El Atlético de Madrid paga cara su temeridad

Imprudencia, precipitación o insensatez. Ponga el adjetivo que usted guste. La valentía mal ejecutada de Diego Pablo Simeone se salda con una victoria del Rubin Kazan (0-2) que dificulta seriamente las opciones del conjunto rojiblanco de cara a la vuelta en Moscú. Un tempranero gol de Karadeniz condicionó a un Atlético de Madrid que solo fue superior con un hombre más sobre el campo tras la expulsión del capitán Sharonov. El técnico argentino retiró a dos defensas y se jugó el todo por el todo en el segundo tiempo. La suerte aliada de cara al portero del club ruso sumado a la imprecisión de los jugadores rojiblancos privaron al Atlético de Madrid de igualar el resultado. En la última jugada de partido Asenjo subió a rematar y en el córner el Rubin Kazan cazó al equipo colchonero a la contra para dificultar la remontada con un gol de Orbaiz. Foto: as.com

El Atlético de Madrid paga cara su temeridad
Atleti
0 2
Rubin
Atleti: Asenjo, Juanfran, Cata Díaz (Raúl García 58´), Godín, Filipe Luis (Saúl Ñíguez 65´), Mario Suarez (Koke 46´), Tiago, Arda Turan, Cebolla, Adrián y Falcao
Rubin: Ryzhikov; Ansaldi, Sharonov, César Navas, Marcano; Natcho, Orbaiz; Kislyak, Eremenko , Karadeniz (Kuzmin 88´); Rondón (Dyadyun 84´)
MARCADOR: 0-1 Karadeniz (5´); 0-2 Orbaiz (93´)
ÁRBITRO: Istvan Vad (HUN). Amonestó con doble amarilla a Sharonov (expulsado en el 45´). Vieron tarjeta amarilla Ryzhikov, Natchko, Falcao.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la ida de los dieciseisavos de final de la Europa League. Estadio Vicente Calderón, Madrid.

Hace un año que el Atlético de Madrid iniciaba su periplo europeo con Diego Pablo Simeone como líder de un batallón de gladiadores poco adiestrados en la faena tras el paso de Goyo Manzano y con la moral hundida en Liga. Hace un año la Lazio se convertía en la primera víctima del equipo colchonero en una prodigiosa fase de eliminatorias que tuvo como desenlace la conquista de Bucarest, con un Falcao supremo, un Diego Ribas superlativo y con Mario Suárez como sobresaliente sorpresa en la táctica del cuerpo a cuerpo.

En una noche fría, desangelada por la imagen que el estadio reflejó numéricamente en un día propicio para el afecto y la pasión, los aficionados del Atlético de Madrid dieron la espalda a su equipo en una competición que ha aupado al club en los dos últimos años a lo que históricamente siempre ha sido. Pasó únicamente solo un año, una unidad temporal suficiente como para reconocer que la imagen que el Atlético de Madrid ofreció sobre el terreno de juego no sigue la misma hoja de ruta que la del año pasado.

La exigencia y el compromiso por las tres competiciones comienzan a hacer mella físicamente al Atlético de Madrid. Ha perdido chispa y garra; la luz con la que brillaba. El Rubin Kazan olió la sangre en tres cuartos de campo, producto del mal resultado de la defensa alineada con Cata Díaz y Godín. El central argentino fue un regalo para las carreras de Salomón Rondón, que aprovechó cada enfrentamiento para sacar beneficios. Tardó 3 minutos en plasmar sobre el campo el daño que hizo por banda izquierda. En una pared tirada entre Karadeniz y Rondón, Cata Díaz replegó mal y perdió su zona para que el delantero venezolano pegara con fuerza desde fuera del área y Karadeniz batiera a Asenjo tras aprovechar un mal despeje al dejar muerto el balón dentro del área pequeña.

Con el marcador en contra, el Atlético de Madrid se rompió en todas las zonas. Falcao desarrollaba su propia guerra con los centrales del conjunto ruso, de la que no se enteraba un Adrián disipado en el juego. Sin Koke ni Gabi, Arda Turan se insertaba instintivamente entre los centrocampistas. No había ningún desequilibrador, ningún jugador que agitara a las masas. Lo intentaba Cebolla Rodríguez con golpes irrefrenables de locura, cabalgada arriba, cabalgada  abajo, que agotaban al extremo uruguayo. Forzó en el costado la tarjeta amarilla a Sharonov, que a la postre sería vital al ser expulsado a pocos minutos del descanso por ver la segunda cartulina al derribar en la línea lateral a Radamel Falcao.

El Rubin Kazan imprimió un ritmo muy lento, cansino para la vista, productor de bostezos. Salía escasamente por bandas con Karadeniz, que se asociaba con Rondón a la carrera emparejándose continuamente con Cata Díaz. Tampoco mejoraba ese compás al tran-tran un Atlético de Madrid que tardó 50 minutos en tener su primer disparo entre palos, con un golpeo muy centrado de Cebolla Rodríguez que no supuso ningún problema para Ryzhikov.

Los minutos avanzaban y al contrario que en otros partidos, Simeone introdujo los tres cambios  disponibles 20 minutos después de iniciar el segundo tiempo. No lo veía claro y ante la pasividad ofensiva del Rubin Kazan, el argentino fue valiente y rompió la defensa quitando a Cata Díaz y Filipe Luis para meter a Raúl García y Saúl Ñíguez. Una apuesta casi suicida, pues el Atlético de Madrid cerraba únicamente con Godín como libre y con Tiago fijando la posición de Salomón Rondón.

Simeone apostó por ser valiente...

El Atlético de Madrid se volcó con el ataque mientras Berdyev ordenaba a su equipo cerrar todas las líneas, en un cerrojazo que los jugadores rojiblancos no atinaban a abrir. Basculaban el balón de banda a banda esperando un hueco tras un error, pero la impaciencia derivaba en centros colgados a zona de nadie. Cuando encontraba posibilidad de disparo desde fuera del área, más grande se hizo la figura del portero Ryzhikov, que sacó dos manos salvadoras a sendos disparos de Arda Turan y Cebolla Rodríguez e hizo la estatua ante un disparo de Falcao que el travesaño repelió.

La suerte no se aliaba de cara y Simeone cambió de plan a falta de diez minutos para el final. Situó a Cebolla Rodríguez en la frontal y escoró a Adrian a una banda. Optó por los golpeos duros desde fuera del área y confió en una genialidad de Adrián en el extremo que rompiera el cerco defensivo por insistencia. Pero Adrián no pudo. Ni con la puerta vacía, al rematar de cabeza una prolongación desde el primer palo tras un córner botado por Koke. 

...Y lo pagó caro

Ironicamente, cuando el Atlético de Madrid quiso sacar partido a su última jugada, se mascó la tragedia en el Vicente Calderón. Simeone ordenó a Sergio Asenjo subir a rematar un córner y cerró con Tiago como único defensor. El Rubin Kazan peinó el centro corto de Koke y montó la contra, a la que no llegó ni Juanfran ni Asenjo, pero sí Orbaiz para marcar el 0-2 tras recorrer más de 60 metros.

El Atlético de Madrid pone cara la vuelta en Moscú y se complica su estancia en Europa. Rompe la cifra de 12 partidos sin perder en el Calderón en una competición europea, desde diciembre de 2010, y da alas a un Rubin Kazan que ha afrontado el partido tras unos horribles resultados en su stage en Costa del Sol.