El Celta, fuente de laterales

Desde Jorge Otero hasta Jonny, el último en debutar, la posición de lateral derecho ha sido básica en el juego del Celta. Se ha tirado de cantera o se ha buscado fuera; en otros casos, no ha fructificado la relación. Lo que está claro es que en Balaídos hace años que gusta ese habitual número '2' que se convierte en una pieza fundamental para el ataque y la defensa del equipo.

El Celta, fuente de laterales
Jonny, uno más de la lista de laterales celestes (Carlos Gil - La Voz de Galicia)

Desde hace cerca de veinte años, el Celta ha vivido especializado en un lado del campo. En el derecho, concretamente. En esa misma banda, en el puesto de lateral, varios jugadores a lo largo de estos años han brillado con la camiseta celeste, aunque, como el deporte no es una ciencia exacta, alguno se ha quedado en el camino. El último ocupante ha sido el canterano Jonny, que debutó en la última jornada de Liga frente a Osasuna. Pero no ha sido el primero y, seguramente, no será el último.

Y es que la cantera de A Madroa ha sido protagonista a la hora de regalar al equipo jugadores de esta posición. El primero de esta lista es Jorge Otero. El de Nigrán estuvo siete años en Balaídos y en sus últimas tres campañas (una en Segunda y dos en Primera), su nivel de juego y polivalencia para jugar también en la izquierda hicieron que su nombre sonase en varias partes de España hasta que el Valencia apareció en el camino para alejarlo de Balaídos, siendo el primero que abriría una vía de intercambio que dio grandes frutos en Vigo. En su estancia en el Celta, Otero alcanzó la internacionalidad y fue convocado por Javier Clemente para el Mundial de Estados Unidos de 1994. En este campeonato, Otero, que portaba el dorsal 3, fue partícipe involuntario del gol de Caminero que significaba el empate ante Italia. El lateral no era capaz de controlar un centro raso de Sergi y el balón llegaba a Caminero, que empalmaría con la izquierda para lograr el momentáneo 1-1.

Otro canterano ocupó el vacío en el lateral de Balaídos. Fue Michel Salgado, que tras una parada en Salamanca, donde jugaba más avanzado, volvió al Celta para hacerse con el puesto de titular en los primeros años de la mejor etapa de la historia del equipo. En aquella banda derecha, Michel y Karpin campaban a sus anchas convirtiéndose en eje de ataque del equipo que dirigía Javier Irureta primero y Víctor Fernández después. Salgado completó dos años excelentes en los que debutó como internacional en la deshonrosa derrota ante Chipre y de la que se desquitó convirtiéndose en “Il due” en un brillante partido ante Italia. 2.0000 millones de pesetas lo llevaron al Real Madrid de Lorenzo Sanz, dejando en la tesorería del Celta una cantidad suficiente para buscar un sustituto.

Un sevillano, el sustituto

La cantera celeste no daba frutos que asegurasen un buen relevo, así que hubo que mirar hacia fuera. Juan Velasco fue el elegido; un lateral sevillano que había debutado dos años antes con el primer equipo del Sevilla. Llegó al Celta con la vitola de jugador polivalente, pero alcanzó su máximo nivel en el lateral derecho, refrendando el buen ojo de Félix Carnero, secretario técnico del equipo, para buscar jugadores para un once que reunía a Mostovoi, Gustavo López, Karpin y Revivo. Y Velasco no defraudó, fue internacional y vivió la última etapa de esplendor de aquel EuroCelta de final trágico. Sólo anotó un gol defendiendo la camiseta del Celta, y fue en Mestalla, después de un recorte hacia dentro y un remate con la pierna izquierda.

No se prodigó mucho más en ataque el sevillano, pero la banda llevaba su nombre en los paseos del Celta por Europa, en aquella derrota en la final de Copa ante el Zaragoza y en la histórica clasificación para la Champions League. Pero el destino fue cruel con aquel equipo, con rumbo perdido en la misma temporada en la que debutaba en la máxima competición continental, y terminó con sus huesos en Segunda División; Velasco no quería verse en aquella categoría y su buen cartel lo llevó al Atlético de Madrid. Pero, en este caso, no volvería a ser el mismo.

El repuesto se encontraba, esta vez, dentro de la plantilla. Se había fichado a Pablo Coira procedente del Compostela, pero el de Villagarcía nunca llegó a cuadrar en los esquemas, a pesar de ser el lateral de aquella selección sub 20 campeona del mundo en Nigeria. Y fue el canario Ángel, apuesta personal de Lotina, que lo acabó reciclando al lateral después de comenzar como interior derecho, el que se hizo dueño de esa banda en los siguientes años. Ya había sido un jugador importante en el equipo aprovechando las lesiones de Velasco, pero la marcha del sevillano hizo que se convirtiese en el lateral titular. Y de nuevo, un defensa del Celta debutaba en la selección. Y, de nuevo, la sombra de la Segunda División hizo que el canario se marchase a otro equipo. Esta vez, el elegido fue el Betis.

Hugo y Jonny, el presente

George Lucas, Edu Moya y Vasco Fernandes fueron los sucesivos intentos por recuperar el protagonismo celeste en esa banda derecha. Ninguno llegó a dar la talla de sus predecesores y la solución apareció, de nuevo, en A Madroa. Era el turno de Hugo Mallo. Paco Herrera fue el que lo asentó como titular en el equipo y Balaídos recuperó la esencia de sus laterales.

Mallo ya es el lateral indiscutible del Celta en su regreso a Primera, a pesar de los cantos de sirena de las dos últimas temporadas que mandaban al canterano a otros equipos de la Liga. Pero sigue en Vigo, y ahora lo hace compartiendo puesto con el recién debutado Jonny. Y es que el apoyo del Celta en la derecha marca una de sus señas de identidad.