La inquieta ofensiva celeste

La inquieta ofensiva celeste

El Real Club Celta de Vigo cosechó los primeros puntos de la temporada el pasado sábado mostrando su mejor versión, en un nuevo alarde de movilidad al espacio, una táctica que domina a la perfección.

Doscientos setenta minutos, ni más ni menos ha necesitado el Celta para cosechar sus primeros puntos tras el esperado retorno a la máxima competición nacional del deporte rey, tres partidos en los que el Celta ha mostrado algunas de sus debilidades pero sobretodo muchas de sus excelentes aptitudes ofensivas.

Celta y Málaga abrieron la competición en un encuentro en el que los de Paco Herrera merecieron más que una dolorosa derrota en territorio propio, la asociación Iago Aspas Quique De Lucas funcionó a la perfección pero ni ellos ni sus compañeros lograron encontrar las llaves del portal defendido por WIlly Caballero, el catalán rozó el poste en una ocasión y la grada se inquietó con razón, Fabrice encendía las alarmas y Cabral mandaba al limbo la mejor ocasión a falta de apenas segundos para que el colegiado decretase el final del primer capítulo en primera. 

En Anoeta la historia fue bien distinta, el conjunto vigués no supo crear ocasiones en el primer tiempo y se llevó el varapalo de la derrota pese al buen arranque en el segundo. Una vez más Aspas y De Lucas se asociaron para crear el primer tanto del Celta en primera división tras un lustro en el infierno de la Liga Adelante. De tierras donostiarras el Celta salió aleccionado, mostrando su mejor versión durante diez minutos tras la pausa pero sin saber sacarle el partido necesario al esfuerzo.

Balaídos esperaba semivacío aunque ansioso la vuelta de sus guerreros y estos no se andaron con nimiedades, sin De Lucas, que arrastró molestias durante toda la semana, Mario Bermejo cogió el testigo, lejos de ser el nueve puro que destacó hace apenas unas temporadas en un combativo Xerez, el delantero vive ahora más alejado de la meta rival, por detrás de un Iago Aspas que empezó su carrera precisamente en el puesto que el sábado ocupó el bueno de Mario.

Herrera busca alternativas en la plantilla y las encuentra, con un Augusto Fernández mostrando su mejor versión desde que viste la elástica celeste y un Krohn-Dehli que todavía tiene que terminar de adaptarse a la idea de juego del técnico, Álex López jugando retrasado y Oubiña en plan Capitán General.

Aspas y su movilidad son el principal valor de la ofensiva celeste, el inquieto delantero es una amenaza permanente para los centrales del conjunto rival, sean estos quienes sean, su movilidad y capacidad de bajar hasta tres cuartos de campo para crear la jugada le convierten en un peligro constante. El diez no muestra síntomas de cansancio hasta que abandona el terreno, dedica sus minutos sobre el césped a volver locos a sus rivales y no desfallece en el intento. La línea de atacantes que se sitúa por detrás del delantero no se limita a ocupar sus puestos sino que estos entran en conexión y se difuminan creando una movilidad permanente de la fase ofensiva del conjunto, Mario Bermejo, Augusto Fernández, Krohn-Dehli, De Lucas, Toni, Álex López o Joan Tomás, poco importa quien o cuando si la imagen conseguida es la esperada, la de unos futbolistas inquietos que bailan sobre la zona de acción trazando líneas y pases al alcance de tan solo unos pocos, logrando desconcentrar a sus rivales y haciendo que éstos acaben por perder la marca. Todo ello a la espera de un Park Chu Young al que no será raro ver más tiempo acompañando a Aspas que sustituyéndolo. 

El Celta se estrenó ante Osasuna con tantos de dos de los jugadores que se espera aumenten sus registros, Aspas y Bermejo, pero esto solo es el principio de lo que se espera, Herrera tiene una única misión, mantener la música encendida el mayor tiempo posible y así permitir a los suyos continuar con el inquieto baile ofensivo con el que la afición se deleita.