos apostaban más por el juego directo y confiaban en ocasiones las galopadas y la pausa que establece Adrián en sus arrancadas, el Málaga prefería apostar por la posesión del balón y aguantar hasta que la salida ofensiva no fuese clara. Seguían introduciendo sustituciones Simeone y Pellegrini, con el fin de darle mayor amoldo a las nuevas ideas que habían hablando en el vestuario. Los esfuerzos se multiplicaban en el centro del campo. Ambos conjuntos quemaban sus naves siendo muy correosos en la medular, robando y cortando cualquier pase que invitara a hacer temblar a Caballero o a Courtois. Esa claridez desaparecía cuando pisaban tres cuartos de campo, con las dos defensas muy bien plantadas y serias para deshacer cualquier internada.

Restaban 20 minutos y había muerto cualquier intención de ser fieles a las instrucciones de sus técnicos. Primaba más el corazón que la cabeza. Los 22 jugadores iniciaban su guerrilla particular con el rival de turno. No había posiciones ni reglas ni dominador claro.  La premisa estaba clara: robar, salir hacia arriba y llegar hasta donde las fuerzas permitían. El partido era un precioso correcalles en el que ganaría el más inteligente, el más estratega, aquel que consiguiera atender al mínimo e insignificante detalle que marca el valor de la victoria.

Insistía el Atlético de Madrid pero el Málaga se hacía dueño de la posesión. Embotellaba a los rojiblancos en su campo y la única salida que les permitía eran despejes a los extremos que daban como origen una nueva jugada para los malacitanos. Todo esto favorecido por la labor de Pérez Lasa, que cortaba de forma continúa el tempo del partido con pequeñas faltas a favor de los visitantes que desesperaban tanto a grada como a cuerpo técnico y jugadores.

Perdía vistosidad por esa razón. El Atlético de Madrid no podía salir de su zona y el  Málaga veía imposible la forma de atacar. Lo que invitaba a ser un emocionante final terminaba con acciones insulsas, que no revestían peligro e incluso el final de estas parecía muy predecible. La zona de guerra se instalaba en mitad de campo, donde se cortaba el peligro y terminaba con un parte de baja de hasta siete amonestados por cartulina amarilla, siendo un partido donde no hubo faltas graves ni peligrosas.

Cuando todo parecía abocado al empate, a la igualada por dos equipos que no lograban dar la tecla, los pequeños detalles salieron a relucir. Falcao, que había aguantado durante los 90 minutos, el marcaje de los defensores del Málaga y las decisiones arbitrales, se emparejaba con Weligton en una falta botada por Gabi para empujar a la red el esférico gracias a la ayuda del central malacitano, que prolongaba para gol para poner la ventaja en el electrónico. Descontaba dos minutos Pérez Lasa y el Málaga echaba el resto, sin posibilidad alguna de desenmarañar la tela defensiva tejida por el conjunto rojiblanco.

Finalmente, gracias al coraje y al carácter que faltó en Europa League contra el Viktoria Plzen, el Atlético de Madrid encontraba el premio a su intensidad con una victoria in extremis. Tres puntos más que prolongan la racha a 19 partidos consecutivos sin conocer la derrota, convirtiendo el Vicente Calderón en un fortín inexpugnable donde se antoja necesario ganar si se quiere soñar con la posibilidad de plantar cara. Con seis victorias y un empate, comparte liderato con el FC Barcelona. 

Así lo vivimos en VAVEL.com

Ficha técnica:
Atletico de Madrid: Courtois; Filipe Luis, Godín, Miranda, Juanfran; Emre (Cebolla Rodríguez 60´), Mario Suárez, Gabi; Arda Turan, Adrián (Raúl García) y Falcao
Málaga: Caballero; Gamez, Weligton, Demichelis, Monreal; Iturra (Recio 63´), Camacho; Eliseu, Isco, Joaquín; Santa Cruz (Saviola 46´)
MARCADOR: 1-0 Falcao (6´); 1-1 Roque Santa Cruz (35´); 2-1 Weligton en propia puerta (89´)
ÁRBITRO: Pérez Lasa (Colegio Vasco). Amonestó a Filipe Luis, Arda Turan, Camacho, Iturra, Mario Suárez, Falcao, Monreal
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la séptima jornada de la Liga BBVA. Estadio Vicente Calderón, Madrid. El Clásico causó estragos en el inicio pero con el paso de los minutos se rozó el lleno.