El Atlético debe olvidarse del ‘Pupas’

El conjunto rojiblanco tiene que dejar atrás sus miedos y supersticiones para conseguir un buen resultado en Mestalla, que le permita estar en la gran final de Bucarest.

Por fin llegó el momento de la verdad para el Atlético de Madrid. La hinchada rojiblanca lleva en vilo desde el pitido final del partido de ida celebrado en el Vicente Calderón, que acabó con victoria local por 4-2. Un encuentro que desató dos sensaciones muy diferentes y a la par muy relacionadas en el mundo del fútbol: euforia y miedo. La primera fue desencadenada por el increíble partido que jugó el conjunto rojiblanco y la segunda llegó con el último tanto conseguido por el Valencia, que dejó viva la eliminatoria. Es complicado vivir tantas emociones en tan poco tiempo, pero no es algo nuevo en la ribera del Manzanares.

Ahora ya no hay partidos ligueros que separen al Atlético de su cita más importante. El todo o nada se decidirá en Mestalla y los aficionados rojiblancos lo saben. El resultado de la ida es bueno, pero no perfecto y de ahí vienen los temores. Duele más perder algo que tienes al alcance de la mano que algo que parece imposible. Esa es la ventaja con la que espera contar el Valencia y ese es el pensamiento que tiene que desaparecer de las cabezas de los jugadores y de la hinchada atlética.

El Atlético ha demostrado que da la cara en los momentos más importantes

Una de las palabras que más gusta en este tipo de situaciones de tensión futbolística es ‘Pupas’. Un apodo que nació en aquella famosa final de la Copa de Europa de 1974 entre el Atlético y el Bayern de Múnich. Cada vez que el equipo madrileño se enfrenta a un reto importante surge y, a pesar de crear cierta simpatía por el carácter del aficionado atlético, este hecho no ayuda a la hora de motivar al equipo.

El Atlético de Madrid ha demostrado esta temporada que da la cara en los momentos más importantes, sobre todo desde que Simeone llegó al banquillo y ese es un motivo más para confiar en un equipo que tiene como obsesión llegar a la final. La plantilla ha tenido que jugar en campos difíciles como Celtic Park, el Olímpico de Roma, Inönü (Besiktas) o el AWD Arena de Hannover, éste último con un ambiente infernal por el ímpetu de los seguidores alemanes, y siempre ha respondido.

Si nos fijamos en el pasado es difícil llamar ‘Pupas’ a un equipo que conquistó dos entorchados europeos en 2010 con partidos memorables ante rivales de la entidad del Liverpool, Inter de Milán o el propio Valencia. Ganó la final de la Europa League en la prórroga cuando muchos ya empezaban a tener pesadillas con lo que podía pasar en los penaltis. Ganar de la forma que se ganó en Hamburgo no encaja con un equipo del que dicen que posee un aura de mala suerte en ocasiones puntuales.

El Atlético no estará sólo en una cita tan importante

Hay muchos motivos para abandonar el pesimismo en Mestalla. Es cierto que el estadio che será una caldera encendida buscando la remontada de su equipo, pero el Atlético no estará sólo en una cita tan importante. 2.500 rojiblancos alentarán a los suyos y a buen seguro no esperarán en silencio a que pasen los noventa minutos. El miedo es algo que se mueve con mucha rapidez, más en el mundo del fútbol, y tendrá el mismo efecto en ambos conjuntos. Si el Valencia marca primero, el Atlético sufrirá, pero no hay que olvidar que puede ocurrir lo contrario.

Falcao es un claro ejemplo de la mentalidad que hay que tener en este tipo de batallas. El delantero colombiano no concibe quedarse fuera de la final después de ganar 4-2 en el Vicente Calderón y lo demostró con sus declaraciones al final del partido de ida: “La ventaja es nuestra y hay que defenderla”.  El ‘9’ rojiblanco posee un carácter que no entiende de supersticiones y es una mentalidad que debería empezar a instalarse en la cabeza de la hinchada rojiblanca. Se puede ganar o perder, pero nunca jugar con miedo.